Basi behen*, de 65 años, vive en una pequeña aldea del distrito de Narmada, en el estado de Gujarat en India occidental . Se casó a los 15 años y durante casi cinco décadas aró una pequeña parcela de tierra junto a su marido, ganando justo lo suficiente para alimentar su familia de cuatro personas.
Pero hace 15 años Basi behen perdió a su esposo y, poco después, a su hijo. Y a pesar del terrible momento, la situación se pondría peor. Su cuñado la acusó de ser una bruja con el fin de asegurarse de que Basi no pudiese exigir la propiedad de la tierra que debía heredar. Para muchas mujeres ancianas como Basi behen, que no tienen ningún tipo de seguridad social, ser acusada de ser bruja significa ser condenada por la comunidad al ostracismo y quedar excluida.
Sin embargo, en 2015, esto cambió cuando Basi behen conoció a una asistente jurídica de un grupo de mujeres, Usha behen, de una comunidad local. Se informó sobre sus derechos a la tierra y pidió un varsai, o documento de herencia. El proceso de varsai (herencia) incluye establecer un árbol genealógico donde se incluyen también a las mujeres (hijas y viudas). Posteriormente, el documento es certificado por los ancianos de la aldea y -si nadie se opone- en 90 días el varsai es considerado legal. Tres meses y medio después de hacer su petición, Basi behen por fin recibió un título de propiedad a su nombre.
Este es un fuerte testimonio a favor de los derechos de las mujeres en un país donde millones de ellas quedan excluidas de los documentos de herencia o se ven forzadas a renunciar a estos derechos. Se estima que en India sólo un 12,7% de las propiedades están a nombre de mujeres, aunque el 77% de las mujeres en India depende de la agricultura como principal fuente de ingresos.
Las defensoras locales como Usha behen son formadas y están guiadas por el Grupo de Trabajo para las Mujeres y la Propiedad de la Tierra (WGWLO por sus siglas en inglés), una red de organizaciones no gubernamentales y comunitarias que trabaja a favor de las mujeres rurales para que tengan más acceso a la propiedad de las tierras agrícolas de India. Entre 2014 y 2015 y con el apoyo del PNUD, WGWLO estableció 15 Centros Swa Bhoomi (Mi Tierra) en 12 distritos en Gujarat. Estos Centros han dado mayor conciencia a las mujeres rurales sobre sus derechos en calidad de propietarias y, lo más importante, ha dado acceso a los recursos productivos que pueden sustentar a las agricultoras.
Los Centros, administrados por las organizaciones no gubernamentales y comunitarias, han entrado en contacto con 17.000 mujeres como Basi behen y han ayudado a más de 5.000 mujeres a obtener títulos de propiedad a su nombre. También han colaborado con la iniciativa del Gobierno de Gujarat de actualizar los registros de propiedad. Reconociendo que las agricultoras son las que sacan adelante la agricultura de India, estos Centros han ayudado a relacionar a 9.000 agricultoras con la agricultura del gobierno y otros programas conexos que han facilitado el acceso al riego por goteo, a préstamos bancarios para las cosechas, a conexiones eléctricas para los campos, a cajas de semillas y a bombas para pesticidas.
El impacto de estas iniciativas no hubiera sido posible sin el compromiso y la perseverancia de mujeres como Usha behen, que va puerta a puerta creando conciencia sobre los derechos de las mujeres, los programas del gobierno y los derechos; aconsejando a las mujeres; y ayudando a rellenar cantidad de documentos complementarios. “Hoy mi suegro cuenta a la gente con orgullo que si tienen problemas relacionados con la tierra, tienen que hablar conmigo”, dice Usha.
Además de apoyar las campañas del Gobierno para actualizar los registros de propiedad, la red también colaboró con el Instituto Estatal para el Desarrollo Rural en la formación de más de 500 representantes electos y oficiales de impuestos de 400 aldeas en materia de los derechos a la tierra de las mujeres. La formación se dio a más de 800 oficiales de impuestos de las aldeas en centros locales de autogobierno, con el fin de garantizar que las instituciones de gobierno local a todos los niveles reconozcan a las mujeres como los motores de la economía rural.
Este es un movimiento que se está expandiendo entre las mujeres de la región. A medida que las mujeres tienen más conciencia y ejercen derechos, involucran a otras para que se unan a ellas. Tras el fallecimiento de su esposo, Pushpa, de 35 años y madre de dos niños, fue expulsada de su casa por su familia política. Tras un lento proceso, pero de manera segura, se incluyó el nombre de Pushpa en el documento de herencia en 2015 con el apoyo del centro de derechos a la tierra de su aldea que le ofreció asesoramiento . Ella se aseguró de que su cuñada, también viuda (en la foto junto a su suegra) tambien fuese incluida. Hoy, dice: “Ya no me preocupo por el futuro de mis hijos porque figuro como propietaria de la tierra y eso nadie me lo puede quitar.”
* Behen es una palabra hindi que quiere decir hermana.
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