Cuando Anne Nyendwa abrió su tienda, no tenía electricidad. Al igual que 568 millones de personas en el África Subsahariana y las tres cuartas partes de la población mundial, Anne, madre de cuatro hijos y habitante de la aldea rural Sitolo (Malawi), dependía de las horas del día para tirar adelante su negocio.
Un día oyó hablar de las miniredes de baterías solares, que son redes eléctricas independientes que no están conectadas a la red eléctrica nacional. El precio inicial es costoso, como el cableado interno y las tarifas de conexión del medidor. Sin embargo, como los sistemas solares domésticos ofrecen mayor calidad y la confiabilidad de la electricidad proporcionada es superior, permite un mayor consumo incluso para los negocios. Mientras que las redes convencionales alimentadas por combustibles fósiles contaminan y tienden a dar prioridad a los barrios más privilegiados de las zonas urbanas, las miniredes solares ofrecen un potencial interesante para proporcionar acceso a la electricidad en zonas rurales como Sitolo.
Cuando Anne tuvo la oportunidad de probar la minired de baterías solares en su localidad a través de un proyecto apoyado por el PNUD, se unió a los 665 hogares que ya aprovechaban esta infraestructura.
“Tengo una tienda. La abro temprano y la mantengo hasta las 9 de la noche porque tengo luz. Ahora gano alrededor de MK50,000 (unos 50 dólares de los Estados Unidos o USD) en ventas por día. Tengo muchos clientes de fuera de este área que vienen aquí por las bebidas frías o los productos congelados. El dinero que gano me permite pagar a mis empleados en la finca, costear la matrícula escolar y mantener a mi familia”, explica.
Ahora, Anne también ha ampliado su negocio y se dedica a la cría de animales y cultivos. Además, ha comprado más electrodomésticos, conectando su hogar a la misma electricidad para uso doméstico. “Estoy muy contenta porque tenemos acceso a servicios como las personas que viven en las zonas urbanas”, afirma.
Al proporcionar electricidad fiable y asequible, las miniredes solares como la de Sitolo pueden mejorar de manera notoria la vida de las personas. Actualmente, sin embargo, estas soluciones no se están implementando a la escala y el ritmo necesarios para cerrar la brecha de acceso a la energía donde más se necesita.
Africa Minigrids Program (AMP por sus siglas en inglés) tiene como objetivo aprovechar la infraestructura existente en el espacio de la minired para seguir ampliándola. AMP, un programa de asistencia técnica dirigido por los países, está financiado por el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y lo implementa el PNUD en asociación con Rocky Mountain Institute (RMI) y el Banco Africano de Desarrollo (BAfD).
Con un enfoque en la reducción de costos y un modelo de negocios innovador, el programa trabajará con los países para implementar las políticas y regulaciones que permitan la inversión privada a gran escala, creando las condiciones para que las miniredes de energía renovable se implementen a escala. AMP también seleccionará, generará y difundirá conocimientos sobre la oportunidad de expansión de miniredes en todo el continente
En promedio, la tasa de redes eléctricas en África es del 48,4 %; en ocho países africanos, esta tasa es incluso inferior al 20 %. A pesar de una tendencia al alza en el acceso a la electricidad desde 2013, los datos de la COVID-19 muestran una reversión de las ganancias: se estima que, debido a la pandemia, 15 millones de africanos subsaharianos que habían obtenido cableado recientemente perdieron la capacidad para pagar el acceso a una electricidad básica. A menos que se intensifiquen significativamente los esfuerzos de electrificación, 670 millones de personas seguirán sin acceso a la electricidad para 2030, y es probable que 9 de cada 10 vivan en el África Subsahariana.
El acceso a la electricidad es una de las formas más rápidas y rentables de desbloquear los beneficios del desarrollo para las personas más pobres del mundo. También tiene implicaciones sobre cómo las comunidades pueden acceder a la información, en la capacidad de acceder a alimentos cocinados saludables, en el acceso a educación, en los servicios de salud e instalaciones hospitalarias, en los servicios legales y más. Hay innumerables implicaciones para el futuro de cada persona.
Antes de la instalación de la minired solar en la escuela primaria de Sitolo, las donaciones de los padres se usaban para comprar baterías y queroseno que eran caros e insostenibles a largo plazo. Ahora, más estudiantes asisten a clases nocturnas y, además, ha habido un aumento en la tasa de aprobación de estudiantes que van a la escuela secundaria. Edmark N'dlamini, un estudiante de 14 años, explica: “Cuando tienes luz, puedes planificar mejor tu tiempo de estudio. Mis amigos y yo confiamos en que aprobaremos estos exámenes del Certificado de Finalización de la Escuela Primaria en el primer intento, porque hemos estado estudiando mucho”.
En otras partes de Malawi, las instalaciones de salud alimentadas por miniredes ahora tienen fuentes de energía confiables para respaldar la iluminación general, especialmente importante durante el parto, la atención médica de emergencia durante la noche, la refrigeración de vacunas y otros medicamentos, así como para encender equipos médicos y de diagnóstico.
Las miniredes también tienen importantes beneficios ambientales: generalmente reemplazan los combustibles fósiles como el diésel y el queroseno y, a diferencia de la generación centralizada que requiere redes de transmisión de larga distancia, la instalación de soluciones descentralizadas como las miniredes no implica una gran alteración de los hábitats naturales. Por ejemplo, un derecho de paso estándar de 30 metros de ancho para líneas de transmisión equivalentes requiere la autorización de aproximadamente un kilómetro cuadrado de bosque, tierra o matorral por cada 30 kilómetros de longitud. En comparación, una minired típica de 1 MWp ocuparía alrededor del 1 % de un kilómetro cuadrado.
El principal desafío a la hora de escalar las miniredes es movilizar la inversión del sector privado. Aunque las soluciones solares han surgido como una opción sólida y de menor costo para aumentar el suministro de electricidad en el África Subsahariana (incluso con tendencias digitales disruptivas en dinero móvil, plataformas digitales y recopilación de datos que allanan el camino para un uso más amplio), el mercado de miniredes en África sigue siendo incipiente.
Excepto en unos pocos mercados, casi todas las inversiones actuales en miniredes se realizan en forma de subvenciones y capital “paciente” no comercial. Si las miniredes finalmente se amplían a escala, existe la necesidad de acceder a grandes volúmenes de financiamiento comercial, junto con actividades de eliminación de riesgos para atraer la inversión privada necesaria para implementar esta infraestructura.
En Togo, donde el 16 % de la población rural tiene acceso a la electricidad, una alianza con Desert Technologies ya logró instalar 10.000 farolas solares en todo el país, a través del programa de emergencia de desarrollo comunitario (PUDC-Togo), producido a través de la Unidad de Adquisición Global del PNUD.
El PNUD está comprometido en movilizar a sus socios para permitir que 500 millones de personas más tengan acceso a energía confiable, asequible y sostenible para 2025. En Togo, el objetivo es apoyar a 1.500.000 personas que viven en áreas rurales y semiurbanas con un total de 100.000 farolas.
Las luces solares de las calles y el alumbrado público también han aumentado la seguridad por la noche en las comunidades, donde las luces de las calles fuera de la red también funcionan como centros de conexión, brindando a las personas una estación de recarga para celulares o pequeños electrodomésticos.
Una transición energética justa y equitativa es clave, especialmente en medio de la actual crisis energética y la agravada emergencia climática.
Una parte esencial de las conversaciones debe ser que una transición energética justa permita que cada individuo y cada comunidad tengan acceso a la energía confiable, sostenible y asequible, así como a las inmensas oportunidades que brinda. Con el nuevo Sustainable Energy Hub (Centro para la Energía Sostenible), el PNUD tiene como objetivo movilizar a los socios para impulsar esta transformación de los mercados energéticos y ayudar a los países a construir sistemas que funcionen para todas las personas, sin dejar a nadie atrás.
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