Entre los siglos XI y XIII floreció el Reino de Bagan en la Zona Seca, sobre todo gracias a la agricultura productiva y las inteligentes técnicas de gestión del agua. En la actualidad apenas quedan indicios de esa tierra agrícola rica y fértil, de los largos canales y del agua abundante que alguna vez hubo en el corazón de lo que es hoy la Zona Seca.
“No tengo tiempo para soñar. Mi familia lucha por las necesidades diarias… El agua es una preocupación constante. Sin lluvia, no puedo hacer nada”, dice Daung Yi, aldea de Sin Ka, municipio de Chauk, región de Magway.
Daung Yi es una joven madre que vive en la Zona Seca, donde hay escasez de agua y vegetación y el suelo está muy erosionado. Las comunidades locales son cada vez más vulnerables a la inseguridad alimentaria y a la seria degradación medioambiental.
Las principales actividades económicas son pequeñas crías de ganado y la agricultura de subsistencia como arroz, sésamo y maní. Muchas personas sin tierra trabajan como mano de obra agrícola por estaciones, migrando a las regiones urbanas en las épocas que no se planta para encontrar empleo temporal. La pobreza crónica de la Zona Seca de Myanmar está directamente relacionada a los efectos de la sequía y las temporadas sin agua.
Daung Yi y su familia sobreviven con el equivalente de US$ 2 a US$ 3 dólares diarios obtenidos principalmente por su marido que escala 30 árboles por día para cortar la palma y producir azúcar de palma y vino.
El pozo más cercano a la familia de Daung Yi es común a 700 familias y queda a unos 15-20 minutos a pie. Con un costo promedio de US$ 0,60 para llenar un barril de 200 litros, esto sería una merma seria para el tiempo y los limitados recursos financieros de la familia. En la familia de Daung Yi hay 12 personas 2 abuelos; Daung Yi, su marido y 3 niños; y su cuñado, su esposa y 3 niños que necesitan un mínimo diario de 240 litros.
El PNUD está respaldando los esfuerzos para obtener recursos hídricos y reducir la inseguridad alimentaria de 42.000 familias en 5 de los municipios más vulnerables de la Zona Seca de Myanmar.
Con el apoyo financiero del Fondo de Adaptación, el PNUD y el Ministerio de Conservación Medioambiental y de Ciencias Forestales están ocupándose de los riesgos medioambientales a través de la adaptación basada y enfocada hacia la comunidad.
“El proyecto mejorará la resiliencia de las comunidades locales a los impactos medioambientales, a través de cosechas integradas y gestión de la ganadería, así como la aplicación de técnicas de conservación del suelo y del agua para garantizar la seguridad alimentaria y la disponibilidad de agua en una de las regiones más pobres en recursos naturales y muy sensible al clima de Myanmar”, dice Karma Rapten, Especialista Técnica del PNUD en Myanmar.
Al reducir los riesgos y efectos de las periódicas sequías, inundaciones y de la erosión, el gobierno de Myanmar tiene el objetivo ambicioso de ayudar a casi 250.000 personas en la región.
A fin de llegar a las personas de la Zona Seca, una de las principales iniciativas del proyecto es mejorar la captación del agua y su almacenamiento en 280 aldeas, dando disponibilidad continua de agua y haciendo que las dificultades para procurarse suficiente agua para vivir y sobrevivir sean una cosa del pasado.
El aumento en materia de disponibilidad de agua se realizará promoviendo prácticas agrícolas y de ganado resilientes al clima. Estas medidas de eficiencia permitirán la optimización del agua en la Zona Seca para que llegue a una capa más amplia de las personas más vulnerables.
También se intenta rehabilitar 4.200 hectáreas de micro vertientes a través de estrategias de regeneración natural administradas por los agricultores, y estableciendo parcelas comunitarias de agro-silvicultura en 7.650 hectáreas de tierras privadas y comunitarias. Estas iniciativas garantizarán la conservación del suelo y el agua de la región.
Siguiendo una estrategia basada en los principios del empoderamiento local, el proyecto involucra inversiones técnicas clave en algunos municipios. Los agricultores de subsistencia se beneficiarán de un mejor abastecimiento de agua en los campos proclives a las sequías; acceso a cosechas diversificadas y mejoradas para los campos y las parcelas; servicios agro-forestales más amplios; cría diversificada del ganado; y menor erosión del suelo y mayor protección de las vertientes.
Los que no tienen tierra se beneficiarán de bienes ganaderos diversificados, mejores servicios de ecosistema y mayores oportunidades de empleo remunerado en los sectores del agua, silvicultura y ciencias agro-forestales.
De esta forma, las mujeres como Daung Yi tendrán el tiempo de soñar.
Más información: www.undp-alm.org/projects/af-myanmar
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