Décadas de conflicto e inestabilidad han devastado a las familias, las comunidades y la economía afganas. La situación actual es evidencia del compromiso de la comunidad internacional bajo la Agenda 2030 de "no dejar a nadie atrás". A través del programa ABADEI, el PNUD está trabajando con el pueblo afgano para avanzar en el progreso de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 1, fin de la pobreza, y el ODS 5, igualdad de género.
Badghis, una provincia del noroeste del Afganistán cuyo nombre se traduce como “de donde proviene el viento”, es tierra de sorprendentes contrastes. El aullido del aire desciende sobre áridos montes nevados hasta valles exuberantes, a través de ajetreadas ciudades como la capital provincial Qala-e-naw, donde las bocinas de los tuk tuk y el martilleo de las reparaciones acallan el sonido del viento, rodeada de aldeas apacibles en las que los únicos sonidos provienen de los arroyos de montaña y el balido de las cabras.
En 2021, la guerra siguió al viento por esas mismas montañas y, casi de la noche a la mañana, la economía se detuvo, al igual que en todo el Afganistán. Para 2022, 5.000 millones de dólares de los Estados Unidos (USD) desaparecieron del producto interno bruto, mientras que el PNUD preveía que el 95 % de las personas pronto caerían por debajo del umbral de la pobreza.
Meses más tarde, se impuso la prohibición de trabajar para las mujeres y la educación para las niñas. Las escuelas, como los valles, se acallaron. Las tiendas se cerraban conforme los clientes se convertían en mendigos. Las familias pedían prestado cuanto podían y luego vendían sus bienes. En ocasiones, vendían a sus hijos como mano de obra o para matrimonio. En todo el país, las alacenas se vaciaban de alimentos, medicinas, de todo lo esencial.
La respuesta del PNUD fue crear “ABADEI”, del inglés Area Based Approach to Development Emergency Initiatives, que significa "enfoque por zonas para las iniciativas de desarrollo de emergencia". Con la reasignación de los fondos disponibles a través del Fondo Fiduciario Especial para el Afganistán, y con nuevos apoyos de la Unión Europea y el Japón, ABADEI se puso en marcha en cuestión de semanas para crear intervenciones que salvan vidas en las ocho regiones del país: desde Kabul hasta las aldeas más remotas y difíciles de acceder en provincias como la de Badghis.
El programa se enfoca en las necesidades humanas básicas y complementa la asistencia humanitaria con apoyo a largo plazo. Existen cientos de actividades individuales centradas en cuatro ejes principales de trabajo:
Desde 2021, el programa ha llegado a casi 10 millones de personas con ayudas que salvan y transforman vidas: herramientas nuevas; semillas y canales de riego para agricultores; empleo para mujeres y hombres que desean reconstruir sus comunidades, sostener a su familia y recobrar la dignidad; medicamentos contra la malaria, el VIH y la tuberculosis; acceso a nuevos mercados y nuevas competencias para las mujeres titulares de empresas, o para mujeres que desean emprender una nueva actividad comercial; y oportunidades para que las comunidades se unan y sanen. Con miras al futuro, para imaginar y planificar un nuevo país.
“Me adentraba grandes distancias en el desierto para recolectar hierbas silvestres con qué alimentar a mis hijos, pero jamás hubieran sobrevivido. Díganles a los donantes y organizadores que el dinero salvó siete vidas humanas”.
– Sayed Bibi, Balkh, participante del programa de efectivo por trabajo
ABADEI es un nombre complicado para un concepto en realidad muy simple: aportar una variedad de intervenciones —desde infraestructura hasta subvenciones, pasando por capacitación— a una zona, velando por que todas trabajen de forma articulada, de tal modo que el resultado final sea mucho más que el trabajo meramente individual.
Por ejemplo, si construyes un camino en Ghor y un mercado en Kunduz y ofreces capacitación y semillas a los agricultores de las afueras de Mazar-i-Sharif es estupendo y decididamente estarás ayudando a algunas personas de esos lugares. Pero si coordinas las intervenciones, de tal modo que el camino que construyes conecte el mercado que refaccionaste con los agricultores que ahora tienen más productos para vender y la capacitación que brindaste, creas un círculo virtuoso en el que cada intervención aumenta el valor de las otras.
Así creas comunidades resilientes. Y si instauras mecanismos para abordar antiguas demandas y resolver nuevos conflictos, estás ayudando a proteger esas conquistas para las generaciones y los años venideros.
El trabajo de ABADEI se pensó codo con codo con las comunidades locales y lo lleva adelante una red de 60 organizaciones no gubernamentales locales.
Gracias a las ocho oficinas fuera de la sede, más de 40 años de compromiso ininterrumpido con el pueblo del Afganistán y un personal nacional e internacional de cientos de integrantes, tenemos la experiencia, los conocimientos y la conexión con las comunidades para determinar qué se necesita y aquello que mejor resultará en los distintos sitios y en un contexto que cambia con velocidad.
“Comenzaron un proyecto aquí y trabajé en la construcción de un muro de contención. He podido ayudar a proteger los bienes y cultivos locales, y además gané el sustento para mi familia”.
– Khalid, aldea de Khulm, empleado en un programa para mejorar el riego y la protección contra inundaciones, lo que contribuye a la resiliencia de su comunidad ante el cambio climático
En fechas recientes, el PNUD presentó la publicación Afghanistan Socio-economic Outlook for 2023 (Panorama socioeconómico del Afganistán para 2023) en la que se describe un duro contexto de desafíos:
“[A mi esposo] le daba la parte fresca de la sandía, y mis hijos y yo comíamos la cáscara”.
– Nafisa, en Nangarhar, acerca de las dificultades para cuidar de su esposo que contrajo tuberculosis luego del colapso económico
Mediante el trabajo con Care International, ABADEI ha dotado al hospital local de paneles solares para llevar energía limpia y una fuente de electricidad confiable para los equipos de diagnóstico, refrigeradores para mantener los medicamentos en condiciones seguras e iluminación que permite operaciones de emergencia más seguras en horas de la noche.
Este es apenas un ejemplo de las intervenciones de servicios básicos que han mejorado la atención sanitaria para más de seis millones de personas desde la puesta en marcha de ABADEI.
Los proyectos de infraestructura brindaron trabajo a corto plazo y una inyección de efectivo para las familias de Mazar, lo que ayudó a que los hijos no abandonaran la escuela y a poner un plato de comida en la mesa cuando muchas enfrentaban la posibilidad real de hambre grave.
Los caminos, canales y demás proyectos siguen redundando en beneficios para las comunidades. ABADEI ha brindado trabajos temporales a más de 700.000 personas.
Con subvenciones, capacitación y la creación de días de mercado solo para mujeres, las mujeres de Herat han adquirido empoderamiento para comenzar una actividad comercial.
Con una cobertura en todo el país, ABADEI ha brindado apoyo a más de 34.000 emprendimientos de mujeres para que estas puedan prosperar, mientras que ahora las ayuda a llegar a nuevos mercados, incluidos mercados extranjeros.
El apoyo de ABADEI para los agricultores incluye sistemas de riego y muros de contención, equipamientos e insumos como fertilizantes y tijeras de podar, así como capacitación en técnicas modernas como el intercalado de cultivos y compostaje. Ahora los agricultores pueden obtener mejores ganancias de la misma tierra que se ha usado por generaciones, incluso con los cambios de estaciones y el aumento de los riesgos de desastres derivados del cambio climático.
A lo largo y ancho del Afganistán, ABADEI ha capacitado a casi 30.000 agricultores, suministrado insumos a 100.000 hogares y protegido a 43.000 hogares contra inundaciones.
Para reducir el riesgo de conflictos futuros, ABADEI capacita a una serie de facilitadores para que celebren sesiones de mediación y diálogo, y trabaja con redes de pares, estructuras comunitarias tradicionales, líderes religiosos, y mujeres y jóvenes en la gestión de procesos de conflicto, lo que supone un beneficio para más de 500.000 personas.
Asimismo, hemos ayudado a las mujeres a acceder a asistencia jurídica y psicosocial, y brindado apoyo para planes locales de desarrollo comunitario.
La carretera de Chamisa brinda una línea salvavidas que conecta tres aldeas con mercados, escuelas y hospitales. ABADEI proveyó una inyección de efectivo inmediata a estas comunidades mediante el empleo de gente del lugar para reparar la carretera, agregar desagües y un muro de piedra que la protege de inundaciones.
A su vez, la propia carretera estimuló la economía. Ahora los agricultores pueden llevar sus productos a los mercados, los tuk tuk se ganan mejor la vida, las mujeres dan a luz rodeadas de mayor seguridad y sus hijos disfrutan de una ruta de acceso más fácil a la escuela, donde aprenden las competencias que necesitan para que la próxima generación se valga por sí misma.
“Nuestros productos llegarán al mercado más rápido y nuestros hijos se quedarán en la comunidad gracias al trabajo que pueden encontrar aquí”.
– Mujahid Ameri, agricultor local
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