Ngominan Esaie se refiere a los consejos de los trabajadores comunitarios de salud de Ngatounou, una aldea del distrito sanitario de Koumra, el Chad. Ngominan es campesino y vive con su esposa, sus hijos y los esposos de estos. En 2022, cuatro integrantes de la familia contrajeron malaria (también conocida como paludismo), una enfermedad potencialmente mortal que se propaga a través de la picadura del mosquito. A tres de los hijos los derivaron a un centro de salud pública por enfermedad grave.
Pese a la amenaza a la salud, Ngominan y su familia no le teman a la malaria y prestan atención a los consejos de los trabajadores comunitarios de salud. Por la noche, duermen bajo telas mosquiteras que ayudan a prevenir la enfermedad. Quitan el agua estancada fuera de la casa, la cual es un foco de cultivo muy común para los mosquitos. Cuando se enferman, toman la medicación contra la malaria como le indican.
Ngatounou es una de las dos aldeas que presta apoyo Djotoinan Odjadoum, un trabajador comunitario de salud de 34 años. Djotoinan alienta a la gente a usar mosquiteros tratados con insecticidas contra el mosquito que transmite la malaria.
El uso de mosquiteros por la noche es fundamental para las embarazadas, los lactantes y los niños pequeños, pues son quienes enfrentan el mayor riesgo de infección grave.
Educa a las personas sobre la malaria e identifica a aquellas con síntomas gripales, como fiebre de baja temperatura y dolores musculares. Cuando alguien presenta estos síntomas, realiza un test de diagnóstico rápido por punción para determinar si tiene o no malaria.
“Siento una enorme alegría cuando no encuentro malaria, ya que los niños generalmente son los más afectados”, comenta Djotoinan.
Ante un caso confirmado, Djotoinan provee medicinas para tratar la malaria y prevenir su avance, lo que podría provocar convulsiones, un coma y hasta la muerte. El tratamiento oportuno además evita que la malaria se propague.
“Visito los hogares prácticamente a diario para generar conciencia sobre la malaria, brindar recomendaciones, diagnosticar y proveer un tratamiento, o bien para derivar a los pacientes a un centro de salud”, relata.
Además del trabajo comunitario de salud, Djotoinan brinda apoyo a su familia y gestiona las actividades de su iglesia local.
Prácticamente la totalidad de la población del Chad corre riesgo de contraer malaria. En 2022, el país registró 1,8 millones de casos confirmados y la muerte de más de 2.500 pacientes hospitalizados. El Chad ocupa el 13º lugar en la lista de mortalidad por malaria, y los niños menores de cinco de años de edad representan casi el 60 % de las muertes por esta enfermedad.
Djotoinan trabaja en la provincia de Mandoul, en el sur del Chad. Allí, una temporada de lluvias más prolongada aumenta el riesgo de malaria para la región más populada del país.
Las dificultades del terreno sumadas a las largas distancias suponen todo un problema a la hora de acceder a los servicios sanitarios. En promedio, los pacientes deben viajar 18 kilómetros para llegar a un centro de salud, mientras que los hospitales se encuentran a 69 kilómetros.
En 2022, las intensas lluvias causaron inundaciones que afectaron a más de un millón de personas y agudizaron el riesgo de malaria, incluso en Mandoul. Las inundaciones hacen que sea más difícil viajar, lo que subraya la necesidad de servicios in situ en las zonas rurales.
Con financiamiento de Fondo Mundial, el Ministerio de Salud y Prevención, el Programa Nacional de Control de la Malaria y el PNUD prestan apoyo a la prevención comunitaria de la malaria, el diagnóstico, el tratamiento y la derivación de pacientes a centros sanitarios para casos potencialmente agudos.
Creado en 2017 en Mandoul y Moyen Chari, una provincia vecina, el programa complementa otros esfuerzos del Programa Nacional de Control de la Malaria para lograr el acceso universal a la prevención y la atención.
En 2022, el Ministerio de Salud y el PNUD brindaron apoyo a 950 trabajadores comunitarios de salud para ofrecer tratamiento contra la malaria a más de 211.000 personas en esas dos provincias. Durante las inundaciones, el PNUD apoyó a comunidades con estaciones meteorológicas y pluviómetros, y contribuyó a fortalecer las capacidades del Gobierno, la sociedad civil y los medios de comunicación para un sistema de alerta temprana aplicable a varios riesgos.
A pesar de las copiosas lluvias registradas en Ngatounou, los servicios comunitarios de salud no se interrumpieron. En otros lugares, el Programa Nacional de Control de la Malaria distribuyó mosquiteros como forma de ayudar a las personas desplazadas a causa de las inundaciones, incluso en N’Djamena, la capital.
En 2023, el Programa Nacional y el PNUD distribuirán 11,6 millones de telas mosquiteras, lo que brindará prevención contra la malaria a más de 18 millones de personas. Con el Ministerio de Salud y a través de BASE, una organización no gubernamental local, se están ampliando los servicios comunitarios de salud hasta Logone Oriental.
El Ministerio y el PNUD capacitaron a 377 trabajadores sanitarios en gestión de la malaria y otras enfermedades en la provincia, trabajadores a quienes ahora se está desplegando. Los servicios comunitarios de salud se ampliarán a otras ocho provincias.
En 2021 hubo 247 millones de casos de malaria en todo el mundo, de los que se estima que 619.000 resultaron en muerte. El Gobierno del Chad, el PNUD y el Fondo Mundial están mejorando las iniciativas de prevención, diagnóstico y tratamiento para erradicar la malaria de aquí a 2030 y no dejar a nadie atrás.
Al prestar apoyo para los servicios comunitarios de salud contra la malaria, los socios están fortaleciendo la resiliencia del sistema sanitario y contribuyendo a alcanzar un futuro más saludable, más sostenible y con más equidad.
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