En 2015, la Ayuda para el Comercio apoyó a Islombek y Nasrullo a comenzar una empresa textil, con fondos iniciales destinados a equipos para fabricar camisas polo. Cuatro años después, han alcanzado una capacidad de producción de 15 toneladas por mes y contratos de exportación por un valor de US$ 400.000. Las ideas de negocios fueron impulsadas totalmente por los empresarios, el PNUD solo hizo que las inversiones fueran menos riesgosas y apoyó los vínculos de mercado.
Cuatro años después, Islombek y Nasrullo están a punto de abrir una nueva instalación para hasta 400 empleados.
Incluso, algo tan común como el queso puede tener valor agregado. Al fabricar y distribuir queso de calidad, una fábrica en Kirguistán agrega valor a la leche recolectada de miles de hogares locales.
En 2015, Nurilya Orozumbekov se hizo cargo de un negocio de quesos que enfrentaba dificultades. Ella sabía que producir queso de alta calidad sería la clave para un negocio viable. El programa la ayudó con inteligencia de mercado, asesoramiento técnico y apoyo en adquisiciones. La compañía ahora tiene contratos con supermercados más grandes en la capital, asegurando ventas consistentes y mejores ganancias.
El exitoso negocio de Nurilya ha creado 27 nuevos empleos y proporciona ingresos adicionales para hasta 3.000 mujeres que en su mayoría venden leche a la fábrica.