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JUGAR PARA GANAR

El testimonio de una campeona de vóleibol afgana abre puertas para las jóvenes

Story by United Nations Development Programme March 13th, 2017

Muzhgan Sadaat tenía 10 años cuando comenzó a jugar al voleibol. A medida que crecía, su padre pensaba que no era apropiado que continuara. “Él decía que a nuestros parientes no les gustaba”, recuerda Muzhgan. “Ellos creían que era indecente que una niña hiciera deporte.”

La estrella del vóleibol Muzhgan Sadaat posa junto a los ODS © PNUD Afganistán / Omer Sadaat
El equipo de Muzhgan compite en un partido de vóleibol en Kabul © PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Hoy, a sus 23 años, Muzhgan ha pasado de ser una niña despreocupada y de voz suave a una joven de convicciones férreas cuando se trata del derecho de las mujeres a practicar deportes.

Este alto grado de confianza es lo que la ha convertido en la campeona de uno de los primeros equipos nacionales de vóleibol femenino en Afganistán. A pesar de la opinión de su padre, ella siguió jugando después de la escuela – e incluso se escapaba con sus amigas los fines de semana para entrenar.

Muzhgan (derecha) escucha el himno nacional antes de iniciar la partida © PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Muchos miembros de su familia pensaban que no era decente, “pero yo los ignoraba porque quería cumplir mis sueños”, afirma Muzhgan.

Sin embargo, contaba con el apoyo de su madre y eso ayudó a que pudiera dedicarse a su pasión durante varios años, hasta que finalmente fue seleccionada para integrar el equipo nacional de vóleibol.

© PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Cuando su padre se enteró, al principio se escandalizó y le ordenó dejar de jugar. “Mi padre estaba preocupado por mi seguridad y no me dejaba jugar”, cuenta Muzhgan. Pero, después de varios meses, logró convencerlo y recibió su apoyo.

Muzhgan ingresó al equipo nacional y viajó para competir en los campeonatos nacionales, así como en los regionales en Tayikistán e India. Regresó a su casa con fama y trofeos, y la percepción de la gente comenzó a cambiar.



“Fui motivo de orgullo para mi padre y mi familia”, dice Muzhgan. “Ahora, hasta mis parientes están orgullosos de mí. Me felicitan cuando gano y les complace verme en la televisión.”
El equipo de Muzhgan escucha atentamente a su entrenador © PNUD Afganistán / Omer Sadaat
© PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Ahora Muzhgan es una defensora de la participación de las mujeres en los deportes. Entrena a niñas y convence a sus padres para que les permitan jugar. Muzhgan piensa que las niñas tienen mucho potencial, pero sus ambiciones deportistas desaparecen a medida que crecen y sus familias restringen su movilidad.

Ella cree que hay que luchar por el éxito. “Si tú no tratas de alcanzar tus metas y tus sueños, nadie lo hará por ti”, afirma Muzhgan.

Debido a la guerra y los derechos de las mujeres vulnerados bajo el régimen Talibán, Afganistán es en uno de los países del mundo donde es más difícil crecer siendo mujer. Muzhgan es una de las afortunadas porque tiene padres que apoyan su decisión de estudiar una carrera universitaria.

© PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Desde 2002, la matrícula escolar se ha disparado. Según el Ministerio de Educación de Afganistán, las niñas ahora constituyen el 40 por ciento de los nueve millones de estudiantes matriculados. Sin embargo, la educación superior sigue siendo inaccesible para la mayoría de las niñas.

A pesar de los muchos retos que enfrentan, las jóvenes como Muzhgan tienen la valentía necesaria para luchar contra las restricciones impuestas por las costumbres locales.

© PNUD Afganistán / Omer Sadaat
© PNUD Afganistán / Omer Sadaat
© PNUD Afganistán / Omer Sadaat

Para celebrar estos logros, el PNUD organizó un campeonato con cinco de los principales equipos de vóleibol femenino del área de Kabul. El evento tuvo lugar en la Universidad de Kabul y coincidió con la campaña para Eliminar la Violencia contra la Mujer.

Más de 1.500 estudiantes, jóvenes y activistas civiles vieron a los equipos competir por la Copa del Año del Vóleibol Femenino en Kabul. Al final, el equipo de Muzhgan se llevó el trofeo a casa.

Muzhgan ha demostrado que los deportes pueden ayudar a las personas a pensar distinto sobre las mujeres, ya sean sus hermanas, sus hijas o sus esposas

© PNUD Afganistán / Omer Sadaat

“Cuando las personas jóvenes las ven jugar con tanta destreza, los inspira, y son más propicios a permitir que sus hermanas y esposas hagan deporte”, dice Muzhgan. Al cambiar estas miradas, ella cree que más mujeres haciendo deporte contribuirá a eliminar la violencia basada en género.

Los eventos deportivos como este representan una oportunidad para que las jóvenes muestren su talento y den un ejemplo a la sociedad de cómo las mujeres pueden tener éxito.



“Esto nos brinda una plataforma para enseñarle al mundo lo que las mujeres podemos hacer,” dice Muzhgan, “podemos lograrlo.”
Footnote: Historia: Jalaluddin Kasaat y Sayed Omer Sadaat. Fotos: Omer Sadaat/PNUD Afganistán
Kabul, Afghanistan