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En una comunidad rural en el norte de Costa Rica, una mujer a las que sus compañeros de trabajo llaman cariñosamente “Blanquita” lidera el equipo de ‘Flor Agroindustrias’, una empresa dedicada a la producción de piñas.
Hace cuatro años comenzó un proceso de transformación dentro de la empresa con el fin de implementar estrategias para una producción responsable en el ámbito social y ambiental.
“No ha sido fácil, pero hemos conseguido llegar a la cima en un campo tradicionalmente dominado por los hombres”, dice Blanquita Vargas con orgullo mientras 22 trabajadores preparan el terreno para el cultivo, bajo su supervisión.
Blanquita, madre de cuatro hijos, asegura que durante el último año en el que se ha desempeñado como líder del equipo, tuvo que ganarse la confianza de sus colegas. Hoy siguen sus instrucciones sin ningún problema. Además de las políticas de cero discriminación y la igualdad de retribución entre hombres y mujeres, su empresa promueve programas de educación para sus trabajadores.
En Costa Rica, las mujeres enfrentan condiciones difíciles en el mercado laboral. Sufren de niveles altos de desempleo (10,8 por ciento en comparación con el 7 por ciento para los hombres) y trabajan en su gran mayoría en el mercado informal (43,7 por ciento, frente al 36 por ciento del total nacional). Ellas ganan menos que los hombres (hasta un 27 por ciento menos en el sector privado ) y tienen menos acceso a los puestos de dirección.
Costa Rica es uno de los mayores exportadores de piñas del mundo. Desde 2000, la industria de este producto - que representa un valor de US$ 800 millones para a la economía nacional - empezó a crecer rápidamente. Miles de pequeños agricultores ganan su sustento con este cultivo, sobre todo en las regiones norte y atlántica del país.
Lamentablemente, la rápida expansión de esta industria tuvo impactos ambientales y sociales que llevaron al Gobierno a tomar medidas para transformar el sector y lograr que las piñas sean producidas de manera saludable y sostenible.
La promoción de mejores prácticas es un objetivo clave para la Plataforma Nacional de producción y comercio responsable de piña en Costa Rica - un proyecto financiado y apoyado por el Programa de Materias Primas Verdes del PNUD, con la ayuda de la Organización Inter-Eclesiástica de Holanda para Cooperación al Desarrollo (ICCO) .
Con el apoyo del PNUD, Costa Rica ha introducido un plan de acción generando alianzas que promueven la producción y el comercio responsable, justo y de acuerdo con las prácticas que protegen el medio ambiente, la comunidad y los consumidores. La Plataforma invita a los productores, comerciantes, trabajadores, público en general y Gobierno a promover modelos de producción responsable que beneficien a todos los sectores. En la actualidad, más de 50 organizaciones, empresas e instituciones son parte de esta iniciativa.
Entre 2011 y 2014, más de 900 participantes, entre ellos representantes de los grandes compradores como Dole, Tesco y Wal-Mart; pequeños productores, comerciantes, consumidores y la sociedad civil ayudaron a elaborar el plan. Hoy se comprometen a trabajar juntos para llevarlo a cabo.
“Queremos un modelo de producción donde los trabajadores sean tratados de manera justa, donde las mujeres sean capaces de acceder a posiciones de liderazgo y se les pague lo mismo que a sus equivalentes masculinos, donde la producción no contamine las fuentes de agua ni cause daños a las comunidades. Queremos que los beneficios de la producción puedan ser disfrutados por tantas personas como sea posible”, asegura Kifah Sasa, responsable de Medio Ambiente del PNUD .
Este modelo de producción y comercio responsable implementado en Costa Rica ha sido implementado para diversos cultivos en Ghana , la República Dominicana , Etiopía e Indonesia.
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