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Tanzania se caracteriza por sus extensas áreas silvestres. Con 16 parques nacionales, entre ellos el famoso Parque Nacional del Serengueti y 29 reservas de caza, este país de África oriental tiene algunas de las mayores concentraciones de animales salvajes del continente.
Sin embargo, al igual que muchos países de África, este vasto y geográficamente diverso país es afectado por un gran número de enfermedades tropicales. Entre ellas, la malaria, el dengue y la esquistosomiasis.
También conocida como “fiebre del caracol“, la esquistosomiasis es una enfermedad parasitaria transmitida por caracoles de agua dulce. Es una de las enfermedades tropicales más comunes en el mundo, después de la malaria, y afecta a más de 249 millones de personas, incluidos 100 millones de niños.
La enfermedad representa una inmensa carga sanitaria para los países en desarrollo, especialmente en África, donde suceden más del 90% de las infecciones. En Tanzania, el primer caso de esquistosomiasis se registró en el siglo XIX.
La falta de suficiente higiene y actividades como la natación o la pesca en aguas infectadas hacen que los niños y niñas en edad escolar sean particularmente vulnerables a la infección. La enfermedad también suele ser más común en las comunidades pobres que no tienen acceso a agua apta para el consumo o saneamiento.
Dolor abdominal, diarrea y sangre en las heces o la orina son síntomas comunes de la esquistosomiasis. Aunque muchos son reversibles con tratamiento, los efectos de la enfermedad pueden ser devastadores, causando anemia, retraso del crecimiento y problemas de aprendizaje.
La prevención puede tener un impacto decisivo a la hora lidiar con la enfermedad. Sin embargo, sólo el 27% de las 10,8 millones de personas en Tanzania que requieren tratamiento preventivo para la esquistosomiasis lo recibió en 2014.
La Alianza para el Acceso y la Distribución (ADP por sus siglas en inglés) -liderada por el PNUD en colaboración con el Programa Especial para la Investigación y la Capacitación en Enfermedades Tropicales de la OMS y PATH- está ayudando a fortalecer las capacidades nacionales para utilizar nuevas tecnologías de salud que enfrenten la tuberculosis, malaria y enfermedades tropicales desatendidas, como la esquistosomiasis
Parte de estos esfuerzos busca garantizar que el medicamento preventivo para la esquistosomiasis llegue a los niños y niñas en las zonas más vulnerables.
Para enfrentar este importante problema de salud pública, el Gobierno de Tanzania ha puesto marcha un programa de tratamiento periódico y a gran escala con tabletas de Praziquantel. Esto, combinado con el acceso a agua potable, la mejora de los servicios de saneamiento y el control de los caracoles, está ayudando a reducir las infecciones.
Las escuelas son, a menudo, los centros de distribución del medicamento. Solo en una escuela, en las afueras de Dar es Salaam, la capital del país, más de 700 niños y niñas reciben tratamiento preventivo dos veces al año a través del programa nacional. La ADP también brinda soporte para la capacitación de los trabajadores de salud que trabajan en campo, para asegurar la administración en forma efectiva a niños en edad escolar.
Niños y niñas deben tomar el medicamento con el estómago lleno, por lo general dos horas después de comer. Arroz y frejoles, una comida tradicional en Tanzania, son suficientes.
‘Por lo general, los niños traen un almuerzo de casa a la escuela, pero cada seis meses les damos una comida caliente como parte del programa de prevención’, comentó la directora de la institución.
Hasta hace poco, las necesidades de tratamiento preventivo de los niños más pequeños (bebés y niños en edad preescolar) pasaban desapercibidas. Con el respaldo del Fondo Global de la Salud (GHIT), una alianza de instituciones públicas y privadas, entre otros actores interesados en Tanzania, está desarrollando una nueva fórmula pediátrica de Praziquantel. En un futuro cercano, cuando este nuevo medicamento esté disponible, también será distribuido a los más pequeños, como parte de la campaña de prevención.
Gracias al soporte del Gobierno de Japón, Tanzania es uno de los tres países piloto en los que ADP está trabajando -en colaboración con contrapartes nacionales- para mejorar los resultados de salud, lo cual implica asegurar una vida libre de parásitos para niños y niñas. Esto se está logrando a través del acceso a nuevas tecnologías, como el Praziquatel pediátrico, mejores sistemas de gestión de las cadenas de suministro, e inversiones focalizadas en los sistemas de salud existentes.
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