En el momento más intenso de la furia del huracán Dorian, los vientos de 185 millas por hora sacudieron la casa de Pauline Saunders, donde el viento y el agua golpearon los puntos más débiles de la estructura. "La lluvia estaba entrando. Intentamos cerrar las ventanas, pero no pudimos, la fuerza era demasiado intensa", recuerda Pauline.
Sucedió el 1 de septiembre de 2019 en Ábaco, una isla del archipiélago de las Bahamas. El huracán de categoría 5 se prolongó durante más de 48 horas, con rachas de viento de 220 millas por hora y mareas de 6 metros. Es el más fuerte que ha tocado tierra en el país y uno de los más intensos de la historia de la humanidad.
Pauline vio cómo "el agua del alcantarillado empezó a brotar como un grifo en el patio trasero y el agua empezó a entrar en la casa". Buscó refugio en el apartamento de una amiga. “Cuando volví a ver cómo estaba mi casa, todas las ventanas estaban destrozadas, el techo se había abierto y mi casa estaba inundada", explica.
Tras el paso del huracán, una verdad incómoda se hizo realidad: el hogar de Saunders, como muchos otros en la trayectoria directa del huracán Dorian, no estaba construido para resistir una tormenta de este tipo. La mitad de las casas y edificios del este de Gran Bahama y Ábaco quedaron destruidos o gravemente dañados y en varios distritos la tormenta devastó el 100 % de los hogares (3.000 en total).
Las Bahamas se propusieron reconstruir mejor, reduciendo las posibilidades de que se repitiera el desastre. El PNUD ha apoyado la creación de resiliencia inclusiva armonizada por los Gobiernos.
Además del sufrimiento humano (74 personas murieron y 245 continúan desaparecidas un año después), Dorian dejó tras de sí USD 3.400 millones en daños, lo que equivale a una cuarta parte del PIB del país, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Ábaco y Gran Bahama tienen una población total de cerca de 70.000 personas. Tras la tormenta, más de 29.500 de ellas se quedaron sin hogar, sin trabajo o ambas cosas. La tormenta dejó 1,7 millones de metros cúbicos de escombros en barrancos, carreteras y patios. Desbordadas por las aguas de la inundación, las casas de más de 50 subdivisiones estaban contaminadas por el moho, suponiendo un peligro para la salud.
Las Bahamas se propusieron reconstruir mejor, reduciendo las posibilidades de que se repitiera el desastre. El Gobierno apuntó a métodos de construcción sostenibles y resilientes; empleo de emergencia para limpieza ambiental; planes de recuperación resilientes a largo plazo; y saber cómo reconstruir mejor. El objetivo era garantizar que los bahameños y bahameñas como Pauline Saunders pudieran hacer frente a futuras tormentas y otros peligros con la mínima interrupción.
"La verdadera recuperación comienza con las medidas adoptadas para reducir la vulnerabilidad a los riesgos y mejorar la resiliencia, al mismo tiempo que se reduce el tiempo que se demora la recuperación de la crisis", afirma Denise E. Antonio, Representante Residente del PNUD para seis países del Caribe, incluidas las Bahamas.
Al frente de un equipo de SURGE días después de la tormenta y, posteriormente, durante la elaboración de una intervención de prevención de crisis y recuperación del PNUD, Denise reiteró el pedido del Gobierno de una recuperación resiliente basada en "reconstruir mejor".
"Debemos prepararnos para lo que está convirtiéndose de manera acelerada la nueva normalidad: tormentas cada vez más fuertes y destructivas que ilustran la dura realidad del cambio climático”, dice Denise.
En parte, las herramientas digitales ayudaron a impulsar el proceso desde el principio. En colaboración con Ingenieros sin Fronteras, 20 funcionarios del Ministerio de Obras Públicas recibieron formación para utilizar la aplicación móvil de evaluación de daños en viviendas y edificios desarrollada por el PNUD, para determinar rápidamente los tipos, el alcance y las causas de los daños.
La investigación de calidad basada en datos fiables es un componente central del trabajo del PNUD. Tal vez el pilar más importante de la "arquitectura" de la resiliencia fue la elaboración de una Política y Directrices de Recuperación Resiliente, una Estrategia Nacional de Resiliencia ante Desastres y un Plan de Implementación, así como un Informe de Evaluación Institucional, todos ellos aprobados por el Gabinete.
La Autoridad para la Reconstrucción de Catástrofes (DRA, por sus siglas en español) subrayó el papel fundamental de estos desarrollos, señalando que la colaboración del PNUD ha demostrado ser esencial en el impulso de construcción resiliente en las Bahamas. "El PNUD ha desempeñado un papel fundamental. En primer lugar, con la asistencia en la organización del esfuerzo de recuperación y luego con la creación de herramientas basadas en el conocimiento para ayudar en la reconstrucción a largo plazo", señala John Michael Clarke, Presidente de la Autoridad para la Reconstrucción de Desastres.
Las Bahamas y el PNUD se han asociado para poner conocimientos valiosos en manos de las personas con el objetivo de "reconstruir mejor" y sentar las bases para el cambio cultural. Se implementó un Centro de Asistencia Técnica (TAC) móvil en un vehículo recreativo reutilizado en Gran Bahama, que ofrece servicios de asesoramiento de reparación de viviendas puerta a puerta para reforzar los consejos, técnicas y recursos. Es el primero en el Caribe, y está basado en un modelo de asociación tripartita que involucra al PNUD, los Clubes Rotarios de Las Bahamas y la Autoridad de Reconstrucción de Desastres. Los equipos de TAC realizaron 309 evaluaciones de viviendas para DRA en Gran Bahama y brindaron orientación a las ONG que trabajan en proyectos de construcción y reconstrucción a través de 20 consultas virtuales en Ábaco.
Basándose en el Código de la Construcción, se elaboró y distribuyó una Guía de Normas de Vivienda de las Bahamas de fácil manejo para desmitificar las normas, los procedimientos y los pasos clave de la construcción resistente y acercarlos a toda la ciudadanía. Una serie de ocho capítulos en YouTube sobre construcción inteligente dio vida a la guía en un formato multimedia. A su vez, a través de seis seminarios web sobre "Construir con inteligencia", los participantes interactuaron con los ponentes para aclarar lo que se debe y no se debe hacer en la construcción resiliente, mientras que una casa modelo instalada en Marsh Harbour permitió a los residentes ver una demostración de la construcción resistente a los huracanes.
La herramienta digital del PNUD evaluó 5.276 estructuras, generando datos para fundamentar planes de recuperación resilientes
El PNUD también apoyó la ayuda inmediata a las personas afectadas, mientras proporcionaba orientación técnica al Grupo de Trabajo Nacional de Distribución de Alimentos de las Bahamas. A través de IdeaRelief, 2.400 familias, de las cuales el 65 % se encuentra encabezada por mujeres, recibieron 15.305 paquetes de alimentos. Por medio de la Cruz Roja de Gran Bahama, se entregaron 4.500 comidas a personas con discapacidad, ancianos y personas confinadas en sus hogares, a la vez que se entregaron 300 paquetes de alimentos mensualmente a familias necesitadas.
Con el objetivo de crear un grupo de habilidades de recuperación resiliente, se organizó una capacitación sobre la eliminación del moho. "El moho estaba por todas partes", dice Hamfrey Rahming, uno de los 12 graduados. Él es un profesor que perdió su escuela privada debido a la tormenta y recurrió a su nueva habilidad para llegar a fin de mes. "Después de la formación, conseguimos un contrato con 's Purse y pudimos hacer la limpieza del moho para ellos, que duró varios meses", dice. "Fue realmente un regalo del cielo... me ayudó a mantener a mi familia, ya que era difícil encontrar trabajo", finaliza.
En Ábaco, Pauline Saunders se puso a trabajar para ayudar a vecinos en circunstancias similares a las suyas. Fue una de las 300 personas contratadas a través de un programa de dinero por trabajo para limpiar los escombros arrojados por Dorian, con el apoyo de UNICEF y el PNUD. "Soy discapacitada y no trabajaba, así que este pequeño ingreso me ayudó mucho para tener comida", recuerda. "Fuimos a Treasure Cay. Antes de que la gente volviera a su casa, limpiamos su patio, quitando la suciedad y los escombros", explica.
Las pérdidas sufridas por las microempresas y las pequeñas y medianas empresas también fueron desalentadoras. Estas representan el 99 % de las licencias comerciales de las Bahamas, o el 18 % del PIB, y se espera que desempeñen un papel fundamental en la sostenibilidad futura de la economía del país. Cerca de 2.500 de ellas se vieron afectadas por la tormenta.
Recurriendo a una de las mejores prácticas adoptadas en las islas Turcas y Caicos en respuesta al huracán, el PNUD distribuyó pequeñas subvenciones para apoyar los esfuerzos de recuperación económica nacional. Se desembolsaron USD 107.500 en pequeñas subvenciones a 13 empresas en los sectores de la alimentación, construcción y turismo de Ábaco y Gran Bahama, implementadas por Community Organized Relief Effort (CORE), con USD 62.500 del PNUD y USD 45.000 de CORE. “Todos los beneficiarios han mostrado resultados alentadores, especialmente en lo que respecta a la mejora de los ingresos”, indica un informe final.
Winfred Jane Mitchell, conocida popularmente como "Winnie", de Sweetings Cay, es una de las 13 beneficiadas. Compró un generador y un congelador con su subvención y puso en marcha su cocina a los dos meses de la catástrofe. Ante el descenso de la afluencia de turistas, fue creativa y ahora ofrece diversos paquetes de comida a los conciudadanos que regresan a la isla.
El electricista Brian Reckley, con sede en la ciudad de Murphy, se dedicó a ofrecer sus servicios a los hogares de familias de ingresos bajos y medios y a los que necesitaban reparaciones por huracanes, en lugar de a su clientela habitual de alto nivel. Con el aumento de los clientes, pronto consiguió que sus ingresos volvieran a los niveles anteriores a Dorian.
"Las Bahamas se están preparando para un futuro resistente a los huracanes", afirma Denise.
Con los planes, las políticas y las evaluaciones de necesidades fundamentales ya en marcha, las Bahamas están estableciendo una base sólida sobre la que construir una economía resiliente e informada sobre los riesgos, capaz de soportar las crisis y de recuperarse más rápidamente que en el pasado.
“El PNUD está preparado para apoyar al Gobierno y al pueblo de las Bahamas en la construcción de este trabajo fundacional, no solo impulsando los esfuerzos de recuperación resiliente al siguiente nivel, sino también ayudando al país a avanzar en los Objetivos de Desarrollo Sostenible en beneficio de todas las personas", dice la Representante Residente Denise E. Antonio.
© 2026 United Nations Development Programme