Falmata Ali Tela (60) y su familia viven en Fertilizer, una urbanización sin terminar de construir en Maiduguri, Nigeria, que se convirtió en campamento de emergencia.
Llamado así por la antigua fábrica de fertilizantes que operaba en ese lugar, el campamento alberga a más de 15.000 personas, muchas de las cuales se desplazaron por el actual conflicto entre los insurgentes de Boko Haram y el ejército nigeriano en el noreste.
Desde el inicio de la crisis en 2014, más de 2 millones de personas huyeron de sus hogares, 20.000 fueron asesinadas, y más de 4.000 mujeres y niños fueron secuestrados.
Falmata y su familia completa, incluyendo niños, hermanas, hermanos, maridos y esposas, comparten una de las viviendas sin terminar que les asignó el Gobierno. Subsisten mayormente gracias a la ayuda humanitaria de la comunidad y la beneficencia local, aunque ganan algo más con el cuidado de cabras, la confección de vestidos, el bordado de sombreros y la cocina.
“Es difícil la vida aquí. No tenemos electricidad ni agua corriente, por lo que no es fácil para los niños” - Falmata.
La hija de Falmata, Bintu, tiene veinte años. No está casada, lo cual es raro en el noreste pues la mayoría de las mujeres se casa a los dieciocho años. La joven confecciona sombreros tradicionales llamados hula. Coser cada uno toma varios días y los vende a cinco dólares, suficiente para comprar más alimentos para su familia.
Bintu llegó hasta los primeros años de la escuela secundaria, pero dice que no ha terminado con su educación.
“Quiero estudiar enfermería y aprender a ser partera, así puedo volver a mi aldea y ayudar a las mujeres a dar a luz”. - Bintu.
En 2014, el ataque de Boko Haram redujo la aldea a cenizas, y mató e hirió a muchas personas. Falmata es una de ellas. Un insurgente la retuvo cuando intentaba escapar.
“Me golpeó la cabeza contra la pared y perdí todos los dientes. Pero salí con vida”. - Falmata.
Todos perdieron a alguien ese día. Hijos, maridos, padres, tías, tíos. A Falmata y sus amigos les cuesta hablar sobre ese día. “Me pongo muy triste. Se me llenan los ojos de lágrimas y dejo salir todo hasta que pase”, dijo.
Las lágrimas se vuelven sonrisas cuando las mujeres hablan del futuro. Cuando se les pregunta si volverían hoy a su casa si pudieran, se alegran y aplauden: “¡Sí!”.
Volver a casa no es una opción por ahora. Boko Haram permaneció semanas en Ngwom cuando todos se fueron y, al retirarse, se aseguró de que quedara muy poco en pie.
Hoy hay orificios de bala en las paredes, y casquillos y munición activa cubren el suelo. Antes de que regresen los residentes, es preciso destruir y quitar todas las municiones.
En febrero de 2017, el Ministerio de Reconstrucción, Reasentamiento y Rehabilitación y el PNUD comenzaron a estabilizar Ngwom. El trabajo de despejar escombros y construir o recuperar viviendas e infraestructura básica –escuelas, clínicas, mercados y oficinas públicas– se encuentra en curso para posibilitar el regreso de la comunidad.
“Esto es solo el inicio. Lo más importante es que los antiguos residentes tengan, al menos, un lugar donde regresar…. Las nuevas viviendas son una fuente de esperanza”. –Joerg Kuehnel, Jefe de la Oficina Noreste de Nigeria, PNUD Nigeria.
Ngwom es un proyecto piloto del módulo de estabilización para la integración comunitaria del PNUD, que atiende las necesidades generales para la estabilización comunitaria en muchas comunidades en las zonas de crisis.
Debe reconstruirse la infraestructura básica para brindar estructuras sociales muy necesarias; revitalizarse los medios de subsistencia –las personas y sus familias deben poder proporcionarse su propio sustento–; y establecerse los mecanismos de seguridad y gobernabilidad local antes de que las comunidades desplazadas más castigadas por la crisis puedan regresar a sus hogares.
Para Falmata, cualquier espera es eterna. “¿Cuándo volveremos a casa?”, se pregunta.
"Queremos que nuestros hijos tengan educación", dice. "Porque cuando un niño no es educado, ese es el génesis del problema".
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