Las mujeres rurales desempeñan un papel fundamental en la conservación de la naturaleza y el desarrollo socioeconómico de las comunidades y las naciones. Sin embargo, los retos son amplios, e incisivos. Mujeres en toda Costa Rica y el mundo deben afrontar grandes violaciones a sus derechos a diario, la pobreza, las brechas salariales, la violencia, las limitaciones de participación en procesos de toma de decisión y acceso a financiamiento, por citar solo algunas, siguen siendo la realidad de muchas niñas, jóvenes y mujeres adultas.
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), para el 2015 la población rural en América Latina y el Caribe correspondía a cerca del 21%, y representaba poco más de 129 millones de personas distribuidas en 33 países. De este total, casi la mitad son mujeres y de ellas, cerca del 20% pertenece a pueblos indígenas. En Costa Rica, según el Censo Agropecuario de 2014, el país tiene 80.987 personas productoras agrícolas, de las cuales 84,4% son hombres y el 15,6% mujeres y del total de personas productoras registradas, únicamente un 13,5 % expresó haber recibido financiamiento. De este total, 12,1 % son hombres y 1,4 % son mujeres.
Por tanto, los esfuerzos por la igualdad de género constituyen una prioridad fundamental para promover sociedades justas, inclusivas y resilientes. En Río Jesús de Santiago de San Ramón, Costa Rica, 23 mujeres le dieron un salto en sus vidas con la agricultura orgánica y la meliponicultura. Aquí te contamos su historia.