A primera vista, podría parecer que la invasión a gran escala de Rusia a Ucrania apenas ha alterado la vida en Voznesensk, en el óblast de Nicolaiev.
La ciudad, que cuenta con unos 40.000 residentes, es bulliciosa y vibrante, con cafeterías, comercios y mercados que seducen con brillantes luces a los transeúntes.
Es común escuchar a niños riendo, y ver a personas pasar por su lado y sonreír. Muchos charlan a viva voz mientras se apresuran para ir a algún lado, y van saludando a las personas que encuentran en el camino como si aquí todos se conocieran.
Se ven felices y hasta despreocupados. Pero si se presta más atención, las cicatrices de la invasión pueden verse en toda la ciudad.
Las fuerzas invasoras rusas ocuparon Voznesensk a inicios de marzo de 2022 y, debido a su ubicación estratégica a medio camino de Kyiv, Odessa y otras de las principales ciudades, la ciudad ha recibido intensos bombardeos.
“Ha sido realmente muy difícil”, explica el alcalde de Voznesensk, Yevhen Velychko, de 35 años, mientras recuerda que los residentes se vieron obligados a excavar zanjas e hicieron esfuerzos desesperados para fortificar las entradas y los edificios de la ciudad.
Los bombardeos, que fueron indiscriminados o “caóticos”, tuvieron como blanco parques, escuelas y hogares, cuenta Velychko. Más de 700 edificios fueron destruidos o experimentaron daños.
Artem Ryzhenko, que trabaja en el Servicio de Emergencias del Estado, dice que una destrucción de tal magnitud “parte tu vida en un antes y un después”.
"Hay muchas cosas nuevas por hacer, mucho que comunicar, y además tenemos que brindar diversos tipos de asistencia que antes las personas no necesitaban”.
Pese a todo, Oleksandr Horin, el jefe adjunto de la policía municipal, cuenta que los enormes peligros no impidieron que los policías siguieran cumpliendo su labor como siempre.
“No dejas de responder las llamadas porque te das cuenta que quienes llaman necesitan ayuda de la policía”, dice Horin.
Aunque la ocupación rusa fue breve —apenas tres días— y los enfrentamientos no produjeron bajas civiles de manera directa, el alcalde Velychko dice que en los primeros meses muchos murieron de ataques al corazón, accidentes cerebrovasculares y otros problemas cardíacos.
Los dirigentes y los ciudadanos han adoptado un enfoque pragmático para enfrentarse a los enormes desafíos actuales.
A principios de enero, en el PNUD, junto con la Unión Europea y los Gobiernos de Suecia y de Dinamarca, inauguramos un Centro de Recuperación y Desarrollo en la ciudad, que brinda a las autoridades, las ONG y las empresas locales una plataforma en la que compartir ideas sobre la reconstrucción y coordinar la ayuda internacional.
“Es muy oportuno que hayamos inaugurado la oficina a principios de este año. No se trata solo de colaborar con socios, sino de que nuestros negocios trabajen en conjunto con otras empresas en Dinamarca, por ejemplo", afirma el alcalde Velychko.
Mediante más de 30 proyectos, en el PNUD venimos apoyando a las comunidades de Voznesensk desde 2006. Y seguimos haciéndolo en medio de la guerra, ayudando a la ciudad a seguir adelante aún en sus horas más sombrías.
En junio de 2023, ayudamos a establecer un grupo de trabajo para la seguridad y la recuperación comunitaria, que sirve como plataforma de diálogo entre los actores locales. Con el apoyo financiero del Gobierno de Dinamarca, en el PNUD también estamos ayudando a construir dos nuevas estaciones de policía, que atenderán a más de 5.000 residentes.
"El grupo de trabajo cuenta con representantes de la policía, el Servicio de Emergencias del Estado, las autoridades locales y miembros de organizaciones de la sociedad civil que participan en la implementación del proyecto", menciona Horin.
La ciudad ha dado albergue a muchas personas desplazadas internamente debido a la guerra. El alcalde Velychko dice que un 12 % de la población actual de la ciudad proviene de Kherson y de otras zonas de la región.
Entre ellas se encuentra Liudmyla Konysheva, de 75 años, que llegó desde Kherson a finales de 2022.
“Mi único hijo está en el frente. Estoy sola aquí. Hace un año que no le veo; desde que me trajo aquí”, asiente Liudmyla.
Sin embargo, eso no quiere decir que Konysheva no reciba ayuda. Tiene una casa pequeña y acogedora a las afueras de la ciudad, donde cría patos y pollos, y donde cultiva hortalizas en el verano.
Durante el invierno recibe leña, aunque debido a sus problemas de salud y a una reciente fractura de columna le resulta imposible cortarla. Afortunadamente, hay quienes están listos para ayudar.
Gracias al apoyo del Gobierno del Canadá, en el PNUD hemos podido suministrar recientemente servicios sociales a la localidad usando un vehículo equipado para atender las necesidades de las personas mayores y las personas con discapacidad.
Lilia Lysenko, la coordinadora de la brigada móvil, cuenta que limpian hogares y patios, lavan ventanas, cortan leña y hasta ayudan a plantar huertas.
“Todos necesitan ayuda”, dice Lilia. “Es reconfortante cuando se le hace bien a otra persona, y todos lo agradecen muchísimo”.
Una vez por mes, la brigada limpia el apartamento de Vilia Troianovska, una jubilada de 87 años que vive sola.
“No puedo caminar, no puedo hacer nada”, se lamenta Vilia. “Hace tres años que no salgo. Mi única felicidad es cuando los trabajadores sociales vienen [a limpiar el apartamento]”.
La ciudad está centrada en mejorar las vidas de los ciudadanos más vulnerables.
Con el apoyo de la Unión Europea y en alianza con el Ministerio de Transformación Digital de Ucrania, en el PNUD estamos construyendo un Centro de Servicios Administrativos que brindará más de 450 prestaciones, entre las que destacan consultorías empresariales, asistencia jurídica gratuita, servicios bancarios y un espacio de coworking.
“Un 50 % de los residentes son jubilados y personas con discapacidad, así que es muy importante lograr que las condiciones de la ciudad sean tan accesibles como sea posible”, afirma el alcalde Velychko.
Los jóvenes en Voznesensk también son activos. Maksym Chalyi, de 18 años, participa en el Consejo de los Jóvenes, donde órganos del gobierno local se reúnen con representantes de la juventud para debatir, diseñar y poner en marcha sobre el terreno políticas dirigidas a los jóvenes.
Chalyi dice que la guerra ha hecho que la juventud madure más rápido y se replantee sus valores.
“Ninguna ciudad es perfecta ni ofrece todas las oportunidades; todo depende de la gente y de su deseo de cambiar las cosas”, afirma. “Es necesario entender que Ucrania comienza con la gente, y que será la gente la que tendrá que restaurarla y desarrollarla, individualmente y con sus amigos, trabajando juntos”.
También se está poniendo el foco en la importancia de contar con una mano de obra que tenga las habilidades necesarias para las tareas de reconstrucción. La enorme magnitud de la destrucción en Ucrania significa que ahora la demanda de algunas profesiones es mayor que nunca.
En respuesta, con la ayuda de Dinamarca, en el PNUD patrocinamos cursos profesionales cortos para ayudar a los residentes a dominar habilidades importantes, como la colocación de yeso, y a encontrar trabajo, lo que fortalece la economía local.
Ruslan Petrovskyi, de 42 años, terminó su curso de capacitación en enero, y dice que nunca pensó que habría una demanda tan alta de yeseros en Ucrania. En primavera comenzará a trabajar en las obras de reparación de un edificio administrativo que resultó dañado en un ataque con misiles.
“Luego de la guerra, habrá muchísimo trabajo para reconstruir el país. Vamos a reconstruir Ucrania desde cero”, expresa Petrovskyi.
A medida que continúan las obras de recuperación, los habitantes de Voznesensk están centrados en el futuro, si bien eso no quiere decir que olviden el pasado, dice el alcalde Velychko.
“Es difícil pasar por el Callejón de los Recuerdos en Voznesensk (donde se colocan fotografías de los fallecidos en la guerra) y no llorar”, señala. “Y [hay nuevas fotos] todos los días”.
El alcalde dice que la guerra lo llevó a replantear sus prioridades.
“Durante mi campaña para las elecciones, dije que quería que Voznesensk fuera próspera y segura… Ahora quiero que sea segura y luego próspera”, finaliza Velychko.
© 2026 United Nations Development Programme