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En todas las regiones en Indonesia donde se produce aceite de palma, las mujeres trabajan codo con codo con los hombres en las plantaciones. A pesar de la dura labor que realizan y de ser la base de una de las industrias de mayor éxito en el país, ellas son frecuentemente marginadas. Esta injusta situación se repite en Ghana, en las plantaciones de cacao.
En el marco del Programa de Materias Primas Verdes (GCP), el PNUD está estrechando lazos entre el sector público, grandes empresas y pequeños agricultores de diez países en torno a prácticas agrícolas sostenibles. El programa ayuda a mejorar el acceso a los recursos, cerrar la brecha de género y proporcionar igualdad de oportunidades para las mujeres.
“Necesito capital para mejorar el estado de mi plantación, pero como mis cosechas actualmente son de bajo rendimiento, no puedo pagar de vuelta un préstamo”, dice Istigomah, de 36 años y madre de dos niños.
Cerca de la mitad de las personas que trabajan en el sector agrícola en el mundo son mujeres. Sin embargo, puesto que sus explotaciones agrícolas son más pequeñas y su acceso a la educación y al financiamiento es menor, su adaptación a las nuevas tecnologías resulta más difícil.
Cuando facilitamos el acceso al financiamiento y a las tecnologías, la productividad de las mujeres agricultoras mejora considerablemente, además de contribuir a la lucha contra la deforestación y el cambio climático.
El cacao es la principal fuente de ingresos para 800.000 pequeños agricultores y el 25 por ciento de los agricultores dedicados al cultivo del cacao son mujeres. Pero esta industria, tan vital para el país, también está causando un elevado nivel de deforestación.
Desde 2014, el PNUD ha distribuido más de 800.000 plantones a cerca de 10.000 agricultores dedicados al cultivo de cacao, de los cuales un 21 por ciento son mujeres. Una vez que crecen, los árboles sirven para dar sombra a las plantas de cacao, mantener la humedad de la tierra durante las estaciones secas y rehabilitar 8.500 hectáreas de bosques.
“Los gastos escolares de mis hijos y todas las necesidades de mi familia dependen del cacao”, dice Mercy Adoma, una de las agricultoras dedicadas al cultivo del cacao en la municipalidad Asunafo Norte, en Ghana.
Gracias al programa de plantación, Mercy logró revitalizar sus plantones y aumentar la productividad.
Mercy y otros agricultores de cacao se han beneficiado de una serie de cursos de formación ofrecidos por el PNUD, a través de la Junta del Cacao de Ghana, sobre buenas prácticas agrícolas y leyes y normativas forestales. Estos cursos apoyan los derechos de tenencia comunitaria de árboles y contribuyen a la promoción de prácticas agrícolas sostenibles.
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