Sarojini Goyal sólo tiene 32 años y en la aldea Chhattisgarh ya es conocida como curandera. Su popularidad se debe a su vasto conocimiento de los bosques, el que se ha transmitido de generación en generación. Sus padres también eran curanderos, uno experto en ictericia y otro en medicina general, y ella y su hermana decidieron seguir sus pasos.
Crecieron al lado de la selva, cerca del Área Protegida del Pueblo Dudhitanga. De niña, Sarojini seguía a su padre diariamente al bosque y así aprendió sobre las propiedades medicinales de las plantas, ayudándolo con sus pacientes y preparando la medicación. Fue algo que aprendió instintivamente. Con el fin de ampliar sus conocimientos, estudió Naturopatía y Ciencia del Yoga. En 2011 hizo un curso de botánica en la aldea, respaldado por el PNUD y la Junta Estatal de Plantas Medicinales, donde aprendió el nombre botánico de las plantas, sus propiedades curativas y cómo cosecharlas sin destruir la selva.
Las mujeres como Sarojini desempeñan un papel crucial en el sistema de salud de la India. La Organización Mundial de la Salud estima que casi el 65 por ciento de la población de ese país depende de la medicina tradicional para suplir sus necesidades en materia de salud. Desde 2008, el ministerio del Medio Ambiente, los Bosques y el Cambio Climático de India trabaja con el PNUD para promover el uso y la conservación sostenibles de las plantas medicinales en tres estados ecológicamente frágiles: Arunachal Pradesh, Chhattisgarh y Uttarakhand.
Chhattisgarh, donde vive Sarojini, también es conocido como el estado de hierbas de India. Con más del 44 por ciento de su área cubierta de bosques, el estado tiene una enorme riqueza en biodiversidad y es cuna de muchas plantas medicinales conocidas mundialmente.
India es el segundo exportador mundial de plantas medicinales. La recolección y el procesamiento de las plantas medicinales proveen 35 millones de días laborales por año, y el comercio de esas plantas genera unos ingresos por US$2.500 millones anuales. Es un mercado en el cual las mujeres como Sarojini están intentando ingresar. Ella estableció un centro de procesamiento de plantas medicinales en Koba a principios de año, y la respuesta de la comunidad local ha sido positiva.
“Con casi 285 especies de plantas medicinales y aromáticas que crecen por donde vivo, me di cuenta de que las plantas medicinales pueden ser un medio de vida para nosotros”, dice. Estableció una cooperativa de mujeres que después de capacitarse en la cosecha sostenible de plantas medicinales, ahora se dedican a procesarlas y empaquetarlas para la venta en varios puntos de la región. Cada mes, el centro procesa el equivalente a unos INR 15.000 (US$ 220) en productos. “Todas las mujeres de la aldea se quieren unir a nosotras al ver el potencial de las plantas medicinales. Todos las hemos usado en nuestras vidas, y algunas, como el aloe vera, también crecen en nuestras casas”, dice Ambika Prajapati, miembro del grupo.
Al igual que Ambika, muchas personas de la zona tienen jardines de hierbas en casa. Con el apoyo del PNUD, el Departamento de Bosques y la Asociación de Curanderos Medicinales de Chhattisgarh, más de 12.000 familias ahora cosechan plantas medicinales tradicionales en sus jardines. En tres estados, casi 25.000 hectáreas han sido declaradas Áreas de Conservación de Plantas Medicinales.
Destinar ciertas áreas a a la conservación de plantas medicinales ayuda a aliviar la sobre explotación de los bosques. Vaidya Janaki Prasad es presidente de la Asociación de Curanderos Tradicionales de Chhattisgarh (en la foto junto a su jardín donde tiene 132 tipos de plantas medicinales). “Querría establecer un Área de Conservación de Plantas Medicinales por mí mismo para poder cosechar plantas raras que los curanderos como nosotros usamos”, asegura.
Amplias campañas de concientización apuntalan este esfuerzo. La mascota oficial, Jaddu Baddu, distribuye plantas medicinales en las escuelas y las aldeas. Se han distribuido más de 900.000 árboles jóvenes en 200 aldeas. Las campañas puerta a puerta alientan a las familias a cultivar y proteger las plantas medicinales.
Tula Ram Dhruv, de 62 años, es curandero y aprendió el oficio de su padre y su abuelo. Hoy le enseña a su hija de seis años. Él recibe clientes a diario y anota meticulosamente cada enfermedad y cura que realiza, así como todo lo que aprende de ellas. La importancia de documentar esos conocimientos no son solo idea de Tula Ram: los Registros de Biodiversidad del Pueblo, preparados con el apoyo de la colaboración en los tres estados, sirven de mecanismos legales para registrar la información y salvaguardar los conocimientos tradicionales en recursos biogenéticos.
Según Vaidya Awadesh Kashyap, además de los conocimientos, “es importante que todos los curanderos sepan cómo cosechar las plantas medicinales de manera sostenible. Es únicamente cuando protegemos a la selva que podemos sobrevivir.”
Junto con el Ministerio del Medio Ambiente y los Bosques y el Gobierno de India, el proyecto busca promover la conservación y el uso sostenible a largo plazo de las plantas medicinales de ese país, a través de una política de gestión de los bosques y la práctica a nivel nacional, estatal y local.
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