Solamente en las islas de Santa Cruz, Floreana y San Cristóbal se generan más de 95 toneladas de desechos sanitarios al año.
Nos referimos a jeringas, fármacos, guantes, viales y más, producidos tanto por centros de salud como laboratorios e instalaciones de investigación. En este caso no es necesario su traslado al continente, pero sí demandan un tratamiento específico. Por ello, se ha instalado un incinerador en la isla de Santa Cruz.
Se trata de un equipo especializado que quema dichos materiales, reduciéndolos a materia inorgánica e incombustible además de reducir significativamente el volumen y el peso.
“El incinerador llega a una temperatura máxima de 1.300 ºC, lo que permite quemar y eliminar en su totalidad todos los gases tóxicos, impidiendo que vayan al suelo, al agua y al aire", afirma Andrés Acosta, operario a cargo del incinerador.
Profesionales como él deben aprender a identificar, clasificar y segregar correctamente los desechos, además de abordar aspectos normativos para garantizar la conformidad y seguridad.