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“Sin ningún aviso, el agua llegó a las 5 de la mañana…”
Para Zeljko Cejic, un ingeniero de Banja Luka, la falta de alerta temprana significó que no hubo tiempo de planear. Su esposa, Natasa, y sus hijos Sofía y Phillip (Quienes en ese entonces tenían 6 años y 3 meses, respectivamente), tuvieron que huir por las ventanas de una de las habitaciones.
“Mi tío vino y me cargó. Recuerdo que el agua estaba bastante sucia y no quería caer en ella, porque tenía miedo de desaparecer para siempre” recuerda Sofía.
En 2014, las inundaciones y deslizamientos de tierra afectaron a más de un millón de personas en Bosnia y Herzegovina, veinte de ellas perdieron la vida. Alrededor de 75,000 hogares fueron afectados, incluidos 25,000 que fueron parcial o completamente destruidos. Las inundaciones desplazaron a alrededor de 90,000 personas, y más de 3,000 deslizamientos de tierra fueron registrados. Los Oficiales Nacionales temían que el clima extremo pudiese “exceder el daño causado por el conflicto de los Balcanes.”
Algunas de las áreas más afectadas se encontraban cerca de la cuenca del río Vrbas. En esta zona, la extensa población rural está compuesta de algunas de las comunidades más pobres y vulnerables en el país, lo que incluye a repatriados de la guerra y personas desplazadas.
En general, Bosnia y Herzegovina posee una exposición sumamente alta a los efectos del cambio climático, y en particular a la creciente frecuencia y magnitud de las inundaciones provocadas por el desborde de sus ríos principales. En la última década, el número de desplazamientos de tierra e inundaciones se ha triplicado, lo cual está teniendo un impacto en la vida de las personas y erosionando las ganancias socio-económicas. El riesgo se incrementa debido a la capacidad limitada del país para anticipar y responder a este tipo de desastres.
Conscientes de que la alerta temprana puede salvar vidas y mitigar las pérdidas económicas, el Proyecto “Gestión de Inundaciones en la Cuenca del Río Vrbas” se inició con el objetivo de establecer una red articulada de estaciones hidro-metereológicas, que sirve como base para los pronósticos y alertas tempranas en esta área.
El sistema cuenta con 20 estaciones de medición de lluvias, dos metereológicas y seis hidrológicas que generan información automática sobre el nivel del agua, precipitaciones y otra información relevante, en tiempo real.
Los ríos no conocen límites administrativos.
La cuenca del Río Vrbas atraviesa dos entidades políticas en Bosnia y Herzegovina, un cantón y 28 municipalidades. Para ser efectivos, los sistemas de alerta temprana y los planes de respuesta ante desastres requieren la cooperación entre diferentes administraciones en todos los niveles de gobierno.
El proyecto está trabajando para asegurar un sistema de coordinación a través de las distintas municipalidades y entidades involucradas. Eso es especialmente importante en un país que aún está intentando reconstruir y reparar relaciones luego del conflicto.
Para Zeljko, mientras recorre sus manos por las marcas que dejó el agua en las paredes de su casa, la inundación de 2014 parece casi una memoria surreal. A su familia le tomó casi un año y medio reconstruir lo perdido, e iniciar la recuperación. Tuvieron que deshacerse de mueblería y electrónicos; así como de fotos, libros y objetos personales, estos últimos son los que más extrañan. El establecimiento y mejora de los sistemas de gestión de inundaciones, que además han fortalecido su resiliencia al clima, está permitiendo que más familias se sientan seguras y protegidas, haciéndoles saber que futuras amenazas no llegarán de improviso.
Para más información, visite la página del proyecto
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