Un sector de medios de comunicación libre, independiente y plural es un pilar fundamental de las sociedades justas, pacificas e inclusivas. Hace que quienes están en el poder, rindan cuentas, que se escuchen las voces de las personas marginadas, y que los ciudadanos obtengan la información necesaria para tomar decisiones basadas en sus propios intereses y en los de sus comunidades, como cuando deciden por quién votar.
Esta labor puede ser peligrosa, especialmente en zonas de conflicto y para las mujeres periodistas casi en todas partes, tanto fuera de línea como en línea.
El panorama mediático está cambiando de manera rápida. Las redes sociales han dado voz (y una cámara) al periodismo ciudadano para reportar problemas que les afectan directamente.
Sin embargo, este aumento de información accesible tiene una desventaja: la desinformación y la información errónea, que ensucian las aguas de todos los temas de relevancia a los que nos enfrentamos –desde la crisis climática y los conflictos, hasta las vacunas y los niveles de desconfianza a los sistemas políticos en todo el mundo–, dando más espacio tanto a la confusión accidental como a las mentiras descaradas.
Al mismo tiempo, las redes sociales están liderando grandes pérdidas a los medios de comunicación tradicionales.
En el Día Mundial de la Libertad de Prensa del 2024, en el PNUD celebramos a los periodistas a los que apoyamos –ya sean jóvenes, adultos, profesionales, ciudadanos, de ámbito regional, pertenecientes a comunidades o a pueblos indígenas– por la labor vital que realizan al contar la verdad sobre la crisis climática, y al fortalecer y sostener sociedades basadas en la información fidedigna y precisa.