Adelina tiene 47 años y vive en una aldea remota y pobre de Albania. Ella y su familia se esfuerzan grandemente para cubrir sus necesidades básicas, incluso el acceso a servicios sociales y de salud.
"La última vez que me hice un chequeo médico, pasé la mitad del día viajando al centro sanitario", relata.
Adelina padece una afección de la tiroides, además de alta presión arterial, dos problemas que teme se hayan agravado por el difícil acceso a atención médica. Le preocupa que haya otros problemas de salud no diagnosticados que empeoren aún más su situación.
“Imagínese si se presenta una emergencia de salud”, dice, y admite a seguidas, “vivir con este miedo hace aún más difícil nuestra vida diaria”.
Al igual que Adelina, hay muchas personas que no pueden cubrir sus necesidades esenciales y disfrutar de los derechos humanos fundamentales. Para el PNUD es importante garantizar que ningún obstáculo superable (en particular la ubicación física de las comunidades vulnerables) prive a los ciudadanos del disfrute de sus derechos fundamentales.