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Los guardianes del pulmón del mundo

Una respuesta indígena al cambio climático.

Story by United Nations Development Programme March 20th, 2017
“Sin territorio no podemos vivir,” afirma Cirila Tete, una lideresa indígena que vive en el último refugio del pueblo amazónico Harambukt: la Reserva Comunal Amarakaeri (RCA).

Como parte de Boca Isiriwe, una de las diez comunidades nativas de este territorio protegido, Cirila defiende el bosque primario más intacto y extenso de la Amazonía Sur del Perú. Esta zona es sustento de más de 1700 pobladores indígenas, y ella como guardabosques la protege de los estragos de la minería y la tala ilegal.

La lideresa Cirila Tete trasmite sus conocimientos de los bosques a los más pequeños de la comunidad © PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

Los pueblos originarios tienen un rol protagónico en la lucha contra la pobreza y el cambio climático, especialmente en países como Perú, donde el 24% de la población es indígena. Con el apoyo del PNUD, ellos están desarrollando el plan local de mitigación, adaptación y conservación más ambicioso jamás realizado en el país: la iniciativa REDD+ (Reducción de Emisiones por Degradación y Deforestación) Indígena Amazónica (RIA).

Gerardo Cruz, pdte. de Boca Isiriwe  posa con uno de los frutos de su comunidad © PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo
© PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo
© PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

Gente guerrera

Como suele decir un proverbio en lengua harambukt, los pobladores de los bosques de Amarakaeri son ‘gente guerrera’, y desde hace miles de años permanecen en las cuencas de los ríos Madre de Dios y Colorado para defender los bosques. Junto a los doce guardaparques del Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (SERNANP), son los únicos vigilantes de las más de 400 mil hectáreas de este territorio ubicado a más de 6 horas de viaje, por tierra y río, al sur-este de Puerto Maldonado, la capital de la región.

© PNUD Perú / Sally Jabiel

Ascencio Patiachi es uno de los más antiguos guardaparques y conoce la RCA como su propia casa, porque lo es.





“Los pueblos indígenas cuidamos este bosque desde hace cientos de años. Esta tierra nos la heredaron nuestros ancestros para que no suframos, para que nuestros niños tengan un futuro”, dice Patiachi.
29 niños y niñas estudian en la única escuela de Boca Isiriwe © PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

Los desiertos de amarakaeri

Hace dos años, Patiachi decidió adentrarse en la Amazonía y recorrer durante seis días los rincones más inexplorados de la reserva. Fue allí dónde descubrió el ‘Rostro Harambukt’, un perfil indígena tallado en roca conocido por sus antepasados como lugar sagrado, del que solo se tenía evidencia a través de fotografías de los años 30.

Sin embargo, las mismas cámaras que documentaron la travesía de Patiachi revelaron también un panorama devastador: un gran desierto en la Amazonía.

Niños de Boca Isiriwe se preparan para una fogata típica. Cuidan del entorno y las costumbres. © PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

Esta es la devastadora huella que han dejado los llamados “buscadores de oro”, que en 2013 llegaron al sector sudeste de la Reserva y han deforestado más de 12 mil hectáreas de bosque, equivalente a 17 mil canchas de fútbol.




“Como no hay mucho trabajo en las comunidades, muchos han optado por trabajar ilegalmente la madera. Algunos se preguntan: ¿por qué cuidar el medio ambiente? ¿quién nos va a pagar?” se lamenta Patiachi.
© PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo
© PNUD Perú /  Sally Jabiel

Cultura de bosques

"Los bosques son nuestra cultura, son donde depositamos nuestras vidas y las vivencias de todas nuestras futuras generaciones”, asegura William Tete, ex presidente de la comunidad amazónica de Boca Isiriwe.

Ya en su cuarto año de desarrollo, la iniciativa REDD+ Indígena Amazónica trabaja con 390 pueblos indígenas de la cuenca amazónica para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante una estrategia que articule su cosmovisión y sus planes de vida con el valor de los bosques, no solo por ser una importante reserva de carbono, sino por su valor intrínseco para las comunidades.

William Tete, sigue siendo protegiendo la Reserva a pesar de vivir a varias horas de distancia. © PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo

EbA Amazonía, otro proyecto realizado en la región, liderado por el SERNANP con el apoyo técnico del PNUD y financiero del Gobierno de Alemania, ha acompañado la propuesta desde su inicio, implementando medidas de Adaptación de base Comunitaria (AbC) y basada en Ecosistemas (AbE).

A través de la introducción de técnicas como el cultivo sostenible de castañas, la piscicultura, el turismo vivencial y el rescate de cultivos agrícolas tradicionales, entre otras, las comunidades enfrentan el cambio climático y generan medios de vida.

De esta forma, las comunidades aseguran un futuro donde sus hijos puedan conocer las miles de hectáreas de bosques que les dejaron sus antepasados. Y el mundo seguirá disfrutando de su incalculable valor ambiental y cultural.

© PNUD Perú / Mónica Suárez Galindo
Footnote: Texto: Sally Jabiel / PNUD Perú  —  Fotos: Mónica Suárez Galindo y Sally Jabiel / PNUD Perú
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