Durante mucho tiempo, ser agricultor en Bandasamlini significaba librar una ardua batalla diaria para acceder a los campos locales y trabajarlos. Más recientemente, la sequía y la escasez de agua debidas a condiciones climáticas añadieron nuevas dificultades para los agricultores en su lucha por mantener sus medios de vida.
Hamdani, de 57 años, se llenó de alegría cuando recuperó sus campos, en la aldea de Bandasamlini, en las Comoras: “He sido agricultor desde 1969… Es mi vida entera. Realmente espero que, como yo, todos los agricultores de las Comoras tengan una posibilidad de ayuda en su trabajo.”
Hamdani señala que la falta de agua afecta la productividad agrícola, así como la calidad y el rendimiento de los cultivos. “Estos últimos años, hemos tenido que ir muy lejos para buscar agua y traerla de vuelta a nuestros campos.” Es difícil ser agricultor en estas condiciones, subraya. “Tenemos poca recompensa, tanto en términos de esfuerzo como de resultados; esta es la razón por la que los jóvenes no quieren trabajar la tierra.”
La ayuda llegó con un proyecto apoyado por el PNUD y el Gobierno de las Comoras, con el financiamiento del Fondo del Medio Ambiente Mundial para los países menos adelantados. Esta nueva tecnología de riego proporciona a los agricultores de las Comoras una oportunidad de volver a su profesión y comenzar de nuevo.
Las comunidades participantes en el proyecto se están beneficiando de la instalación de nueve tanques de retención cercanos a sus campos, cada uno de los cuales recoge y mantiene cerca de tres metros cúbicos de agua de lluvia.
Asimismo, se han instalado 50 equipos de riego por goteo que conectan los tanques con los campos, y los agricultores han sido capacitados para instalar, operar y mantener adecuadamente el equipo de riego. Casi la mitad de los equipos fueron distribuidos a mujeres. Con este material, los agricultores de la comunidad pronto verán aumentar el rendimiento de sus cultivos y mejorar en general su seguridad alimentaria y medios de vida.
Ahamada, uno de los productores más jóvenes de la comunidad, afirma que el equipo de riego le abre un buen número de oportunidades. “Ya veo la diferencia. Ahora no tengo que ir a buscar el agua muy lejos; además, la nueva tecnología es menos intensa que la mano de obra. Teniendo en cuenta que no tenemos ningún tipo de riego manual o automático, esto es realmente un alivio y nos ayuda bastante.”
El proyecto presta también otro tipo de asistencia a los agricultores, además de los equipos de riego. También se han distribuido equipos agrícolas y semillas, entre otros palancas, carretillas, machetes, brotes de banano y semillas de piña y ñame, con el fin de optimizar la productividad. Con la mejora del acceso al agua y la aplicación de tecnologías resistentes al clima difundidas por el proyecto, Ahamada, Hamdani y los demás agricultores de la comunidad Bandasamlini han recuperado la esperanza de un futuro mejor.
Para más informaciones visita la ficha del proyecto en open.undp.org
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