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El acceso fiable al agua es fundamental para los agricultores en todo el mundo, pero para muchos agricultores en países en desarrollo que deben enfrentar la pobreza, el desempleo, la infraestructura insuficiente y la degradación del medio ambiente, el cambio climático trae consigo presiones adicionales.
Para hacer frente a estos impactos, el Gobierno de Canadá se ha aliado con el PNUD, a través del Fondo de Adaptación al Cambio Climático (CCAF), para introducir el suministro de agua a partir de energía solar en Cabo Verde, Camboya, Malí, Níger y Sudán.
En las islas más afectadas por la sequía, el proyecto introdujo sistemas de bombeo a partir de energía solar con miras a reducir los costos de la energía y aumentar el acceso al agua. Estos sistemas ayudan a más de 500 agricultores a regar unas 15 hectáreas de tierra cultivable.
Las bombas de energía solar también ahorran incontables horas que anteriormente se empleaban en ir a buscar agua en lugares remotos para las necesidades domésticas diarias. A su vez, han dado lugar a mejoras en la salud, la higiene y la educación, además de haber contribuido a un aumento de los ingresos generados a partir de otros medios de subsistencia.
“Quien primero llegaba [al pozo] obtenía el agua“, recuerda Filomena en la isla de Santiago, y por eso, “yo solía salir cerca de la medianoche y dormir allí“.
En Camboya, las bombas de energía solar han mejorado el acceso al agua para uso doméstico y para riego, lo que permite aumentar los ingresos y mejorar la seguridad alimentaria.
Tourn Sakon, de 68 años de edad, solía traer agua de un estanque en su pueblo, pero ahora que las bombas de energía solar están cerca de su casa, puede centrarse en el cultivo y venta de sus productos. Manifiesta que espera ver “un aumento del 50% [que equivale a 900.000 Riels (US$225)] en ingresos este año”.
Se han formado grupos de usuarios para la gestión de recursos hídricos, en los cuales las mujeres ocupan puestos de liderazgo. Esto ha dado lugar a cambios positivos, tales como una reducción de las tensiones entre mujeres y hombres, un proceso conjunto de toma de decisiones y ha incrementado las capacidades y cualificaciones de las mujeres.
En Malí se instalaron bombas de energía solar a lo largo de huertas de verduras. Ahora que cuentan con acceso seguro al agua, los colectivos de mujeres pueden producir cosechas más abundantes.
Las tecnologías solares ahorran tiempo y mano de obra adicionales, y como se trata de plataformas multifuncionales mantenidas y gestionadas por las asociaciones de mujeres, proporcionan igualmente una fuente alternativa de ingresos cuando merman los cultivos.
Se han instalado unidades de procesamiento compuestas por molinos y peladoras en varias comunidades de Níger, con efectos positivos en materia de tiempo e ingresos para las mujeres. En un país en que el 90% de los habitantes rurales no tiene acceso a la electricidad, las soluciones de energía solar pueden ser realmente transformadoras.
Se estima que más de 12 millones hectáreas de tierra de secano están bajo la amenaza de lluvias impredecibles, temporadas de cultivo más cortas y sequías frecuentes e intensas. Como respuesta a este desafío se instalaron 15 bombas de energía solar para mejorar el riego estacional de las Jubrakas: parcelas colectivas a cargo de grupos de diez a doce mujeres. Esto contribuyó a diversificar los cultivos domésticos, particularmente en la estación seca, apoyando de ese modo el creciente papel de las mujeres como líderes comunitarias en lo relativo a la gestión y producción de alimentos.
Para más información sobre la labor realizada por CCAF, visita: www.adaptation-undp.org/projects/ccaf.
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