Cuando estalló el conflicto sirio, los países vecinos acudieron en su ayuda y, de forma generosa, acogieron a las familias que huían de la violencia.
Ocho años más tarde, y sin vislumbrarse todavía el final de la guerra, 21,2 millones de personas en la región se han visto afectadas por la crisis.
Desde 2015, el PNUD y ACNUR dirigen el Plan Regional para los Refugiados y de Resiliencia. Este plan no solo aborda las necesidades humanitarias, sino que abarca también las necesidades de desarrollo de los países de acogida. Tras la tercera conferencia de Bruselas, celebrada en marzo de este mismo año, los países donantes prometieron contribuciones por un monto total de US$ 7.000 millones para proporcionar protección, alimentos, viviendas, medios de vida y nuevas infraestructuras, así como para facilitar a los ciudadanos sirios dentro y fuera del país la satisfacción de sus necesidades más inmediatas, y fomentar su resiliencia para vivir juntos en paz y prosperidad.
Los organismos de la ONU y sus organizaciones aliadas tienen como objetivo para 2019 prestar asistencia a 11,7 millones de personas dentro de Siria, 5,6 millones de refugiados, y 3,9 millones más que viven en comunidades de acogida ubicadas en países limítrofes.
“Hemos descubierto nuestro espíritu emprendedor”.
En Turquía, Jordania y Líbano, el PNUD está ofreciendo una respuesta integral, con actuaciones en múltiples ámbitos, desde el apoyo a los planes nacionales de respuesta y a la prestación de servicios municipales, hasta ayuda para la expansión de la red de infraestructuras a fin de cubrir la creciente demanda, pasando por su trabajo directo con las comunidades a través de actividades de capacitación profesional, enseñanza de idiomas y programas de cohesión social, así como la colaboración en otras facetas con los gobiernos municipales. Estamos desarrollando diversos programas creativos que ayudarán a los refugiados y a los países de acogida a reforzar su resiliencia y a vivir en paz y dignidad.