En Liberia, hemos reclutado y entrenado a 1300 buscadores de casos de ébola para localizar a personas que presenten síntomas del virus y proveerles asistencia médica a tiempo. En el condado de Montserrado, donde se encuentra la capital, Monrovia, estos buscadores han visitado más de 66.000 familias en 173 comunidades.
“Los que sobreviven al ébola pierden sus puestos de trabajo y son discriminados en la sociedad. La gente no quiere estar a su alrededor o tener amistades con ellos.”- George, buscador de casos de ébola.
Los buscadores de casos ayudan a los sobrevivientes de ébola a enfrentarse a la discriminación al regresar a casa, educando a las comunidades sobre ébola y actuando como garantes para que la comunidad no huya de lo sobrevivientes. También proporcionan apoyo psicológico a las familias de los pacientes, y las mantienen informadas.
“Nuestra gran preocupación son los que todavía están vivos. Nosotros servimos a ellos y cualquier otro miembro de la familia que muestre signos o síntomas.” -Tarweh, buscador de casos de ébola.
Los que sobreviven al ébola y sus familiares deben pasar por la descontaminación de sus casas. Todo lo que pudiera acoger al virus, que vive sobre objetos durante días, debe ser destruido o desinfectado. Las casas son vaciadas, se quema la ropa y la ropa de cama, los utensilios de la cocina y artículos personales deben pasar un proceso de descontaminación.
En Sierra Leona, distribuimos 105 kits solidarios para retornar rapidamente a los sobrevivientes a una vida normal. Estos kits contienen alimentos, artículos para el hogar y artículos de higiene personal para permitir a aquellos dados de alta de los centros de tratamiento empezar de nuevo.
En la ciudad capital de Conakry, movilizamos nuestra red de 2.500 jóvenes voluntarios para ayudar a prevenir la propagación del ébola. Los voluntarios reparten jabón y cloro, enseñan a los miembros de la comunidad cómo lavarse bien las manos y evitar el contacto con posibles casos de ébola.
En Sierra Leona, apoyamos una intensa campaña casa por casa en la ciudad capital de Freetown para educar a la gente sobre cómo el ébola se transmite y qué hacer para evitarlo.
“Algunos de ellos tienen el coraje de decirme algo, me hacen preguntas, y yo respondo a la pregunta”, dice Memuna Mansaray, mensajera del PNUD ante la comunidad. Ella pasa por los barrios de Mabella, su propia comunidad, y habla cara a cara asegurándose que la comunidad oye su voz alta y clara.
Un total de 200 voluntarios, que viven en las comunidades seleccionadas han sido enviados por toda la ciudad. Cada voluntario visita de 30 a 40 hogares por día, llegando a más de 500.000 personas más vulnerables en Freetown.
Con nuestro apoyo, estas comunidades vulnerables tienen mensajes de prevención contra el ébola en braille, lenguaje de señas y fotografías. La campaña de sensibilización llegó a 10.000 hombres, mujeres y niños para proporcionarles mensajes en braille, lenguaje de señas e imágenes sobre cómo protegerse a sí mismos y a los demás del ébola.
Con nuestro apoyo, 100 mujeres que son cabeza de siete cooperativas están ayudando en la lucha contra el ébola mediante el procesamiento de jabón para su distribución en lugares públicos en toda Guinea.
Las mujeres no sólo venden sino que también informan, estableciendo conversaciones con viejos vendedores de manteca de maní, jóvenes moteros, propietarios de tiendas de mediana edad y mujeres que venden algunos vegetales desde puestos instalados en el suelo.
El jabón es producido por un grupo independiente de mujeres que utilizan motores diesel proporcionados por nuestro programa, ahorrando horas de trabajo manual a las mujeres. Producen hasta 1.000 unidades de jabón cada semana.
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