El doctor Ali Wissam, de 28 años, es residente superior de otorrinolaringología en el hospital docente de Tikrit.
“Para mí, todo empezó aquí. Nací en este hospital”, afirma Ali. “Este es mi lugar”.
Cuando llegó el EIIL, estaba estudiando en Jordania. “Fue el momento más aterrador de mi vida. Perdí el contacto con mi familia durante un mes entero”, expresa.
“Sabía que mis padres eran objetivos del EIIL, ya que eran médicos del Gobierno. Mi madre era ginecóloga y mi padre decano de medicina”.
Tras un mes de preocupación, Ali recibió por fin una llamada. Lloró cuando su padre le dijo que habían escapado a Kirkuk y estaban a salvo.
Tras finalizar sus estudios en 2021, regresó a Tikrit e inmediatamente empezó a trabajar en el hospital que lo vio nacer. En el PNUD ayudamos a que el centro sanitario dispusiera de 460 camas y tratamientos de alta calidad a precios bajos.
“Hemos vuelto a ser una familia unida y el trabajo en el hospital me mantiene ocupado. La pesadilla del EIIL nos ha hecho más fuertes y más decididos a ayudar a la gente de Tikrit. Ahora vivo para formar a otros médicos y ayudar a mi pueblo”, comenta.