Tras dos años de conflicto, el Sudán enfrenta la crisis de desplazamientos más grande del mundo. Más de 11 millones de personas han sido desarraigadas de sus hogares y los servicios públicos han colapsado. Sin embargo, en zonas como Jartum comienzan a surgir señales de estabilidad y las personas regresan poco a poco.
Para apoyar la recuperación y evitar una recaída en el conflicto, es importante que las iniciativas de desarrollo se centren en reconstruir los sistemas nacionales: limpiar minas y escombros, restablecer el acceso al agua, la electricidad y la atención médica, crear empleos y ampliar el acceso financiero. Son inversiones de alto impacto y rentabilidad.
En el PNUD estamos ayudando a sentar las bases. En río Nilo, apoyamos a los agricultores en la transición del riego con diésel a sistemas impulsados por energía solar. En Kassala y Gedaref, mujeres están comenzando pequeños negocios a través de grupos de ahorro y préstamo.
En Omdurmán, cocinas lideradas por mujeres están sirviendo esperanza en cada plato. Con nuestro apoyo, los comedores comunitarios han entregado más de 7 millones de comidas calientes y se han convertido en un modelo de liderazgo local que responde a necesidades urgentes y fortalece a las comunidades.
“Es hora de aumentar las inversiones en recuperación que restauren la esperanza, prevengan una recaída en el conflicto y sienten las bases para el futuro del Sudán”
- Luca Renda, Representante Residente del PNUD en el Sudán