La instalación también opera una línea directa de apoyo y ejecuta programas de divulgación comunitaria y clases de alfabetización para las oficiales de policía locales.
La coordinación de todo esto es una gran responsabilidad por alguien que no hace mucho salió de la universidad, pero Khowla está involucrada en los principales desafíos.
Nacida en Baidoa, se mudó a Kenya de pequeña para escapar de la guerra civil. "No recuerdo los detalles", dice ella. "Pero mis padres me dijeron que solo querían que los niños tuviéramos una buena educación".
La familia se estableció en Mandera, una ciudad fronteriza en el punto de encuentro entre Kenya, Etiopía y Somalia. Y el mudarse tuvo resultados. Después de la escuela secundaria, Khowla se fue a la Universidad de Mt Kenya en Nairobi para estudiar administración pública.
Incluso a los 18 años, ella sabía que la sociedad podría mejorar y quería tener un papel en el cambio.
"Solía escuchar de mi mamá y mi papá, y también de la radio, sobre cómo las mujeres eran maltratadas y cómo eran obligadas a casarse", dice ella. "Y me inspiré en una cita de Audre Lorde:
'No soy libre si otra mujer no es libre, incluso cuando sus grilletes sean muy diferentes a los míos' ".