“Antes de la guerra, tenía acceso a tratamientos contra el VIH y a atención psicológica, además de una sensación de estabilidad”, explica Ibrahim -se ha cambiado el nombre por motivos de privacidad-, miembro de la Asociación de Cuidados para las Personas que conviven con el VIH/SIDA en el Nilo Blanco (Sudán).
El conflicto entre las Fuerzas Armadas del Sudán y las Fuerzas de Apoyo Rápido ha dejado a decenas de millones de personas en necesidad de ayuda humanitaria. Seis millones se han visto obligadas a huir de la violencia, entre ellas más de un millón que han buscado refugio en países vecinos como el Chad, Egipto y Sudán del Sur.
El sistema de salud del Sudán está sometido a una enorme presión. Para protegerse de las agresiones, muchos trabajadores de la salud han huido de Jartum, pues los ataques contra los centros sanitarios han aumentado. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las fuerzas de seguridad ocuparon el Laboratorio Nacional de Salud Pública, el Banco Central de Sangre y el depósito de los Fondos Nacionales de Insumos Médicos en Jartum, que brindan infraestructura fundamental para la prestación de servicios de atención de salud a nivel nacional y que actualmente son inaccesibles.
Se estima que, desde que comenzaron los enfrentamientos en abril, se han producido 60 ataques contra centros de atención de salud, insumos sanitarios y trabajadores de la salud, que han dejado 34 personas fallecidas y 38 lesionadas. Más del 70 % de los hospitales en los estados afectados por el conflicto están fuera de servicio.
La escasez de insumos médicos también ha agravado las dificultades de acceso a la atención de salud. El conflicto hace que el transporte de medicinas y otros productos médicos sea riesgoso, en particular en determinadas zonas de Jartum, Darfur y Kordofan, donde se han producido graves enfrentamientos.
“Los centros de atención de salud fueron destruidos, y la alteración al suministro de insumos médicos contribuyó a la pérdida de vidas. Quienes sobrevivieron ya no acceden a tratamientos contra el VIH ni a alimentos, lo que está teniendo graves repercusiones en su salud mental”, añade Ibrahim.
El desplazamiento de personas y la falta de insumos y servicios médicos han trastocado los tratamientos contra el VIH y la tuberculosis, lo que aumenta el riesgo de fallecimiento, de resistencia a los medicamentos y de transmisión de enfermedades.
“La situación se ha deteriorado hasta llegar a un estado de miseria. Sin tratamiento contra el VIH, muchos se han tenido que enfrentar a la realidad de una muerte lenta”, se lamenta Ibrahim.
El Ministerio Federal de Salud estima que hasta ahora el deterioro del sistema sanitario y los brotes de enfermedad a raíz del conflicto han dejado un saldo de alrededor de 6.200 muertes en el Sudán.
En alianza con el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria y otros socios, en el PNUD estamos brindando apoyo a trabajadores sanitarios y a centros de salud, así como cooperando con la entrega de insumos a fin de no interrumpir la prestación de servicios médicos que salvan vidas en el Sudán.
Junto con el Fondo Nacional de Insumos Médicos y el Programa Mundial de Alimentos (FAO por sus siglas en inglés), estamos entregando medicinas a los centros de atención de salud que siguen funcionando. Los insumos cubrirán las necesidades inmediatas del Sudán para garantizar que las 11.000 personas que conviven con el VIH continúen recibiendo tratamiento y para mantener encaminado el programa nacional contra la tuberculosis, a fin de atender a los 21.000 casos previstos. También entregamos otras medicinas esenciales, entre ellas insulina.
En el PNUD estamos brindando apoyo al Programa Nacional contra el VIH y la Tuberculosis para elaborar una cartografía de los centros de salud que están funcionando y rastrear a todos los pacientes que necesitan tratamiento contra estas enfermedades, muchos de los cuales han sido desplazados debido a los enfrentamientos. También se está brindando apoyo para cubrir los costos operativos, de dotación de personal, de comunicaciones y de combustible de los centros de atención de salud estatales y los servicios comunitarios de tratamiento contra el VIH y la tuberculosis.
Además, en cooperación con el Ministerio Federal de Salud, la OMS y ONG humanitarias, estamos poniendo en marcha nueve centros móviles de atención primaria en zonas alejadas y de difícil acceso que también atenderán las necesidades de las personas desplazadas internamente.
En el PNUD también estamos contribuyendo con la rehabilitación de los sistemas sanitarios. Gracias a los insumos y equipos para la prestación de servicios de diagnóstico en laboratorio, a instalaciones de energía solar en 110 centros de atención de salud, al oxígeno suministrado mediante siete plantas de adsorción por cambio de presión y a dos incineradores de gran capacidad para desechos biomédicos, los servicios de atención de salud siguen funcionando.
Estos programas de salud ayudarán a prevenir las peores consecuencias de la crisis en el Sudán y a fortalecer las capacidades para evitar brotes más graves de VIH y tuberculosis. Son parte del programa de estabilización comunitaria de emergencia en el Sudán que estamos llevando a cabo en el PNUD, y que tiene por objeto salvaguardar los progresos en materia de desarrollo y atacar las causas profundas del conflicto. A su vez, también pretende promover el empleo de emergencia, preservar la producción agrícola y garantizar la prestación de servicios esenciales, como el acceso a energía limpia y los sistemas hídricos que funcionan con energía solar.
A medida que la crisis en el Sudán se prolonga, las amenazas sanitarias se agravan. Millones de niños padecen malnutrición grave, lo que debilita sus sistemas inmunitarios y aumenta su susceptibilidad a enfermedades transmitidas por vectores, como la malaria y el dengue. El aumento de la violencia sexual podría dar lugar a una mayor transmisión del VIH, en particular entre las niñas y las mujeres desplazadas.
Las personas necesitan ayuda urgente, entre otras cosas acceso a alimentos, viviendas, servicios de salud e insumos médicos. Aunque el apoyo del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas para responder a la crisis en el Sudán ha alcanzado los 862 millones de dólares de los Estados Unidos (USD), los fondos siguen siendo sumamente bajos. El Plan de Respuesta Humanitaria de los Estados Unidos, por 2.600 millones de USD, apenas ha alcanzado un tercio de su objetivo, y se necesita más asistencia.
“Debemos cuidar de las personas que conviven con el VIH, salvar a tantas como sea posible y evitar la propagación de enfermedades debido a esta guerra”, implora Ibrahim.
En el PNUD estamos determinados a brindar tratamientos médicos vitales y a rehabilitar los sistemas sanitarios en todo el país para seguir apoyando al Ministerio Federal de Salud y al pueblo del Sudán durante la actual crisis.
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