Tras la llegada al poder de los talibanes en 2021 en el Afganistán, se vivió un retroceso alarmante de los derechos de las mujeres, quienes vieron recortadas sus libertades en todos los ámbitos: desde la educación y el empleo, hasta la participación en los asuntos públicos y en la toma de decisiones.
En medio de esta difícil situación sobresalen de manera especial historias de resiliencia como la de Hasina, una estudiante de tecnologías de la información en la Universidad de Asia Central en Naryn (Kirguistán), cuya experiencia se ha convertido en una fuente de inspiración. Con el apoyo de una de nuestras iniciativas transfronterizas en el PNUD, y gracias a la financiación de la Unión Europea, esta mujer representa el poder transformador de la educación.
“Siendo niña vi una computadora y, desde entonces, me he sentido atraída por las infinitas posibilidades que ofrece la tecnología. Comprobar su capacidad para cambiar el mundo me inspiró a introducirme en este campo y a desarrollar un papel importante”, dice Hasina.
Hasina había cursado estudios de medicina, por lo que su decisión de adentrarse en el mundo de las tecnologías de la información fue casi como dar un salto al vacío. Las normas sociales y los roles tradicionalmente asignados a cada género a menudo constituyen barreras para el desarrollo de nuevas oportunidades educativas y profesionales de las mujeres en muchos países del mundo. Sin embargo, la transición de Hasina desde la medicina a la tecnología ha supuesto una evolución personal y constituye un testimonio de su resiliencia.
“Navegar por un campo tan dominado por los hombres me obligó a enfrentarme a obstáculos enormes. No obstante, ver la determinación y la pasión de otras mujeres por obtener una titulación superior en tecnologías de la información ha sido una gran inspiración para mí”, explica Hasina.
A pesar de los obstáculos a los que se enfrentan las mujeres afganas, Hasina mantiene su compromiso de contribuir al progreso de su país. Con esa combinación única de conocimientos médicos y tecnológicos, Hasina considera que la tecnología puede ser un importante catalizador de cambios, especialmente en terrenos como la medicina, por medio de innovaciones como la inteligencia artificial y la robótica.
“Basta con pensar en lo útil que puede ser la inteligencia artificial en lugares donde escasean los médicos. Si podemos hacer diagnósticos con ayuda de esta tecnología, la gente podrá recibir asistencia médica a distancia. Además, la cirugía robótica ofrece una gran oportunidad para que los médicos puedan llevar a cabo operaciones complejas con herramientas de gran precisión, y en última instancia esto hace que la cirugía sea más segura y los procesos de recuperación más rápidos”, enfatiza Hasina.
La tecnología moderna podría tener un impacto extraordinario en el Afganistán, especialmente en zonas donde las infraestructuras sanitarias son deficientes.
Hasina prosigue: “Con las herramientas de última generación podemos mejorar la calidad de los servicios médicos y ponerlos al servicio de la gente, independientemente de dónde vivan". Pero Hasina no se limita al campo de la salud; la tecnología puede también revolucionar el sector de la educación, en particular las universidades tecnológicas, al hacer la enseñanza más interactiva y atractiva. "Esto permitirá a las estudiantes a adquirir conocimientos y habilidades que les permitan encontrar buenos empleos y contribuir al desarrollo del Afganistán. El impacto de la tecnología, usada de manera eficaz, puede transformar a mejor las vidas de las personas en el país y me entusiasma ver hasta dónde nos puede llevar. En última instancia, de lo que se trata es de trabajar para conseguir un futuro mejor para todas las personas en el Afganistán”, finaliza Hasina.
De cara al futuro, Hasina se ve a sí misma trabajando como ingeniera de programas, acometiendo nuevos retos, y contribuyendo al desarrollo de proyectos innovadores de tecnologías de la información. Le apasiona promover la educación en este campo y las oportunidades que puede brindar a las mujeres afganas. Quiere utilizar la tecnología para ir cerrando las brechas existentes.
“Estoy totalmente dedicada a generar cambios significativos en el futuro de la educación y las oportunidades para las mujeres afganas en el ámbito de las tecnologías de la información. Creo que la tecnología puede desempeñar un papel crucial en la reducción de la desigualdad de las mujeres en el Afganistán, especialmente ahora que existen herramientas para trabajar y colaborar de manera remota. Mi pasión es utilizar estas herramientas para empoderar a las mujeres de mi país y mejorar su situación”, afirma Hasina.
En el Día Internacional de las Niñas en las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) del 2024 rendimos homenaje a pioneras como Hasina que rompen barreras y contribuyen a transformar el mundo de la tecnología. Sus historias nos inspiran para luchar por un sector de las tecnologías de la información más inclusivo, diverso y equitativo.
En 2019, la Unión Europea y el PNUD pusimos en marcha un proyecto de colaboración dirigido a proporcionar oportunidades educativas a 50 mujeres afganas en Kazajstán y Uzbekistán. En 2021, con financiación adicional de la Unión Europea, la iniciativa se amplió a Kirguistán y benefició a otras 105 mujeres. De aquí a 2027, gracias a la alianza, 155 mujeres afganas obtendrán títulos académicos y profesionales en Asia Central.
Esta asociación representa un ejemplo del poder transformador de la cooperación regional y la solidaridad internacional. Al combinar los recursos y los conocimientos técnicos de la Unión Europea con nuestra experiencia en la zona de y nuestro compromiso con el desarrollo de la región, esta alianza constituye un catalizador de cambio positivo. Ambas organizaciones abordamos cuestiones de fundamental importancia como el desarrollo económico sostenible, la gobernanza inclusiva, la sostenibilidad ambiental y la resiliencia social, además de reforzar el objetivo de mejorar las vidas de las personas de Kazajstán y Asia Central.
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