La guerra en el Sudán se ha desarrollado principalmente en ciudades y pueblos, zonas densamente pobladas donde la gente vivía y trabajaba antes de que muchas personas huyeran. Los combates han dejado enormes cantidades de escombros contaminados con municiones sin explotar.
A medida que las familias comienzan a regresar, encuentran restos explosivos en sus hogares, en los techos o empotrados en las paredes, convirtiendo los escombros en un peligro mortal. Nuestros socios han reportado explosiones en lugares donde se quemaron residuos y detonaron municiones ocultas, un recordatorio claro de los riesgos que aún persisten.
Antes de que los escombros puedan retirarse en Jartum, el Centro Nacional de Acción contra Minas realiza operaciones de limpieza y emite certificados que garantizan que los sitios son seguros, además de ofrecer educación sobre los riesgos de las municiones sin explotar y un servicio de asistencia para reportar posibles artefactos.
En Jartum, el Representante Residente del PNUD, Luca Renda, visitó a los trabajadores que retiran escombros, reabren rutas de acceso y generan ingresos. Esta iniciativa es posible gracias a nuestras Ventanas de Financiación, con el generoso apoyo de Dinamarca, Luxemburgo y la República de Corea.
Cada calle despejada recuerda que, incluso en los momentos más difíciles, las comunidades quieren trabajar y reconstruir. Donde hay recursos disponibles, los resultados llegan rápidamente.