Este sistema dirigido por la comunidad es un enfoque que impulsa la cohesión social y la consolidación de la paz acercando a las personas y velando por que trabajen juntas en pos de objetivos comunes y compartidos que beneficien a todas las personas y alivien las penurias de la comunidad, como la inseguridad alimentaria, y fomenten la resiliencia de la comunidad. También proporciona a los miembros, y a sus comunidades, las herramientas para ser cada vez más autosuficientes. Además, centrándose específicamente en los grupos de mujeres, las Asociaciones ofrecen oportunidades a los grupos de mujeres rurales yemeníes infrarrepresentadas.
“Los miembros de las Asociaciones de Ahorro y Préstamo de cada aldea identifican esferas en las que las pequeñas empresas pueden beneficiar a los particulares y a sus comunidades”, dice Adel. Entre las opciones más comunes están la costura, la apicultura, la instalación de energía solar y la cría de ganado, así como el tejido de ma'awiz.
Arif Masoud, miembro de la Asociación de Ahorro y Préstamo de Al-Qimah, tiene 37 años y actualmente es un experto tejedor de ma'awiz. Antaño aprendiz de este oficio tradicional, ahora sonríe con orgullo cuando habla de la alegría que le produce compartir sus creaciones con sus amigos. “Para promover mi empresa, me puse en contacto con mis amigos”, explica. “Es una forma estupenda de correr la voz. En el futuro, pienso vender mis ma'awiz directamente a mis conocidos, ya que puedo conseguir mejores precios que en el mercado”, añade.
Las Asociaciones de Ahorro y Préstamo de aldea no solo capacitan a las personas para poner en marcha nuevas empresas, sino que también pueden ofrecer oportunidades de expansión y refrescar conocimientos ya adquiridos. La apicultura es otro método en que las Asociaciones contribuyen a mantener esta importante tradición yemení.
Nabil Al-Quradi, de 43 años y padre de seis hijos, ha sido apicultor desde hace muchos años y produce la miel por la que el Yemen es famoso, pero aun así se benefició de ser miembro de la Asociación de Al-Amal. “La formación que recibí ha sido inmensamente beneficiosa”, explica. “Aprendí nuevas prácticas apícolas, como fabricar alimento para abejas con el fin de usarlo en invierno y utilizar remedios naturales para mantener sanas a mis abejas". Gracias a la financiación recibida, Nabil pudo invertir en más colmenas y afirma que su producción de miel ha aumentado un 30 %.
Noman, también miembro de una de estas Asociaciones, aprendió a instalar y mantener equipos de energía solar y sostiene que la formación recibida lo ha ayudado a mantener a su familia y ha aportado beneficios de largo plazo a su comunidad en general.