Además, en el PNUD estamos examinando la forma de lograr una rehabilitación rápida de la infraestructura clave, como la salud, la educación y las redes de abastecimiento de agua. Los daños causados a estas redes están creando riesgos multidimensionales en una zona donde el cólera ya estaba presente.
Distribuiremos soluciones de energía y electricidad a pequeña escala en refugios y lugares de prestación de servicios clave en vista de los cortes de energía debidos a la crisis de electricidad y combustible existente y agravada por el terremoto.
En el PNUD también estamos aprovechando los programas en curso para proporcionar apoyo psicosocial. Desde el terremoto, hemos prestado apoyo psicosocial y de salud mental a más de 300 personas en Alepo, Latakia, Hama, Damasco Rural, Damasco y Tartus.
"También trataremos de restablecer los medios de subsistencia. En realidad, nos aseguraremos de que, al hacer todo esto, seamos capaces de preservar la cohesión social y la paz. Y, sobre todo, nos aseguraremos de que esta comunidad abrigue cierto nivel de esperanza para el futuro", concluye Sudipto Mukerjee.