Los datos de base para la acción comunitaria también se compartieron en Guyana y Dominica, donde se está dotando a las comunidades de las competencias y los conocimientos necesarios para mitigar los efectos de los desastres naturales cada vez más frecuentes, así como a su vez se da acceso a las mujeres a datos meteorológicos para anticiparse a los tiempos de sequías con el uso de semillas más resilientes, o mediante el acceso a subvenciones y facilidades de microfinanzas.
Cuando las mujeres cuentan con los datos correctos, pueden cubrir mejor sus necesidades y las de su comunidad, y responder más rápido a cualquier conmoción. Al igual que mucha otra gente de las comunidades rurales de Ghana, Mali Yakuba y su familia no pudieron cultivar durante la estación seca. Sin embargo, con capacitación en agroprocesamiento para medios de vida alternativos, agricultores como Mali ahora operan máquinas trituradoras para procesar soja, karité y arroz, y convertirlos en productos con valor agregado y rentables como, por ejemplo, la leche de soja, kebabs y la manteca de karité.
“En esta estación seca, a diferencia de otras anteriores en las que la mayoría prácticamente no tuvimos actividad, podría decir que consigo algunos ingresos para mantener la familia”, manifiesta Mali. Ahora, de más de 11.000 integrantes de la comunidad, el 60 % son mujeres, quienes poseen conocimientos para generar ingresos mediante actividades como piscicultura, horticultura de temporada seca y producción de miel.