“Es todavía aterrador traer niños aquí”.
Olexander Krushynskii vive en Bucha, en la región de Kyiv, a 25 kilómetros al oeste de la capital. El sitio aterrador del que habla es un parque infantil. “No tenemos idea de cuál es la situación en los patios de recreo. Hay muchos más lugares donde se encuentran proyectiles y minas”, explica Olexander Krushynskii.
Tras la retirada de las fuerzas rusas, muchos residentes que habían huido de los combates están regresando a pueblos y aldeas como Bucha, con ganas de reanudar la normalidad. Uno de los principales obstáculos a los que se enfrentan es la cantidad desconocida de minas terrestres, municiones en racimo y otros artefactos explosivos que quedaron de la guerra. Limpiar estos restos explosivos, junto con las montañas de escombros que dejan los combates, es un paso fundamental en el proceso de recuperación inicial.
“El desafío al que nos enfrentamos ahora es limpiar los bosques y campos circundantes”, dice Taras Dumenko, alcalde de la ciudad de Hostomel. “Y también sacar los escombros y restaurar las infraestructuras residenciales”, continúa.
Las autoridades locales estiman que cerca de 1.800 edificios fueron destruidos. "Nos enfrentamos a enormes dificultades en este momento, porque Hostomel está destruido en un 50 %", afirma el residente Olexander Krushynskii. "La comunidad donde vivo se encuentra un 90 % devastada”.
Cerca del 25 % del territorio de Ucrania, aproximadamente 160.000 kilómetros cuadrados, se ha visto afectado por la guerra. Se cree que el costo para la economía ucraniana de los daños y la destrucción de edificios e infraestructuras residenciales y no residenciales supera los USD 100.000 millones.
A medida que las áreas previamente ocupadas se vuelven accesibles, los equipos del PNUD están encontrando miles de artefactos explosivos abandonados, lo que representa un peligro inmediato para los civiles. Un llamamiento urgente de la ONU para Ucrania estima que 14,5 millones de personas viven en áreas contaminadas por artefactos explosivos.
“La prioridad es permitir el regreso seguro de los civiles”, dice Oleksandr Sushchenko, líder del equipo de energía y medio ambiente del PNUD en Ucrania, quien está trabajando en un proyecto de desminado y limpieza de escombros en ciudades a las afueras de Kyiv.
Los Servicios de Emergencia del Estado (SES) de Ucrania tienen un papel clave para hacer que las calles, los bosques y los parques infantiles sean seguros para los civiles. Desde marzo de 2022, los SES han retirado cerca de 150.000 artefactos explosivos del conflicto.
“Los Servicios de Emergencia del Estado están trabajando para crear 80 nuevas unidades de desminado -aproximadamente compuestas por 400 empleados-, pero hay problemas para abastecer a los equipos”, explica Yevhen Kyrychenko, representante de los SES. “Una de esas unidades debe tener al menos dos equipos y ropa de protección para el personal y equipo de ingeniería para el desminado. También necesitamos equipos de ingeniería especializados para la eliminación de escombros de construcción”, afrima Yevhen Kyrychenko.
Incluso ahora, mientras la guerra sigue en marcha, el PNUD está trabajando en estrecha colaboración con el Gobierno para sentar las bases para la recuperación y la reconstrucción, porque la recuperación y el aumento de la resiliencia no pueden esperar hasta que terminen los combates. Estas acciones tempranas son críticas para preservar tanto como sea posible los logros de desarrollo obtenidos con tanto esfuerzo por el país.
Una gran parte de la ecuación es hacer que algunas de las casi 12 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar sus hogares (aproximadamente 6,3 millones son desplazados internos, mientras que más de 5 millones son refugiados fuera de las fronteras de Ucrania) vuelvan sanas y salvas. 5,5 millones de ucranianos ya están regresando desde otras regiones de Ucrania y del extranjero.
El mapeo y la eliminación de artefactos explosivos es una prioridad máxima, al igual que la limpieza de escombros de edificios e infraestructura destruidos y el manejo de la gran cantidad de estructuras dañadas e inestables en riesgo de colapso incontrolado.
“La planificación integrada de la recuperación basada en áreas afectadas es fundamental para crear un entorno seguro para aquellos que desean regresar a sus hogares”, explica Manal Fouani, la Representante Residente Interina del PNUD en Ucrania durante una visita a Hostomel. “Es importante que escuchemos las necesidades de la gente, prioricemos y planifiquemos con las autoridades gubernamentales, con la sociedad civil y conectemos con el plan nacional que está poniendo en marcha el Gobierno”, afirma.
El trabajo de recuperación, como dice Nadiya Dovhopola, residente de Hostomel, no puede esperar: “Espero que nuestra ciudad se recupere lo antes posible y que la escuela sea reconstruida rápidamente”.
El desminado y la retirada de escombros deben responder a este sentido de urgencia, pero no pueden ignorar las preocupaciones de sustentabilidad. Los desechos eliminados se clasifican, procesan y analizan en busca de contaminantes. Cuando es seguro, se puede reutilizar para reparaciones rápidas y reconstrucción ecológica, lo que reduce los costos y disminuye la presión sobre los recursos naturales. El proceso también devuelve dinero a la economía y ayuda a reconstruir ciudades mejores y más ecológicas que antes.
"Veo el futuro de nuestra comunidad", dice el alcalde de Hostomel, Taras Dumenko. “Será un suburbio de Kyiv próspero, un ejemplo no solo para Ucrania, sino también para el mundo entero. Resurgirá como un ave fénix de las cenizas y brillará como nunca", concluye.
© 2026 United Nations Development Programme