Sesenta y tres millones de personas viven a lo largo de la zona costera de India. La subsistencia de una inmensa mayoría depende de esta zona y de la rica biodiversidad que mantiene seguro el ecosistema.
En promedio, una persona come cuatro veces más pescado que lo que se consumía en 1950. Se estima que la flota mundial de pesca es 2 a 3 veces mayor de la que pueden soportar los océanos de manera sostenible y que la pesca en áreas tropicales disminuirá en un 40% para 2050, lo que pondrá en riesgo los medios de subsistencia de millones de personas.
India es el segundo mayor productor mundial de pescados; sin embargo, la pesca en este país está disminuyendo. Las prácticas pesqueras destructivas amenazan la biodiversidad de las zonas costeras y la subsistencia de alrededor de 20 millones de personas que dependen de los mares para su sustento.
Sindhudurg se ubica en la costa de Maharashtra y es uno de los 11 hábitats ecológicamente críticos de la India. La región también es un centro importante de pesca, con más de 180 aldeas pesqueras. Su hermosa zona costera está a tres horas en auto del centro turístico de Goa, convirtiéndose en un popular destino turístico.
Desde 2011, una cooperación entre el PNUD, el Ministerio del Medio Ambiente y Bosques y el Gobierno de Maharashtra ha estado apoyando los esfuerzos para conservar la rica biodiversidad de la zona costera. El Fondo para el Medio Ambiente Mundial apoya esta cooperación.
El proyecto se ha centrado en crear una manera de subsistencia sostenible para las comunidades pesqueras. Casi 800.000 personas en el área dependen de la pesca para sus ingresos. La gestión de recursos pesqueros a nivel local ha promovido la adopción de varias prácticas que facilitan la pesca sostenible. Esto incluye el uso de dispositivos que limitan la captura incidental (es decir, la captura de peces no deseados), y el uso de redes de malla cuadrada en mallas de arrastre, lo cual protege la biodiversidad de los océanos.
El proyecto también ha buscado otros medios que puedan fomentar medios alternos para subsistir en las comunidades pesqueras, particularmente entre las mujeres. En la aldea Wadatar, ellas administran cultivos de ostras y las venden en el mercado local. En esta foto, Kasturi Dhoke examina ostras juveniles que se forman bajo conchas vacías que cuelgan de una estructura de bambú.
También se está impulsando a las comunidades pesqueras a criar cangrejos de manglares para la venta. Tres acres de tierra en Devgad se han reservado para criar cangrejos. Usualmente, los pescadores utilizaban carnadas para capturar unos pocos cangrejos en una sola malla. Sin embargo, el nuevo sistema hace que el cultivo de cangrejo de manglar sea una opción lucrativa para muchos, como Anna Dhoke, quien alimenta a estos crustáceos en los cercados de malla azul.
En el sector agrícola, el proyecto también ha hecho posible que las comunidades locales generen más ingresos. En esta foto, el agricultor Lakshman Naik camina por su cultivo de arroz en la aldea Asoli. Él utiliza el ‘sistema de intensificación del arroz’, una nueva técnica para mejorar la producción de cultivos. Lakshman ha podido aumentar el rendimiento por acre en un 45 por ciento y ya no depende tanto del agua, las sustancias químicas y los fertilizantes.
Entre 2000 y 2007, el turismo se septuplicó en Sindhudurg. Guías de esnórquel han sido capacitados para acompañar a los turistas de una manera más favorable para el medio ambiente. Asimismo, se han incrementado los ingresos de jóvenes que participan en el sector turístico.
La zona costera de Sindhudurg también aloja a muchas especies, como las tortugas golfinas, hoy en peligro de extinción. El proyecto ha empoderado a comunidades locales a desempeñar un papel clave en la conservación de su rico patrimonio de biodiversidad.
Suhas Toraskar es uno de estos campeones de la biodiversidad. Es pescador y desempeña el rol de defensor, protegiendo las zonas de anidación de las tortugas golfinas. Cuando los huevos se rompen, él cuidadosamente los recoge de la arena y los libera al mar.
Gracias a personas como Suhas, las zonas de anidación que protegen los habitantes de la aldea se han quintuplicado entre 2011 y 2013, demostrando que la acción comunitaria es clave para proteger el patrimonio de biodiversidad.
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