En 2022, la Asamblea General de las Naciones Unidas votó a favor de que todos los seres humanos tienen derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible. Al confirmarse este nuevo derecho humano universal, las personas activistas por el clima tienen ahora nuevas herramientas para luchar contra los efectos devastadores del cambio climático.
Además, esta noticia viene de la mano de una campaña anual para conmemorar el 75° aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, lo que representa un hito en la historia de la humanidad, ya que sentó las bases para más de 70 tratados sobre derechos de las personas. El enfoque central es la dignidad y la igualdad de derechos para todas las personas y esto es fundamental para el mandato del PNUD para apoyar el desarrollo humano sostenible y el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
La visión de la declaración se ve socavada por las amenazas del cambio climático, ya que las personas no pueden ejercer plenamente sus derechos sin un medio ambiente limpio, saludable y sostenible.
Este nuevo derecho ha dado más y mejores herramientas a todas aquellas personas que luchan contra la mayor amenaza a los derechos humanos de nuestra era.
El cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación están socavando décadas de progreso e intensificando los conflictos y las desigualdades estructurales. A todo ello se suman los impactos de la COVID-19, que podrían empujar a más de 150 millones de personas a la pobreza extrema para 2030, según estimaciones del Banco Mundial. Los países en desarrollo asumirán hasta el 80 % del costo del cambio climático.
Un enfoque basado en los derechos humanos ayudará a reducir las desigualdades, llegará a las personas más rezagadas y permitirá que ejerzan su derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible. Esto significa que los gobiernos deben abordar las estructuras de poder injustas que impiden la rendición de cuentas y se interponen en el camino de todas las personas que reclaman sus derechos.
“Lo que es diferente ahora es que tenemos un documento de las Naciones Unidas donde todos los estados son responsables”.
Sara Omi, Presidenta de la Coordinadora de Mujeres Líderes Territoriales de Mesoamérica y Asesora Principal Embera de la Asociación de Mujeres Artesanas Embera (Panamá)
“[Este nuevo derecho] asegurará la legitimidad de nuestra lucha. Es un hito en términos de responsabilidad por el cambio climático”.
Yero Sarr, estudiante y cofundador del movimiento Fridays For Future en Senegal
Los países donde la protección ambiental está consagrada en las constituciones tienen leyes ambientales más estrictas, y los países con leyes ambientales más estrictas han reducido su huella ecológica y los niveles de contaminación de manera más rápida. La República Argentina, Costa Rica y Filipinas son ejemplos donde los derechos ambientales constitucionales han llevado a una mayor protección ambiental a través de los tribunales.
Para apoyar a los países en el uso de un enfoque basado en los derechos humanos para la acción ambiental, el PNUD ha lanzado una estrategia de justicia ambiental.
Las personas deben estar en el centro de la respuesta a la crisis ambiental. En Viet Nam, el PNUD apoya un enfoque que coloca las necesidades de las personas, especialmente los grupos vulnerables, en el corazón de las decisiones que toma el país.
El PNUD trabaja con mujeres, pueblos indígenas, jóvenes y personas con discapacidad a través del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD), Innovation Small Grant Aggregator Platform (Plataforma de pequeñas donaciones para la innovación) y la Iniciativa Ecuatorial. Esta última, brinda oportunidades a los pueblos indígenas que representan el 15 % de las personas más pobres del mundo, a pesar de ser solo el 4 % de la población mundial.
El PNUD también trabaja con instituciones nacionales de derechos humanos que desempeñan un papel fundamental al frente de los esfuerzos para enfatizar las dimensiones y los impactos de la crisis climática en los derechos humanos mediante el monitoreo, la presentación de informes y el asesoramiento sobre la acción climática basada en los derechos.
Los jóvenes también aportan nuevas energías y un nuevo modo de pensar respecto a la acción climática, pues exigen cambios significativos, un comportamiento responsable y una voluntad política más fuerte en los sectores público y privado.
"Seguiré educando a las comunidades y plantando árboles; también haré que los formuladores de políticas se responsabilicen, y les recordaré que cumplan las promesas climáticas".
Fatou Jeng, fundadora y directora de Clean Earth, organización sin fines de lucro liderada por jóvenes en Gambia
“Aiming Higher” (apuntando más alto), una publicación reciente del PNUD, tiene el propósito de que los jóvenes participen de manera significativa en la acción climática. En Asia y el Pacífico, con el apoyo del Programa Global del PNUD sobre el Estado de Derecho y los Derechos Humanos, un Grupo Asesor de Jóvenes sobre Justicia Ambiental y Climática, anclado en la Plataforma de Empoderamiento de los Jóvenes en la Acción Climática (YECAP) y en asociación con la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), reúne a jóvenes que trabajan para fortalecer el estado de derecho ambiental en la región.
Cuando las empresas respetan los derechos humanos, pueden llegar a ser una fuerza para el bien común.
Basado en los Principios Rectores sobre las Empresas y los Derechos Humanos (UNGP) de la ONU, el PNUD trabaja para garantizar que las empresas lleven a cabo la debida diligencia ambiental y de derechos humanos en sus cadenas de suministro.
Junto con la Unión Europea, el equipo de negocios y derechos humanos del buró del PNUD en Asia lanzó el programa de entrevistas Asia in Focus para resaltar la interconexión entre las empresas, los derechos humanos y el medio ambiente.
En muchos países, la industria minera es tanto una amenaza para el medio ambiente como vital para las economías. El Programa de Gobernanza Ambiental del PNUD, una iniciativa conjunta con la Agencia Sueca de Protección Ambiental, sirve para prevenir los impactos negativos de la minería. En 2021, se mejoraron leyes, políticas, reglamentos y orientaciones en Colombia, Liberia, Namibia y Zambia.
La conclusión es simple: los objetivos del Acuerdo de París, el Marco Mundial de la Biodiversidad y la Agenda 2030 solo se pueden lograr si se protege plenamente el derecho a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, así como otros derechos humanos.
El PNUD celebra el nuevo derecho universal a un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, y la universalidad de todos los derechos. Para conmemorar el 75 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos, debemos redoblar nuestro trabajo y misión para garantizar un enfoque del desarrollo basado en los derechos humanos para construir un mundo donde las personas gocen de igualdad y justicia, y vivan y trabajen en equilibrio con la naturaleza.
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