Lo mires por donde lo mires, el océano está amenazado: ya sea por el blanqueamiento de los corales debido al aumento de las temperaturas, o por la sobrepesca o la creciente contaminación por plásticos.
En marco de la década dedicada al océano, te mostramos 10 cosas que puedes hacer para disminuir tu impacto y ayudar a recuperar su salud.
Los seres humanos hemos producido 8.300 millones de toneladas métricas de plástico, de las cuales la mitad se fabricaron en los últimos 13 años. Eso equivale a una tonelada de plástico por cada persona en la Tierra. Cada año, entre 5 y 13 toneladas métricas de residuos plásticos se desechan al océano. Los plásticos se encuentran en todas las partes del océano, incluso en las vastas profundidades de la Fosa de las Marianas. Están incluso en nuestra sangre. De hecho, solo una pequeña parte de los plásticos se recicla.
El 17 % de la proteína animal del mundo procede de los alimentos marinos y cerca del 35 % de las poblaciones de peces del mundo están sobreexplotadas. El sector pesquero tiene que mejorar la transparencia y la sostenibilidad de las cadenas de suministro de productos marinos, introduciendo al mismo tiempo medidas sólidas que garanticen el cumplimiento, la supervisión y la aplicación de la normativa pesquera.
Más de la mitad del mundo depende actualmente de los fertilizantes a base de nitrógeno y fósforo para su alimentación, a pesar de que la mayor parte no es utilizada en los cultivos. Unas 10 millones de toneladas métricas de nitrógeno se vierten al océano cada año, de las cuales cerca del 90 % proviene de vertidos agrícolas y de aguas residuales no tratadas, lo que está provocando a su vez un incremento excesivo de algas y "zonas muertas".
El turismo representa el 50 % del ingreso nacional de algunos países costeros y Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (PEID). Cada vez más países están definiendo su visión de la “economía azul”; es decir, el uso sostenible de los recursos oceánicos para el crecimiento económico, el empleo y la inclusión social y financiera, con un foco en la preservación y restauración de los ecosistemas oceánicos.
Conducir y volar menos, comprar electrodomésticos de bajo consumo y utilizar menos productos de un solo uso son un buen comienzo para reducir tus emisiones de dióxido de carbono. El CO2 contamina tanto el océano como el aire y está acidificando el agua del mar, con consecuencias perjudiciales para muchas especies, especialmente para los animales con caparazón.
El Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) 14, que trata sobre la vida submarina, recibe el nivel de inversión más bajo de todos los 17 ODS. En los últimos 10 años, la ayuda a la restauración y protección del océano ha sido de una media de solo USD 1.300 millones al año. El ODS 14 establece metas muy ambiciosas, pero ninguna de ellas se ha logrado en 2020. Si bien se han hecho algunos progresos, aún queda mucho por hacer para que la agenda de los ODS relativa al océano se cumpla para 2030.
¡Disfruta de un día en el mar con tus amigos a la vez que limpias la costa! Esta década dedicada al océano es una oportunidad para todos: desde las ciencias naturales y sociales, hasta los representantes de los conocimientos indígenas y locales, todos podemos diseñar y aportar ideas científicas para lograr un océano más saludable que nos beneficie a todas las personas.
Alrededor de 59,9 millones de personas trabajan en la pesca o acuicultura, la gran mayoría en Asia. El sector pesquero necesita cadenas de suministro transparentes y sostenibles, y condiciones equitativas para los pescadores en pequeña escala. A menudo, ellos son quienes se encuentran en desventaja a la hora de acceder a los mercados y recursos de sus competidores industriales. ¡Apoya a los pescadores locales!
El mundo no puede permitirse continuar con el deterioro de la salud del océano. Sin una acción urgente, la capacidad del océano de mantener la vida empeorará, con consecuencias negativas para la economía global y los medios de vida de miles de millones de personas. Muchas ONG, organizaciones de la sociedad civil y otras iniciativas están haciendo un trabajo fundamental en la primera línea de protección del océano. Documéntate y apoya las que consideres mejores.
El océano es esencial para nuestro futuro. Por su parte, la “economía azul” contribuye alrededor de USD 2,3 billones a la economía mundial cada año. Si el océano fuera un país, tendría el quinto PIB más alto. Sin embargo, gran parte del océano todavía no está cartografiado. De hecho, sabemos más sobre la superficie de Marte que sobre lo que ocurre en las profundidades del mar. La alfabetización oceánica de la juventud, al igual que de la industria y los tomadores de decisión, es fundamental para generar un cambio institucional e individual.
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