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Nueva vida a las calles de Mosul

Los habitantes de la segunda ciudad más grande de Irak reconstruyen sus hogares tras años de ocupación y meses de conflicto.

Story by United Nations Development Programme August 3rd, 2017

Desde que en octubre de 2016 comenzaron las operaciones militares para recuperar Mosul, en Iraq, los enfrentamientos desplazaron a más de un millón de personas. El conflicto, que siguió a dos años y medio de control del Estado Islámico, dejó en ruinas hogares, escuelas, centros de salud e infraestructura esencial para sus habitantes.

Edificios comerciales y residenciales dañados en el barrio Aden, en el este de Mosul.

Miles de mujeres y hombres, muchos de familias que viven en la extrema pobreza y la vulnerabilidad, ahora tienen un empleo en la reconstrucción de sus comunidades con el que obtienen un ingreso.

“Durante los tres años de conflicto no vi a mi familia”, dice Ibrahim Mustafa, mientras limpia una rotonda cerca del barrio de al-Zuhur. “Ahora que regresé, necesito medios para sostenerla. Este empleo me ayuda con eso. En Mosul somos gente de trabajo. Nos ayudamos unos a otros”.

Uno de los más grandes centros de salud de Mosul, el Hospital Ibn Al-Atheer, sufrió graves daños.

Orificios de bala en la entrada principal del hospital Ibn al-Atheer, en el este de Mosul.

Libre del Estado Islámico desde enero de 2017, el este de Mosul se está recuperando. Las escuelas y los negocios están abiertos, y la población ha regresado a sus barrios. El oeste de Mosul, totalmente liberado en julio de 2017, se ubica en una categoría diferente. Los niveles de destrucción son los peores del país. Esta zona representa uno de los desafíos de reconstrucción y estabilización más difíciles que las Naciones Unidas hayan presenciado.

El Servicio de Financiación para la Estabilización del PNUD presta apoyo al Gobierno de Iraq para estabilizar aquellas áreas liberdas por el Esatado Islámico, que tomó el control en 2014 y avanzó hacia cerca de un tercio del país, incluyendo las grandes ciudades de Ramadi y Fallujah.

Actualmente, el Fondo está implementando más de 1.100 proyectos en 28 lugares clave. Estos incluyen la reparación de sistemas de agua, electricidad y saneamiento dañados, la rehabilitación de los servicios de educación y de salud, y la puesta en marcha de la economía con subvenciones a pequeñas empresas y empleos para los residentes, como la remoción de escombros.

Hombres limpian las calles del este de Mosul bajo el “Programa de efectivo por trabajo".


Equipos de mujeres apoyadas por el PNUD pasaron semanas fregando paredes ennegrecidas, barriendo los pisos y limpiando las ventanas del hospital.


“Estamos ogullosos de traer a la ciudad de nuevo a la vida”.
Amira Saleh limpia una ventana en el Hospital Ibn al-Atheer.
Escaleras quemadas en el Hospital Ibn al-Atheer, al este de Mosul.
Khalida Sabry posa para un retrato mientras limpia las ventanas del Hospital Ibn al-Atheer.

“A mi esposo lo mataron en el conflicto”, dice Amira Saleh, una viuda de Mosul. “Quiero trabajar aquí lo más posible para apoyar a mi familia”.

Otra trabajadora, Khalida Sabry, describe sus tareas mientras otras mujeres barren los pasillos. "Esto era negro, y estas paredes eran negras, había hollín por todas partes. Las mujeres son buenas en este trabajo, y tenemos que salir de todos modos. Estamos ogullosos de traer a la ciudad de nuevo a la vida”.

Ya han comenzado las clases en la Escuela para Niñas Gogjali.
Un estudiante regresa a clases en la Escuela para Niños Gogjali.
Walid Amir se sienta para un retrato en la Escuela para Niños Gogjali.

Muchos de los niños de Mosul perdieron más de dos años de escuela bajo la ocupación del Estado Islámico. El PNUD está rehabilitando las aulas dañadas y destruidas en las escuelas de la ciudad y zonas aledañas, así como las de la Universidad de Mosul.“La educación es la base de la sociedad. Así se construye un país, con gente formada”, declara Najah Ismaeel, director de la Escuela para Varones de Gogjali.

"Nos encanta la escuela y el aprendizaje porque pueden cambiar nuestra vida y nuestros puntos de vista. Podemos ayudar más a las personas si tenemos educación". - Rasol, de 12 años, estudiante de la Escuela para Niñas Gogjali
Dos estudiantes caminan entre clases en la Universidad de Mosul.

Los estudiantes regresaron pronto a la Universidad de Mosul luego de su reapertura en mayo de 2017 para limpiar el campus y terminar sus exámenes. Afortunadamente, algunas edificaciones resultaron indemnes o sufrieron solo algunos daños menores.

El Servicio de Financiación del PNUD ayuda a rehabilitar la universidad, en especial mediante el suministro de 50 generadores y el despliegue de equipos del “Programa de efectivo por trabajo”. Estos trabajan en la limpieza del terreno, la remoción de escombros y la rehabilitación de los dormitorios para mujeres y de cuatro edificios de la Facultad de Educación para Mujeres.

Miembros del “Programa de efectivo por trabajo" limpian la biblioteca dañada de la universidad.
La biblioteca principal de la Universidad de Mosul se quemó y quedó en ruinas tras el paso del Estado Islámico.
El Representate residente de PNUD en Iraq, Lise Grand, recorre un gimnasio que temporalmente utilizan como biblioteca.

En su repliegue de la zona occidental de Mosul, los combatientes del Estado Islámico volaron las trincheras a lo largo de los últimos siete kilómetros de la carretera principal que conduce al Hospital Al-Athbah. También ocultaron un artefacto explosivo improvisado de 10 kilos entre los escombros. Lo que antes tomaba 15 minutos, se transformó para las ambulancias en un aterrador recorrido de 40 minutos.

Después de que el Servicio de Naciones Unidas de Acción contra las Minas (UNMAS), un equipo que recibe apoyo del PNUD acudió con rapidez para reparar esta ruta vital desde la primera línea hasta el hospital. De esta forma se alivió el viaje y ahorró valioso tiempo de traslado de pacientes con enfermedades críticas o heridos para recibir atención médica.

"Cuando el camino esté terminado, va a mejorar el estado de nuestros pacientes", dijo Rodney Lifts, enfermero de la sala de emergencia.
Reparación en progreso de la calle principal del oeste de Mosul hacia el Hospital de al-Athbah.
Rodney Lifts, enfermero de emergencia.
La calle reparada reducirá el tiempo de transporte de los pacientes.

Pueblos y ciudades cerca de Mosul, muchos de los cuales son el hogar de minorías vulnerables, sufrieron grandes daños. El PNUD está apoyando a la Gobernación de Ninewa para rehabilitar la infraestructura y proporcionar oportunidades de empleo que permitan a las personas regresar a casa en condiciones de seguridad.

Andreas y Samia al-Gharib fueron de los primeros residentes de Karamles en regresar a sus hogares en mayo. Aseguraron estar ansiosos se de a sus antiguos en una próxima celebración. "Karamles es una bonita ciudad", dijo Andreas. Militantes del Estado Islámico tomaron Karamles, a unos 30 kilómetros al sudeste de Mosul, en agosto de 2014, expulsando a las cerca de 650 familias que vivían allí. La ciudad fue liberada en octubre el 2016.

El histórico pueblo de Karamles quedó extremadamente dañado bajo la ocupación del Estado Islámico.
Samia y Andreas Ghareeb en su casa en Karamles, Iraq.

La reparación de la infraestructura del agua es clave para crear las condiciones adecuadas para que los iraquíes desplazados regresen a sus hogares. La rehabilitación de la Planta de Tratamiento de Agua al-Qasoor, al este de Mosul, está casi terminada. La planta ya está proporcionando agua potable segura a más de 300.000 personas.

Trabajadores Iraquíes pintan las paredes en la Planta de tratamiento de agua en al-Qasoor, este de Mosul.

Antes de sufrir daños durante la retirada del Estado Islámico, la Planta de Tratamiento de Agua Gubba (al-Qubbat) era la más grande en el este de Mosul, suministrando agua potable a 600.000 personas. La Gobernación de Ninewa y el PNUD se encargarán de supervisar su rehabilitación y reparación.

Un trabajador en la Planta de tratamiento de agua de Gubba, este de Mosul.
Trabajadores sortean los materiales de la Planta de tratamiento de agua para rescatar lo que pueden reparar.

Las reparaciones de la Planta Potabilizadora de Agua de As-Salamiyah en el área oriental de Mosul concluyeron en mayo. Casi toda la maquinaria, incluidas las bombas de agua, los filtros y los estanques se reemplazaron o reconstruyeron y se reparó la principal línea de tendido eléctrico entre As-Salamiyah y Hamdaniyah. Cientos de miles de personas de la llanura de Nínive y la zona oriental de Mosul ahora acceden al agua potable.

Trabajadores en la Tratamiento de agua as-Salamiyah Planta.
Diecinueve bombas de agua dañadas en as-Salamiyah han sido reemplazadas.
Las nuevas bombas de agua están funcionando y proveen agua limpia a los residentes.
“Cuando la planta de tratamiento estaba fuera de servicio, toda el agua que llegaba de las tuberías, si es que llegaba, estaba sucia. Debíamos ir al río a recolectar agua e incluso esa era apenas apta para lavar”, recuerda Khalwa, residente de As-Salamiyah. “Ahora el agua es mucho mejor. Incluso podemos tomar la del grifo”.
Khawla en su cocina en as-Salamiyah.

En la rotonda, Ibrahim continúa removiendo escombros, restaurando la ciudad calle a calle.

“Aquí en Mosul, no quedó nada”, asegura. “Nuestros trabajos, nuestros hogares, nuestros medios de vida. Pero nos quedan nuestras almas. Nos ayudamos entre todos los vecinos. Reconstruir la ciudad es una forma de hacerlo”.
Footnote: Texto: Lindsay Mackenzie y Sarah Jackson-Han. Fotos: Alex Potter y Lindsay Mackenzie/PNUD Iraq
Mosul, Nineveh Governorate, Iraq