En el pueblo a las afueras de la reserva se ve colgado un anuncio en un poste de luz. El mensaje expresa interés en comprar cuernos de saiga, en especial cuernos antiguos. La intención sin embargo es clara: si tienes cuernos, los compramos.
Un kilo de cuernos de saiga (que equivale a dos o tres cuernos) puede venderse por US$ 5.000 en China. El precio en la estepa rusa puede alcanzar hasta los 25.000 rublos (unos US$ 375), por lo que es una tentación para los cazadores furtivos locales. A pesar de que la caza ilegal de saiga sea duramente penalizada y que se han intensificado los operativos en contra de la caza ilegal en Rusia, los esfuerzos han sido insuficientes. Hasta finales de los años 80’ se veían a más de un millón de saigas rondar por las áridas regiones de Eurasia, sin embargo, hacia los años 90’ la población mundial de saiga disminuyó a solo 50.000 debido a la caza excesiva. En cambio, para principios de 2015, gracias a una serie de medidas de conservación contra la caza ilegal, la población de diferentes especies de antílopes aumentó a un par de cientos de miles.
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La estepa rusa es hogar de 11 especies de mamíferos protegidas por medidas de conservación mundiales, incluidos los carismáticos saigas. Estos antílopes, que históricamente han vivido en estepas y regiones semidesérticas del sureste de Europa y Asia Central, fueron catalogados como especies en peligro de extinción.
En 2015, una epidemia diezmó con la población de saigas en Kazajstán, producto del cambio climático.
Una robusta población de saigas hubiera podido sobrevivir y adaptarse a la enfermedad, o emigrar para hacer frente al cambio climático. No obstante, la caza furtiva de cuernos de saiga macho, que son altamente preciados por la medicina tradicional china, afectó la reproducción de esta especie de manera drástica.
Hoy, la proporción de machos oscila entre 0,7-3% (mientras que el 15-20% sería la distribución normal), por lo que el 80% de las hembras no puede reproducirse.
Desde 2010, el PNUD respalda un proyecto que apoya los esfuerzos contra la caza furtiva en la reserva natural de Chernye Zemli en Kalmukia, Rusia.
Chernye Zemli, que significa “Tierras negras”, es un centro importante para los saigas y el sitio principal donde se llevan a cabo esfuerzos para conservar estos mamíferos.
El proyecto, financiado por el Medio Ambiente Mundial, también tiene como objetivo expandir el sistema de zonas de protección de Rusia, fortalecer la gestión y obtener financiamiento más estable. Habida cuenta de que cerca del 25% de las estepas de Asia permanecen en condición virgen, la estepa rusa se considera como una prioridad mundial de los esfuerzos de conservación de especies.
Además de la compra de equipo y vehículos y del apoyo al desarrollo y a la adopción de políticas que promuevan la cooperación, el proyecto también ha favorecido el trabajo con el gobierno de Kalmukia para expandir la zona de protección de la reserva. Los esfuerzos conjuntos han mejorado la capacidad contra la caza furtiva de manera significativa.
No obstante, las zonas protegidas no son la única solución. El equipo responsable del proyecto considera que el trabajo relativo a la reducción de la pobreza y la creación de nuevas oportunidades económicas también son medidas de conservación fundamentales.
Por ello, el proyecto también se enfoca en involucrar a las comunidades y a los cazadores locales en la toma de decisiones, por medio de la sensibilización y la educación. Por ejemplo, el Día de la Estepa se ha convertido en un día festivo local dedicado a educar a los habitantes locales y a celebrar la naturaleza que les rodea.
“Si esperamos a que la próxima generación tome medidas, la estepa se convertirá en un desierto y los saigas desaparecerán.” Evgeny Kunetsov, Jefe de Proyectos del Proyecto de Estepas del PNUD-FNAM.
La legislación relativa a la protección de saigas existe a nivel nacional, pero es apremiante contar con una creciente aplicación de la ley, y en especial contar con fondos externos para tomar medidas contra la caza furtiva y en pro al desarrollo rural.
Al inicio del proyecto, en Kalmukia había una población de 15.000 antílopes saiga, entre los cuales un 8% eran machos. Pese a que se redoblaron esfuerzos del proyecto, recientes informes de encuestas sobre el terreno calculan que actualmente no hay más de 8.000 saigas. Otras estimaciones más pesimistas apuntan a que tan solo quedan 4.000. En el mejor de los casos, esto implica que en Kalmukia viven 240 saigas macho; una cifra asombrosa y alarmantemente baja. Podemos y tenemos que mejorar esta situación.
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