Su rostro bronceado por el sol del Pacífico costarricense le hace parecer cansado, aunque no lo esté. Las arrugas profundas de su piel y su cabello decolorado son fieles testigos del ajetreo de todos los días.
Pero ni el sol, ni las arrugas, ni el trajín del día le quitan la sonrisa ni el compromiso con lo que él cree.
Hoy el amanecer lo sorprende en la playa, pero luego va a la municipalidad. Tiene una cita importante con el Alcalde. Su agenda siempre está copada entre las mareas altas del surf, su amor por el medio ambiente y la responsabilidad de ser papá desde hace pocos meses.
Víctor Arce es el Presidente de la Asociación Costas de Surf (ACOS), una de las organizaciones de surf más importantes de Costa Rica. Pero su vida nunca fue fácil. Pasó momentos difíciles y de soledad.
Con tan solo 12 años escapó de su casa rumbo al mar. Dormía en la playa, en el parque o donde lo sorprendiera la noche. Durante mucho tiempo vivió situaciones conflictivas ligadas a las pandillas y a las drogas.
“Pero la vida da segundas oportunidades. Dejé eso atrás y desde hace casi una década me he dedicado al surf como un motor para promover el deporte y generar oportunidades para que los chicos y chicas de zonas costeras se alejen de la criminalidad, y también para que vean el surf como un instrumento para proteger el ambiente y crear conciencia ambiental”, dice con vehemencia y sin quitarle los ojos a su hija que duerme en sus brazos.
Como él mismo indica, son tres los pilares que inspiran su vida: el surf, el cuidado de la naturaleza y su familia. Para Víctor, estos tres son uno mismo y se interrelacionan. A veces debe ir a reuniones con empresarios locales para buscar apoyo a alguna causa ambiental, y asiste junto con su esposa y su pequeña en brazos.
Además de organizar torneos de surf, Víctor es activista: moviliza a personas y empresas para limpiar playas, se reúne con las autoridades locales del municipio costero de Garabito (90 kilómetros al sur de la capital San José) y visita escuelas y colegios buscando siempre nuevas oportunidades para lograr que los jóvenes conozcan los problemas medio ambientales y se involucren en las soluciones.
“Tenemos siete torneos de surf oficiales y en todos hacemos actividades de protección del ambiente. Realizamos limpiezas de playas, vamos a las escuelas a educar. Tenemos un centro de acopio para reciclar, hacemos abono orgánico”, cuenta con orgullo.
Su amor por la naturaleza lo lleva también a su propio hogar. Víctor también cría animales y cultiva árboles frutales y verduras, además de compostar los residuos que genera.
Hace más de un año y aún no satisfecho con lo que ya hacía por el medio ambiente, Víctor se acercó al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Buscaba un socio, un soporte para mover más voluntades, para lograr más acciones de promoción del surf y de protección del medio ambiente.
Fue así como se enteró de la iniciativa para eliminar los plásticos de un solo uso. No solo le gustó la idea, sino que la hizo propia. ACOS es hoy la organización líder que, junto con el Gobierno local, han convertido al cantón de Garabito en el primer municipio de Costa Rica en crear una red de monitoreo de contaminación por microplásticos en el litoral.
Desde de junio de 2017, ACOS y la Municipalidad de Garabito toman muestras mensuales de arena de las playas de Jacó, Hermosa, Herradura, Tárcoles y Guacalillo para medir la presencia de microplásticos, esto es, partículas menores a 5 milímetros.
Esta iniciativa es parte de la Estrategia Nacional para sustituir el consumo de plásticos de un solo uso por alternativas renovables y compostables, impulsada por el Gobierno de Costa Rica y apoyada por el PNUD.
El plástico de un solo uso es el que se utiliza por muy poco tiempo, pero dura cientos de años en degradarse, como bolsas, bombillas, removedores de café y otros envases. La estrategia impulsa la sustitución de estos artículos por materiales renovables -no derivados del petróleo- y compostables marinos, esto es, deben biodegradarse en no más de 6 meses incluso en el océano.
“Es un honor trabajar con el PNUD y el Gobierno para librarnos del plástico que tanto contamina. Es doloroso ver tanta basura en los caños y saber que eso va a parar a los ríos y al mar. Necesitamos el esfuerzo de todas las personas y sectores para asegurar un ambiente sano para nosotros, mi hija, nuestros niños y niñas”, asegura Arce.
Si bien el país ha sido un ejemplo para el mundo al revertir la deforestación y duplicar su cobertura forestal de un 26% (1984) a más de un 52% (2017), hoy un 20% de las 4.000 toneladas de residuos sólidos que se producen diariamente no se recolectan y acaban siendo parte del paisaje de ríos y playas costarricenses.
Ser un país libre de plásticos de un solo uso es la consigna y la meta. El camino no es fácil ni tampoco es posible hacerlo solos. La Representante del PNUD en Costa Rica, Alice Shackelford, asegura que el caso de Víctor es un ejemplo de cómo se pueden crear alianzas entre sociedad civil y autoridades locales para la protección del medio ambiente.
“Necesitamos más actores sociales como Víctor, que generen alianzas y tomen acción para proteger el medio ambiente. La labor de monitoreo es fundamental para visibilizar la situación de contaminación de las playas y medir los impactos de la estrategia que impulsamos. Este es un ejemplo claro de cómo podemos trabajar todas las personas e instituciones juntas para convertir a Costa Rica en una zona libre de plástico”, explica.
Para 2050, se estima que podría haber más plásticos que peces. Pero como Víctor lo demuestra cada día, todos tienen la capacidad de tomar acción, movilizar a otras personas y asumir compromisos para mantener las playas limpias.
“Mi motivación es dejar un legado y alzar una voz al mundo para que dejen de contaminar nuestros océanos, nuestros ríos, y tengamos un mar limpio para que nuestros hijos y nietos lo puedan disfrutar”.
© 2026 United Nations Development Programme