A medida que el mundo avanza para amortiguar los efectos del cambio climático y la pérdida del entorno natural, es fundamental encontrar soluciones. No obstante, nuestra tarea colectiva no se logrará sin reconocer y garantizar la participación y el liderazgo plenos e igualitarios de las mujeres.
Promover la igualdad de género es un aspecto clave del trabajo del PNUD en toda la región de Asia y el Pacífico.
Para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los compromisos asumidos en el Acuerdo de París y alcanzar las metas descritas en el Marco Mundial de Biodiversidad, el PNUD reconoce que los enfoques inclusivos, basados en los derechos humanos y sensibles al género, deben ser esenciales.
Al involucrar a mujeres y hombres por igual en la toma de decisiones, podemos trabajar para proteger la vida silvestre, detener la degradación ambiental, mejorar los medios de vida y construir las economías sostenibles y las sociedades resilientes del mañana.
Cuando crecía en las afueras del Parque Nacional Bogani Nani Wartabone (BNW), de Indonesia, Fadlun Arrayan Bonde, también conocida como Ega, siempre sintió pasión por la conservación. Sin embargo, con los limitados trabajos de conservación disponibles, especialmente para las mujeres, hasta ahora no había encontrado una manera de pasar a ser parte de la acción.
Después de enterase de una oportunidad que ofrecía el proyecto Combatting Illegal Wildlife Trade (Combatir el comercio ilegal de vida silvestre) dirigido a erradicar los delitos contra la vida silvestre, Ega se convirtió en guardaparques voluntaria. Trabajando con los guardaparques del Parque Nacional BNW, aprendió los peligros del comercio ilegal de vida silvestre, la importancia de la conservación de los bosques y cómo prevenir los delitos contra la vida silvestre. Hoy en día se encuentra entre un grupo de defensoras que están en primera línea de los esfuerzos de conservación, y colabora con las autoridades del Parque Nacional BNW en tareas de apoyo a las comunidades mientras protegen el medio ambiente.
“Me siento capacitada para hablar sobre la conservación e involucrarme más con mi comunidad”, admite Ega. “Siento la motivación necesaria para hablar con las personas. Me resulta divertido, pero la gente en mi pueblo ahora piensa en mí no solo como Ega, sino como la muchacha de la conservación, o la persona a la que hay que contactar cuando se detectan casos sospechosos de comercio ilegal de vida silvestre en línea o en un lugar concreto. Eso me enorgullece”, finaliza.
Para resolver las crisis de biodiversidad y climática a las que nos enfrentamos, es fundamental involucrar a mujeres como Ega y demás representantes de grupos marginados en la toma de decisiones. Aunque las mujeres desempeñan un papel esencial en la gestión de los recursos naturales y se ven afectadas desproporcionadamente por la pérdida de la diversidad biológica, a menudo son excluidas de la toma de decisiones y las oportunidades de liderazgo.
A nivel mundial, regional y nacional, el PNUD está acelerando y ampliando su apoyo a la igualdad de género asistiendo a 80 países. Se han movilizado más de 100 mil millones de los Estados Unidos (USD) para favorecer el desarrollo de sistemas tributarios inclusivos, fortalecer el gasto público, los instrumentos de deuda y las inversiones de capital privado, y ya 500 instituciones públicas y empresas privadas han adquirido el estándar corporativo del PNUD Sello de Igualdad de Género.
En la ciudad de Zhaotong, en la provincia de Yunnan, en China, mujeres como Chen Guanghui han derribado estereotipos y han alentado a otras a unirse a profesiones previamente dominadas por hombres. Convertirse en guardaparques en el territorio de la grulla de cuello negro puede ser una tarea peligrosa, y paga alrededor de 150 USD al mes. En medio de heladas extremas, lluvia y nieve, las guardaparques se despliegan para monitorear y rescatar aves atrapadas o congeladas en el hielo y que no encuentran comida mientras viajan cada año por los humedales de la Reserva Natural Nacional de Dashanbao.
La Sra. Chen, madre de tres hijos, ha superado los desafíos físicos de trabajar en condiciones extremas, y ha aprendido sobre técnicas de conservación para hacer seguimiento de las grullas y ayudar en la investigación científica en la zona del parque, al tiempo que mejora sus ingresos a través del cultivo de papas, también utilizadas como alimento para las aves.
En Viet Nam, Vi Thi Tươi, del grupo étnico tailandés minoritario en el distrito de Que Phong, al oeste de Nghe An, estaba encantada de poder participar en un proyecto diseñado para proteger la biodiversidad y cultivar hierbas medicinales en el bosque, donde podía recomendar qué hierbas recolectar de las cuales los hombres no tenían conocimiento.
“El personal del proyecto nos preguntó [a las mujeres] acerca de las plantas medicinales hay en esta zona, dónde crecen, cuándo y cómo se cosechan, cómo se pueden conservar y a quién se le pueden vender”, explica. “Afortunadamente, las preguntas nos las hicieron a nosotras, y no a nuestros maridos. Ellos [los hombres] no habrían podido responder ya que somos nosotras quienes salimos a recoger hierbas medicinales en el bosque”, puntualiza.
Frustrar los estereotipos que obstaculizan el progreso implica desarrollar las habilidades, la confianza y la capacidad para aprovechar las nuevas oportunidades. En la India, el proyecto SECURE Himalaya está trabajando en regiones de gran altitud (hogar del leopardo de las nieves) para proteger este hábitat esencial. Al apoyar a las mujeres para que aprovechen sus habilidades tradicionales de cría y procesamiento de lana, y con la formación en torno a nuevas habilidades de embalaje, contabilidad y ventas, las comunidades ahora están vendiendo productos de lana que refuerzan los medios de vida y reducen la presión sobre los entornos circundantes.
Con tal nivel de empoderamiento económico, capacitación en alfabetización digital y gestión de cuentas bancarias, Vijeta, una mujer del estado himalayo de Uttarakhand, en la India, ha participado en una serie de exposiciones internacionales, con lo que ha ganado confianza, habilidades e incluso premios. “Estos premios son una gran fuente de motivación para nosotras”, afirma. “Nos muestran que estamos haciendo algo bueno y útil. La mayoría de nosotras nunca salimos del pueblo en ningún momento de nuestras vidas. Ahora que conocemos gente de todas partes del país y vemos sus productos, nos damos cuenta del valor que tiene nuestro trabajo”, explica Vijeta.
Todavía queda mucho por hacer.
Abordar la desigualdad debe ser un esfuerzo consciente en nombre de hombres y mujeres, como parte de un esfuerzo holístico para proteger el planeta que compartimos. Por este motivo, el enfoque del PNUD sobre la integración de la perspectiva de género apoya la gestión ambiental de las mujeres al romper barreras para ejercer profesiones que tradicionalmente se consideraban de dominio masculino.
A través de intervenciones específicas, el progreso constante hacia normas sociales positivas y actitudes renovadas dentro de las comunidades está proporcionando igualdad de condiciones para que las mujeres asuman roles de liderazgo y protejan y gestionen de manera más efectiva los entornos de los que dependen y viven. A través de sus ideas, innovaciones y activismo, las mujeres están cambiando nuestro mundo para mejor. El PNUD está allí para garantizar que nada las detenga.
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