Lilian Masiye, de 27 años, que se desempeña como comerciante informal de la frontera, se encontraba en una situación extrema. Después de que cayeran en picado las ventas en su puesto de edredones, solicitó un préstamo bancario para mantener su negocio, pero se lo denegaron porque no tenía un sueldo fijo ni garantías.
"Fue emocionalmente devastador", dice.
Lilian tenía un próspero negocio de importación y venta de edredones y utensilios de cocina en Livingstone, la capital turística de Zambia, un punto neurálgico para los visitantes de las cataratas Victoria que se encuentran en la frontera con Zimbabwe.
Pero sufrió un gran revés como consecuencia de las restricciones gubernamentales por la COVID-19.
Estas medidas le impidieron cruzar a Zimbabwe, Sudáfrica y Botswana para poder comprar sus productos.
Además, la tasa de certificación COVID-19 de USD 55 que se cobra en las fronteras ha incrementado el costo para hacer negocios transfronterizos.
Para mantener sus negocios en funcionamiento, Lilian y otros comerciantes reunieron sus fondos, utilizando intermediarios o corredores para comprar y entregar sus mercancías. "Pero estos acuerdos entrañan muchos riesgos y son el doble de caros", afirma Lilian.
Más del 70 % de los comerciantes informales de la frontera de Zambia son mujeres.
Sin embargo, en sociedades patriarcales como la de Zambia, cuando una mujer de una comunidad marginada quiere poner en marcha o hacer crecer su propio negocio, las probabilidades de obtener un préstamo de una institución financiera tradicional están en su contra.
No obstante, Lilian se ha recuperado gracias a su espíritu emprendedor y al proyecto Africa Borderlands Centre Innovation Challenge (centro de las fronteras de África para los desafíos innovativos), financiado por el PNUD y liderado por sus Laboratorios de Aceleración, el cual está ayudando a las comunidades fronterizas de Zambia a superar un doble golpe: la COVID-19 y el cambio climático.
Lilian es una de los 75 emprendedores, en su mayoría mujeres y jóvenes, que recibieron formación en materia de alfabetización digital y financiera, así como en temas esenciales sobre el emprendimiento y el ahorro colectivo.
El proyecto ha sido posible gracias a la financiación de más de USD 250.000 del Africa Borderlands Centre (Centro de Fronteras de África, ABC por sus siglas en inglés), una iniciativa dirigida por el PNUD para realizar investigaciones, análisis de políticas y programas destinados a las zonas fronterizas africanas, y de los Laboratorios de Aceleración del PNUD en Zambia y Zimbabwe.
A través de las Asociaciones de Comerciantes Transfronterizos de Livingstone y las cataratas Victoria en Zambia y Zimbabwe, en 2021 los Laboratorios de Aceleración del PNUD iniciaron conversaciones en ambos países con "solucionadores de problemas locales" para encontrar formas de mantener a los comerciantes en el negocio.
VillageSavers es una empresa emergente de Zambia que creó una aplicación que ayuda a los comerciantes a gestionar sus ahorros, a la vez que ofrece formación digital y financiera para ayudar a que sus negocios puedan expandirse.
El proyecto financiado por ABC también ayuda a los comerciantes de la frontera a comprar y vender sus productos en línea.
Thumeza es una empresa de logística de Zimbabwe que utiliza un sistema de seguimiento digital de transportistas. Su objetivo es resolver el problema de los comerciantes debido a las restricciones de viaje y las tasas de certificación COVID-19 obligatorias.
"El objetivo es aumentar el acceso a los productos financieros a través de la gestión digital de los préstamos y el seguimiento en tiempo real de los ahorros y los ingresos, además de la creación de un mercado virtual, y de garantizar la entrega segura de los bienes en las fronteras", dice Salome Nakazwe, Jefa de Mapeo de Soluciones en el Laboratorio de Aceleración del PNUD en Zambia.
El 78 % de los habitantes de las zonas rurales de Zambia viven en la pobreza, siendo las madres solteras y cabezas de familia como Lilian quienes se encuentran entre las más vulnerables en las comunidades tradicionales patriarcales de Zambia, donde las costumbres ancestrales dictan la vida de la mujer. Esta vulnerabilidad se ve agravada por los estragos del cambio climático y de la COVID-19.
Cada emprendedor recibirá un teléfono inteligente que le ayudará a llevar un control de todas las transacciones financieras, que constituyen un registro vital de la capacidad de ahorro de una persona y de la solvencia para la devolución de un préstamo más formal.
Los resultados de una encuesta de referencia muestran que, al comienzo del proyecto, casi ninguno de los participantes tenía ahorros. Gracias a la iniciativa, todos pudieron ahorrar como grupo y obtener préstamos con bajos intereses, que ahora están devolviendo exitosamente.
Con el registro contable físico, el grupo ahorró USD 110. Cuando empezaron a confiar más en la herramienta, los fondos comenzaron a crecer. A finales de febrero de 2022, los comerciantes habían ahorrado más de USD 3.500.
"Hemos observado una mejora asombrosa en las cuentas tras unos pocos meses de trabajo con mujeres y jóvenes en la manera de desarrollar sus habilidades empresariales y digitales, ahorrando dinero colectivamente y facilitando su acceso a préstamos más asequibles", afirma Moses Mwansa, director general y cofundador de VillageSavers.
En Kazungula, ciudad fronteriza entre Zambia y Botswana, a 68 kilómetros de Livingstone, Getrude Mateu, que comercia con productos perecederos, también tuvo problemas. Acabó tirando sacos de fruta podrida en el vertedero después de que la pandemia impidiera la llegada de turistas.
"Ahora tendremos soluciones para asegurarnos de que contamos con cierta solidez financiera para hacer frente a cualquier imprevisto que se nos presente", dijo Getrude.
El comercio transfronterizo es la columna vertebral socioeconómica de las comunidades de la frontera.
"El papel del Centro de Fronteras de África es crear una plataforma de despegue para esta innovación, impulsar nuevas herramientas y apoyar la ampliación de soluciones que beneficien a todas las comunidades fronterizas", dice Zeynu Ummer, jefe de equipo y asesor técnico principal del ABC.
El PNUD es optimista en cuanto a que las iniciativas relativamente pequeñas darán grandes resultados.
"Ampliar el acceso a la financiación para los comerciantes informales de la frontera en actividades microempresariales dinámicas tiene un potencial significativo no solo para ayudar a reducir la pobreza, sino para contribuir a la seguridad alimentaria e impulsar una recuperación más fuerte de la COVID-19", dice Lionel Laurens, Representante Residente del PNUD en Zambia.
Lilian, madre soltera, con un hijo y otras tres personas a su cargo, antes solo ganaba lo suficiente para cubrir las necesidades básicas. Recuerda que redirigió el capital de su negocio para cubrir las necesidades de su familia cuando la pandemia paralizó el comercio transfronterizo.
Se alegra de saber que su trabajo contribuye a un futuro mejor para los niños que están bajo su tutela.
"He podido pagar las tasas escolares de mis hijos, a diferencia de lo que ocurría antes, cuando los ingresos de mi negocio eran inciertos", dice.
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