El paso de Shahd de un refugio de emergencia a otro revela la triste realidad de una crisis humanitaria.
"Se trata de una verdadera crisis humanitaria. Los refugios no dan abasto; hay miles de personas en un espacio pequeño. No hay nada que efectivamente se pudiera usar; ni colchones ni almohadas. Escaseaba el agua, los inodoros estaban atascados y, por supuesto, no había comida. Fue bastante inhumano para nosotros y para las demás personas”, agrega Shahd. “Pasamos una noche allí y compartimos un espacio con una colega, sus hijos y mis dos hijos. Estaba oscuro, no había electricidad ni alimentos, no había conexión a la red y, lo más importante, no había seguridad”.
Cerca de 600.000 personas se encuentran en unos 150 centros del Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Cercano Oriente (UNRWA) en toda la Franja de Gaza, y el número va en aumento. Esos edificios no están equipados como refugios de emergencia. Las necesidades básicas y esenciales de las familias, como electricidad, agua, combustible, energía y servicios médicos, están fuera de su alcance.