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“Si quieres poner en marcha grandes ideas, necesitas usar la fuerza del Monte Himalaya” – Proverbio butanés
Asentado en el Himalaya, a una altura promedio de 2.220m (el cuarto país más alto del mundo), Bután es particularmente vulnerable a riesgos para la salud debido a su clima. El dengue, no detectado en Bután antes del 2004, es ahora endémica durante la época de lluvias torrenciales. Las enfermedades diarreicas son responsables de hasta un 15% de la morbilidad anual del país. Las inundaciones provocadas por el desborde de lagos han cobrado decenas de vidas y destruido numerosas aldeas desde 1950.
Los ecosistemas de gran altitud, como el de Bután, se enfrentan a riesgos específicos vinculados al cambio climático. Cada vez existe más evidencia de que la elevación incrementa el ritmo de calentamiento, lo cual tiene serias consecuencias en la salud: pérdida de glaciares y reservas de agua; proliferación de mosquitos y otros vectores de enfermedades como el dengue, la malaria y la leishmaniosis visceral; el aumento de inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra; y una mayor incidencia de males transmitidos por el agua.
Debido a la relación entre la vulnerabilidad de Bután al cambio climático y la salud pública, con el soporte del PNUD, el país ha trabajado intensamente en fortalecer su capacidad para impulsar medidas de adaptación. Una importante innovación de la iniciativa conjunta es vincular la data climática con la vigilancia epidemiológica.
En seis centros combinados de salud y meteorología a lo largo de todo Bután, casos de diarrea, infecciones respiratorias agudas, malaria, dengue, leishmaniosis visceral y encefalitis japonesa son monitoreados, registrados y vinculados con información climática y sobre presencia de insectos. El resultado ha sido un sistema de salud nacional capaz de analizar la relación entre las variables meteorológicas y la salud pública, una mayor resiliencia a las variaciones del medio ambiente y una alerta más temprana sobre la diseminación de enfermedades sensibles al clima.
La iniciativa de información es complementada con proyectos de agua que utilizan técnicas sostenibles. A través de la División de Ingeniería del Departamento de Sanidad de Bután, más de 100 excusados de composta se han instalado, éstos no requieren agua para operar, reduciendo la demanda de los escasos recursos hídricos. También permiten evitar que los desechos humanos vayan a parar al suministro de agua, reduciendo así las enfermedades diarreicas en más de un tercio. Esto es un logro transformador en un país donde cada año cerca de 20.000 infantes menores de cinco años son tratados por estos males al año.
El proyecto también impulsa prácticas sostenibles destinadas a recoger y almacenar el agua de lluvia con mayor eficacia; además, se está logrando reactivar los manantiales mediante el desarrollo de mecanismos de captación de agua y la gestión de las aguas grises. Con ello se pone de manifiesto la confluencia del desarrollo sostenible, la adaptación al cambio climático y la salud pública.
“El viento nunca deja de soplar y el río nunca descansa” – Proverbio butanés
El Gobierno de Bután, con el apoyo del PNUD y la OMS, está utilizando las lecciones aprendidas para incorporar el cambio climático en sus políticas de gobierno, estrategias y planes. Además, está desarrollando planes de acción para la adaptarse a este desafío.
Un ejemplo concreto sobre cómo el país se está adaptando al cambio climático fue el desarrollo de un Plan de Seguridad del Agua (PSA), un enfoque integral de evaluación y gestión de riesgos que incluye todas las etapas del suministro de agua, desde la captación hasta su utilización por el consumidor. El PSA se está implementando en todo el país y se espera que mejore la seguridad hídrica a nivel nacional.
Bután es uno de los siete países piloto de la Iniciativa “Impulsando la Adaptación al Cambio Climático para Proteger la Salud Pública”, implementada por la Organización Mundial de la Salud y el PNUD-Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM).
La iniciativa, financiada por el Fondo Especial para el Clima del FMAM, trabaja para identificar y compartir soluciones que permitan enfrentar los riesgos de salud pública exacerbados por el cambio climático.
Los siete países -Barbados, Bután, China, Fiji, Jordania, Kenia y Uzbekistán- representan cuatro ecosistemas altamente vulnerables (alta montaña, islas pequeñas, países áridos y ambientes urbanos) y los riesgos de salud más comunes asociados con esta problemática.
Todos están trabajando para mejorar los sistemas de alerta y acción tempranas, incrementar sus capacidades, reducir los riesgos sanitarios y compartir las lecciones aprendidas.
Puedes conocer más información a través de los siguientes enlaces:
Iniciativa Global
PNUD Bután
Los proverbios butaneses fueron rescatados del libro “La Guía Butanesa para la Felicidad: 365 proverbios de la nación más feliz del mundo” por Gyonpo Tsheringy
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