Mocha fue uno de los ciclones más fuertes jamás registrados en Myanmar. Cuando tocó tierra en el estado de Rakhine el 14 de mayo, devastó lo que había por su paso. En su punto más álgido, el viento alcanzó más de 250 kilómetros por hora.
Se calcula que casi 7,9 millones de personas se encontraban en la trayectoria por donde arrasó el ciclón, que originó profundos desperfectos a medida que avanzaba hacia el interior del país, hacia el noroeste. La comunidad humanitaria de Myanmar ha lanzado un llamamiento urgente para recaudar 333 millones de dólares estadounidenses (USD) para ayudar a 1,6 millones de personas.
La magnitud del trabajo de reconstrucción es colosal. Las comunidades más afectadas ya se encontraban entre las más empobrecidas y desfavorecidas del país; eran quienes estaban sufriendo años de conflicto, desplazamiento y marginación económica. El estado de Rakhine tiene la segunda tasa de pobreza más alta del país, con dos tercios de las personas viviendo por debajo del umbral de la pobreza.
En el estado de Rakhine se han visto afectadas unas 1,9 millones de personas. Las autoridades de facto informan que al menos 145 personas fallecieron en el ciclón, aunque otras fuentes lo sitúan por encima.
La marejada ciclónica y los vientos en Sittwe, la capital del estado, dañaron casi todos los edificios. Los puentes se derrumbaron, los barcos pesqueros quedaron en ruinas y las instalaciones de atención médica y las escuelas fueron destruidas.
Se inundaron unos 1.182 kilómetros cuadrados de terreno, lo que provocó la muerte de ganado y la contaminación del agua potable y las tierras de cultivo.
Los precios de los alimentos y los suministros para reparar viviendas e infraestructuras dañadas se han disparado.
El PNUD está respondiendo a esta crisis para cubrir las necesidades inmediatas y, hasta el momento, ha llegado a más de 60.000 personas. Nuestro enfoque es ayudar a las comunidades a recuperarse lo más rápido posible, así como apoyar a las personas a restaurar sus medios de vida para que puedan volver a la normalidad.
La primera acción de trabajo es reparar la infraestructura y despejar las carreteras. Esto permite que las empresas sigan su actividad, que se entregue la ayuda necesaria y que se reanuden los servicios esenciales.
El PNUD brinda ingresos económicos a las personas que realizan este tipo de trabajos, siendo la mayoría de los participantes mujeres y personas desplazadas internamente que se encuentran en campamentos.
Ma Mya Win, quien en 2019 huyó de los combates a un campamento en Sittwe y participó en la remoción de escombros del PNUD, explica: “Me he quedado sin trabajo porque el ciclón destruyó la sastrería en la que trabajaba. El edificio se derrumbó. El propietario ha intentando reconstruirlo, pero es complicado ya que el precio de los materiales de construcción es el doble de lo que solía ser".
“Estoy agradecida por haber encontrado este trabajo mientras esperaba volver a mi ocupación como sastre. Usaré este dinero para comprar comida para mi familia. Como saben, el precio de los alimentos en Sittwe se ha duplicado y nos resulta difícil mantener a los niños. Y con el regreso a la escuela que está por llegar [en junio], ese dinero me ayudará a comprar materiales de papelería y pagar la matrícula de mi hijo", afirma Ma Mya Win.
Los equipos del PNUD también están distribuyendo semillas y fertilizantes orgánicos para proporcionar a las familias alimentos para comer y vender, así como suministros para reparar sus hogares antes de que lleguen las lluvias monzónicas.
El PNUD, en los estanques de agua potable, que están empapados de agua salada y lodo, está haciendo nuevos pozos y limpiando los viejos. Esto es vital para prevenir la propagación de enfermedades transmitidas por el agua.
También ha congregado a las comunidades a través de comedores comunitarios en Sittwe, cubriendo los costos de alimentos y mano de obra mientras los residentes locales cocinan para hasta 1.000 personas.
El PNUD está bien posicionado para brindar apoyo en la recuperación a corto y largo plazo, ya que tiene presencia sobre el terreno en el estado de Rakhine así como una amplia red de socios de confianza. Tan pronto como sea posible, se empezará también a reparar infraestructura esencial, como puentes y terraplenes de aldeas que protegen las tierras de cultivo.
Otros planes incluyen el apoyo a los pescadores y agricultores para que retomen sus trabajos, la ayuda a las pequeñas empresas para que obtengan acceso a los mercados y al dinero, y la protección de las mujeres para garantizarles las mismas oportunidades de empleo que al resto.
“El camino hacia la recuperación para las personas afectadas por el ciclón Mocha será largo, pero el PNUD está listo para cubrir las necesidades básicas e inmediatas", afianza Titon Mitra, Representante Residente del PNUD en Myanmar.
“Ayudaremos a las personas a recuperar sus medios de vida lo más rápido posible para que puedan obtener ingresos estables y ser más resilientes a futuros desastres. Estamos comprometidos a ayudar a las comunidades a reconstruir mejor y más fuertes, y a garantizar que el apoyo perdure durante las próximas semanas, meses y años”, finaliza Titon Mitra.
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