Las acequias de riego recientemente rehabilitadas aportan agua a las tierras de labranza resecas en Shabwa, en el sudeste del Yemen. Estas aumentan el flujo de ingresos de los productores que luchan contra los efectos del cambio climático y el conflicto en el país. A la vez, el impacto de los canales se hace notar más allá de los campos y los agricultores.
“El proyecto de rehabilitación del canal de riego Ba-Yahya me dio un empleo con el cual he mejorado mis condiciones de vida gracias al trabajo y la experiencia laboral que adquirí”, relata Muhammad Saleh, residente del distrito de Mayfa’a, en Shabwa.
Antes de comenzar a trabajar en el sitio, Muhammad, al igual que muchos otros trabajadores que participaron en el proyecto, cursó una capacitación en mezcla de concreto, en la colocación correcta de adoquines y en enyesado de muros. “Tuvimos la oportunidad de aprender nuevas destrezas de la mano de ingenieros más experimentados”, explica.
El conflicto prolongado en el Yemen ha tenido un efecto profundo en el país. Las consecuencias políticas, económicas y sociales han afectado la capacidad de las comunidades para prestar servicios básicos, por lo que el pueblo yemení experimenta una escasez crónica de oportunidades de empleo, mientras que muchos de quienes están empleados sufren la falta de pago de sus salarios.
Estos factores se agravan con el impacto del cambio climático, una alta inflación, los efectos de la COVID-19 y la interrupción de las cadenas de suministro mundiales. Muchas personas llevan una vida cada vez más vulnerable, pues han quedado libradas a su suerte en uno de los países con mayor inseguridad alimentaria del mundo. En el Yemen, se importa alrededor del 90 % de los alimentos. Unos 17,4 millones de personas experimentan inseguridad alimentaria grave.
El conflicto, así como otros numerosos problemas, tiene un efecto adverso en el tejido social yemení. Se hace necesario contar con soluciones que ayuden a forjar confianza, aunar a las comunidades y trabajar en pro de un futuro en paz.
En un intento de mejorar la vida —y los medios de subsistencia— a largo plazo, en el PNUD, junto con el Proyecto de Obras Públicas, nuestro socio nacional, estamos aplicando mecanismos de contratación comunitaria para proyectos de construcción, como los destinados a la captación de agua, el reclamo de tierras agrícolas y la pavimentación de caminos. Se trata de un enfoque que ayuda a las comunidades a valerse mejor por sí mismas durante las crisis inmediatas y a largo plazo, lo que mejora la producción de alimentos y aumenta el acceso a los servicios vitales. Los proyectos ya han beneficiado a decenas de miles de personas de comunidades desfavorecidas.
“Antes no tenía empleo, pero el comité comunitario me escogió para trabajar en el proyecto a través de un régimen de empleo asalariado; esto ha mejorado mi situación y la de muchos trabajadores de mi comunidad”, dice Muhammad.
Dado que se contrata y paga a los lugareños para mejorar su propia infraestructura y el uso de recursos locales tanto como sea posible, se fomenta a la vez un mayor sentido de comunidad cuando los vecinos trabajan juntos por el bien de toda la aldea, lo que resulta en un sentido de apropiación y pertenencia.
La crisis climática agudiza las dificultades que enfrenta el Yemen, sobre todo en las zonas rurales y agrícolas. En el país se están registrando no solo periodos de sequía más extremos y prolongados, sino también inundaciones que arrasan con la infraestructura agrícola y el suelo fértil. Esto genera más inseguridad alimentaria, con eventos climáticos cada vez más graves y menos predecibles.
Para las comunidades ya pauperizadas, los efectos del cambio climático en la seguridad alimentaria son calamitosos. Muchos de los proyectos que mejor funcionan bajo la modalidad de contratación comunitaria guardan relación directa con la agricultura y el combate contra los efectos del cambio climático. El Proyecto de Obras Públicas brega por que los proyectos ideales sean pequeños activos comunitarios de zonas rurales que requieran de técnicas simples, alta intensidad de mano de obra y el uso de materiales disponibles en el ámbito local. Si bien la rehabilitación de carreteras es uno de los ejemplos, la protección de la tierra agrícola mediante la construcción de gaviones y canales de riego que ayudan a mitigar la desertificación son otros de los proyectos clave.
Dada la atención prestada a mantener el carácter de los proyectos lo más local posible, los miembros de las comunidades se benefician del acceso a servicios mejorados y nuevas oportunidades de empleo que dan a la comunidad un acceso rápido al dinero en efectivo, así como destrezas para mejorar sus oportunidades de empleo a más largo plazo, como se desprende del proyecto de rehabilitación de los canales de riego en Shabwa.
El porcentaje de miembros de las comunidades locales que trabajan en proyectos de desarrollo de este tipo aumentó un 60 % después de que se adoptara el enfoque de contratación comunitaria.
“La contratación comunitaria es una inversión auténtica y exitosa en el desarrollo del capital humano, lo cual se logra dotando a los miembros de la comunidad de las destrezas necesarias para generar un ingreso sostenible”, describe Ibtihal Fuad, ingeniero y planificador de inversiones del Proyecto de Obras Públicas.
Cuando se ejecutan este tipo de proyectos, toda la comunidad participa, incluidas las mujeres. A ellas, además, se les ofrece la oportunidad de aprender una profesión y adquirir las destrezas que se necesitan en el mercado laboral local, con lo que aumentan su capacidad de empleo a largo plazo.
Barakah Khamis, una residente de la región de Ba-Yahia en la Gobernación de Shabwah, tuvo una contribución clave en la rehabilitación de los canales de riego con agua de lluvia de su zona. Culminó su formación y aplicó lo aprendido para convertirse en contratista del proyecto.
“La capacitación me brindó un conjunto de destrezas necesarias para ser contratista local encargada de limpiar de arbustos y residuos los canales de riego”, subraya. “Incluso contraté a otras 30 mujeres de la zona y trabajamos juntas para llevar el trabajo a término”.
Según Shafiqa Al-Rajami, la especialista en género del Proyecto de Obras Públicas, “la contratación comunitaria ofrece mayores oportunidades de emplear a mujeres, dotarlas de empoderamiento económico y promover su rol en la sociedad. Este mecanismo brinda condiciones equitativas para que las mujeres compitan con los hombres en las pujas para ganar una licitación”.
Barakah hizo hincapié en el impacto que el proyecto ha tenido en la vida de todas las mujeres involucradas y en sus comunidades; han logrado mejorar sus medios de vida, lo que enfatiza la importancia del rol que las mujeres pueden desempeñar en la comunidad. “Como encargada de tomar decisiones, he adquirido mucho respeto en mi familia y la comunidad. Ellos reconocen lo que he logrado”, expresa.
El enfoque de contratación comunitaria implica dividir el trabajo en varias etapas, explica Mohammed Al-Shawafi, coordinador de contratación comunitaria del Proyecto de Obras Públicas. Se comienza por escoger el nombre del proyecto y luego se asigna un ingeniero y un investigador social para inspeccionar el lugar y determinar las prioridades y necesidades.
“Después, la comunidad local elige un comité de beneficiarios conformado por mujeres y hombres. Los miembros reciben capacitación en los mecanismos y condiciones necesarias para implementar el proyecto. El comité asume la responsabilidad de todas las fases del proyecto”, informa.
Además de producir resultados para los que se han considerado directamente las necesidades de la comunidad, este enfoque también alienta a una mayor comunicación en el seno de la comunidad. Se deben consensuar las decisiones y asumir compromisos. En el proceso, se fortalece el diálogo en la comunidad y se forja un sentido de confianza.
Estos proyectos comunitarios ofrecen algunas de las mejores soluciones contra el deterioro de las condiciones en áreas vitales de la infraestructura, como el mal estado de las carreteras que se puede ver en buena parte del país. Uno de estos proyectos se centró en un peligroso tramo de una carretera de Al-Sarrah, un subdistrito de Al-Odein en la Gobernación de Ibb.
“Esta peligrosa carretera suponía todo un riesgo durante las estaciones de lluvia; existía un auténtico riesgo de muerte”, afirma Qasim Al-Humaidi, residente de Al-Sarrah. Los fenómenos meteorológicos extremos no solo dañaban la carretera y la convertían en una vía peligrosa para quienes la transitaban, sino que además paralizaban la producción agrícola.
“Las lluvias torrenciales solían causar la erosión de los suelos e inundaciones que arrasaban con las terrazas agrícolas”, manifiesta Majed Al-Ohami, consultor del Proyecto de Obras Públicas.
En Al-Sarrah, la pavimentación le ha dado nueva vida y actividad comercial a la zona. “Esta carretera beneficia a más de 100.000 personas, pues les da acceso a numerosos servicios que ofrece la ciudad. No solo conecta los subdistritos y aldeas, sino también distritos más grandes y gobernaciones, todas zonas densamente pobladas”, aclara Sadiq Saif, presidente del comité de beneficiarios. “El proyecto además desempeña un papel importante en la recuperación económica, con inversiones que aumentan también en la zona local”.
Saif añade que se han inaugurado nuevos centros de salud, restaurantes y supermercados gracias al éxito del proyecto vial. Agrega que, desde que la comunidad aportó los 20.000 adoquines necesarios para pavimentar la carretera, todos de origen local, no hubo necesidad de traer otros de zonas alejadas, lo que redujo costos y las emisiones que produce el transporte.
El PNUD y el Proyecto de Obras Públicas estamos ayudando a las personas afectadas por la crisis en el Yemen a recuperar de manera sostenible sus medios de vida. Los proyectos han permitido a la población yemení conceder prioridad a iniciativas de recuperación más amplias, así como planificar el desarrollo. Todo ello le ha dado un enfoque a más largo plazo que trasciende las luchas cotidianas que se libran en una nación empobrecida.
En palabras de Al-Shawafi: “La contratación comunitaria contribuye a reforzar la infraestructura medular del Yemen en todos los sectores, en todas las comunidades y en el largo plazo”.
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El Proyecto de Emergencia para la Mejora de la Protección Social y la Respuesta a la COVID-19 (ESPECRP por sus siglas en inglés) presta apoyo para las transferencias de efectivo orientadas a reforzar la nutrición y el empleo temporario y, a su vez, para la mejora del acceso a medios de vida sostenibles, servicios vitales y oportunidades económicas para determinadas zonas geográficas afectadas por el hambre, la malnutrición y los impactos del cambio climático. El proyecto se ajusta al enfoque integrado del Banco Mundial orientado a mejorar la resiliencia de la seguridad alimentaria y los medios de vida sostenibles para la población yemení.
Con financiamiento y apoyo de la Asociación Internacional de Fomento del Banco Mundial, el Fondo Social para el Desarrollo, el Proyecto de Obras Públicas y el Servicio de Promoción para Pequeñas y Microempresas ejecutan los 232,9 millones de USD del Proyecto de Emergencia en Asociación con el PNUD en el Yemen.
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