La misión del PNUD es no dejar a nadie atrás. A ninguna persona. Ni a ningún país. Eso significa centrarse primero en las personas más desfavorecidas.
Los países menos adelantados (PMA) del mundo son lugares donde las personas no solo deben luchar por obtener lo básico para alimentar a sus familias, sino que viven en sociedades que tienen que hacer frente a barreras estructurales que les impiden lograr la prosperidad universal.
Sin los PMA, el mundo no puede lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), que son el plan para alcanzar un futuro libre de pobreza y hambre, y un seguro frente a los peores efectos del cambio climático.
Los impactos combinados de la COVID-19, la guerra en Ucrania y los efectos cada vez más severos del cambio climático han ocasionado reveses devastadores.
La vertiginosa subida en los precios de los alimentos y la energía puede haber sumido en la pobreza a 71 millones de personas, especialmente en África Subsahariana.
Este año, los líderes mundiales están haciendo un esfuerzo concertado para sacar de la pobreza a 100 millones de personas y ayudar a 500 millones más a obtener energía limpia y asequible, al tiempo que desbloquean más de un billón de dólares de los Estados Unidos (USD) de inversión pública y privada para los ODS.
La 5ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre los Países Menos Adelantados (LDC5 por sus siglas en inglés), que se celebrará en Doha (Qatar) en marzo, es una oportunidad única en una década para invertir en un futuro exitoso para las naciones más pobres del mundo y hacer que puedan lograr los ODS. El Programa de Acción de Doha propone una agenda ambiciosa y con visión de futuro para los PMA, con especial énfasis en la transiciones digitales, la innovación y la transformación estructural, y el papel de los jóvenes en este proceso.
En el PNUD, tomamos acciones meticulosas allá en donde más se necesita y para las personas más vulnerables con el objetivo de promover un cambio a gran escala.
Trabajamos con las personas para que puedan transformar la sociedad en la que viven.
“Mi negocio ha crecido mucho desde que me conecté a la electricidad”
Para Anne Nyendwa, empresaria de Sitolo (Malawi) y madre de cuatro hijos, la electricidad es mucho más que luz.
Anne era una de los 568 millones de subsaharianos que vivían sin electricidad, lo que la obligaba a cerrar su negocio cuando se ponía el sol. Ahora tiene su propia fuente de energía: una mini red.
África Subsahariana es la región del mundo donde se concentra la mayor población que carece de electricidad. Las mini redes, que pueden construirse en seis semanas, son una solución rápida y barata.
El Programa de Mini Redes del PNUD para África está financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) en colaboración con el Instituto de las Montañas Rocosas (RMI por sus siglas en inglés) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD). Esta iniciativa hace posible la viabilidad comercial de las mini redes de energía renovable y abre oportunidades para que los inversionistas privados electrifiquen comunidades que no están conectadas a la red.
“Las tormentas, los ciclones y los niveles de salinidad del agua han ido aumentando con el transcurso de los años, lo cual ha perturbado considerablemente los medios de subsistencia”
Rikta Roy, una agricultora de Bangladesh, llevaba mucho tiempo luchando por encontrar una fuente de ingresos estable.
La creciente inestabilidad climática ha jugado un papel importante en su inseguridad financiera. El ciclón Amphan, que asoló Bangladesh en 2020, supuso un duro revés para sus planes de convertirse en avicultora.
El programa LoGIC del PNUD ha adoptado un enfoque local trabajando con gobiernos, funcionarios agrícolas y mediante la movilización de la comunidad. La iniciativa ayuda a mujeres vulnerables que viven en comunidades costeras con todos los aspectos relacionados de un proyecto agrícola, desde la planificación hasta el desarrollo de mercados para productos y financiamiento.
Rikta fue una de las más de 200 mujeres que se reinventaron y se convirtieron en cultivadoras de sandías.
"Estoy conociendo a otros emprendedores, escuchando sus historias, viendo sus productos y anuncios y, por supuesto, vendiendo bien. Estoy emocionada y esperanzada por el futuro que puede venir”
Zahra Alizadeh tiene un negocio de ropa, pero su próspera empresa sufrió un doble revés a raíz de la pandemia y la súbita toma del poder del gobierno talibán en el Afganistán. Estaba deprimida, pero no se rindió.
En ese momento tan duro de su vida, Future Generation Afghanistan, una de las organizaciones asociadas del PNUD en el Afganistán, le ofreció un puesto en el mercado en los días reservados para mujeres. Con el apoyo de la Unión Europea y en el marco del programa ABADEI, la organización ofrece espacios seguros para que mujeres empresarias vendan sus productos y reciban formación técnica y profesional.
A corto plazo, los empresarios son también elegibles para obtener cestas de alimentos para sus familias. ABADEI opera en todas las provincias, incluidas las de difícil acceso.
“Proporcionar biogás a la comunidad es fundamental, ya que no está disponible de forma continua. Para poder comprarlo, la gente se ve obligada a hacer fila durante largas horas a bajas temperaturas y algunos no pueden obtener la cantidad necesaria debido al elevado precio”
A sus 26 años, Nada tiene grandes ideas y los medios necesarios para llevarlas a cabo. Es propietaria y opera una empresa de biogás en el Yemen que produce energía limpia y alternativa a partir de residuos alimentarios.
En colaboración con el programa de liderazgo juvenil del PNUD en el Yemen, ha desarrollado un dispositivo electrónico móvil que mide la temperatura de residuos en descomposición, lo que le permite optimizar la producción.
Trabaja con la comunidad para ayudar a garantizar el rendimiento, al tiempo que se centra en crear mayor conciencia sobre el uso de energías alternativas y la responsabilidad individual frente al cambio climático.
“Ahora sé cómo hacer un presupuesto para los gastos diarios de mi familia. Gracias a la cooperativa de mujeres, puedo ahorrar recursos adicionales para que mis hijos paguen sus matrículas académicas en el futuro”
En la República Democrática de Timor-Leste, las mujeres suelen absorber una mayor porción de la carga financiera del hogar, a pesar de tener menos control de su dinero. La falta de información agrava el problema.
Jacinta, ama de casa y madre de tres hijos, ahora tiene más libertad económica gracias al programa ATSEA-2, que ofrece capacitación a mujeres en materia de gestión financiera. Por primera vez en su comunidad, las mujeres han podido crear sus propias instituciones financieras, que satisfacen sus necesidades económicas y sociales.
En el PNUD apoyamos los esfuerzos para cerrar las brechas de financiación que impiden el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible en los PMA. Fomentamos una transformación estructural sostenible para cerrar la brecha digital, promover la prosperidad y garantizar un futuro resiliente en el que la noción “países menos adelantados” no exista como concepto.
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