No podemos darnos el lujo de celebrar hasta que el petróleo se almacene de manera segura en el buque de reemplazo y el Safer sea remolcado hasta un punto de reciclaje ecológico. Aparte del riesgo permanente de explosión o derrame, el proyecto depende de la buena voluntad y compromiso de las partes en el conflicto del Yemen.
También es fundamental encontrar una solución permanente al problema del futuro del crudo tras su traslado al Nautica. La ONU sigue trabajando incansablemente para lograr una avenencia.
Por último, a pesar de la generosidad de los donantes, el proyecto todavía carece de financiación suficiente.
Hasta el momento se han movilizado 114 millones de USD -que deben ser reembolsados- procedentes de Estados Miembros generosos, el sector privado y el público general, así como de financiamiento puente interno adicional.
Con estos fondos, la ONU dispone de los recursos necesarios para llevar a cabo la fase inicial de la operación. Se transferirán un millón de barriles de petróleo del Safer al buque de reemplazo, evitando una catástrofe humanitaria, medioambiental y económica.