En un mundo que cambia con rapidez y con la conjunción de las crisis climática y económica, los pequeños Estados insulares en desarrollo (PEID) enfrentan desafíos muy singulares. La mayoría todavía se está recuperando de la crisis financiera global y la pandemia de COVID-19, que arrasaron con la industria del turismo. También se encuentran impedidos a causa de su tamaño, lejanía y la prácticamente total dependencia de los combustibles fósiles importados.
El cambio climático ya es una realidad cotidiana para los habitantes de las islas. Los niveles del mar se elevan con mayor rapidez que en otras partes del mundo. Al ritmo actual, Gran Bahama y la Isla Andros, junto con algunas partes de Nueva Providencia quedarán bajo el agua de aquí a 2050. Las Maldivas, Tuvalu, las Islas Marshall, Nauru y Kiribati podrían convertirse en sitios inhabitables de aquí a 2100. Todo ello podría derivar en 600.000 personas refugiadas a causa del cambio climático.
El clima extremo es cada vez más frecuente y grave. Desde el año 2000, las más de 335 catástrofes naturales han tenido para los PEID un costo estimado de 22.700 millones de dólares de los Estados Unidos (USD). Más del 40 % de los PEID poseen un nivel de deuda insostenible y, al depender casi totalmente de los combustibles fósiles, son muy vulnerables a las subas del precio del petróleo.
Sin embargo, los PEID también tienen notables ventajas y están demostrando gran ingenio y liderazgo, aunque su responsabilidad en la crisis climática sea relativamente escasa. Representan casi el 20 % de las zonas económicas exclusivas de ultramar en el mundo y, además de aprovechar el poder de la innovación digital, albergan el potencial de crear economías prósperas y diversas.
La 4ª Conferencia Internacional sobre los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (SIDS4 por sus siglas en inglés), que se celebra en mayo de 2024 en Antigua y Barbuda, conjugará estas fortalezas con la voluntad internacional para trazar un rumbo a 10 años encaminado a una prosperidad con resiliencia.
Es mucho lo que está en juego. Si no modificamos la trayectoria actual, muchos PEID se hundirán bajo las olas o se convertirán en sitios inhabitables.
En el PNUD invertimos aproximadamente 400 millones de USD anuales en proteger la diversidad biológica local, aprovechar el capital privado, brindar apoyo a la agricultura sostenible, la digitalización, las energías limpias y promover un turismo respetuoso con la naturaleza. Sin embargo, todavía resta mucho por hacer.
En los PEID, cada vez cobra más fuerza el deseo de tomar la iniciativa y convertirse en pequeños Estados insulares digitales.
El potencial de transformación es enorme. La conectividad digital a menudo es baja debido a la lejanía y a una infraestructura de las tecnologías de la información y las comunicaciones escasa y costosa. Los avances tecnológicos pueden mejorar la productividad y la innovación, crear nuevas oportunidades de negocios y garantizar servicios electrónicos, como la telemedicina, para llegar a zonas remotas.
En el PNUD también realizamos evaluaciones del grado de preparación digital integral en más de 15 PEID y ya hemos colocado la transformación digital como uno de los pilares fundamentales de nuestra iniciativa "Rising Up for SIDS" (en defensa de los pequeños Estados insulares en desarrollo).
También hemos lanzado el Hub Digital para el Desarrollo Sostenible en América Latina y el Caribe para contrarrestar una de las mayores desigualdades tecnológicas del mundo.
Para que estos esfuerzos se multipliquen, se necesita una planificación a más largo plazo y financiamiento específico.
Nuestra Plataforma de Datos para los PEID es una herramienta digital disponible de forma gratuita. Su finalidad es acelerar el desarrollo en estos Estados al brindar acceso a datos actualizados, estandarizado y completos a los encargados de formular políticas, instituciones de investigación, oficinas nacionales y socios en la tarea del desarrollo.
Las energías limpias y asequibles son imprescindibles para las naciones insulares. En el PNUD tenemos el compromiso de asistir a los PEID a aumentar la proporción de energías renovables y trabajar para alcanzar una producción energética 100 % renovable.
Tuvalu lidera las acciones con su sistema solar fotovoltaico flotante inaugural. Ha roto el círculo de dependencia de los combustibles fósiles, proporciona el 2 % del capital, la energía de Funatuti y allana el camino para que otros sigan el ejemplo.
El nivel asfixiante de deuda de numerosas naciones insulares hace que se distraigan fondos que deberían destinarse a educación, atención sanitaria, seguridad y protección social.
Los bonos de rendimiento basados en la naturaleza permiten a los países orientarse a las finanzas sostenibles y, a la vez, cumplir las metas ambientales internacionales. En este sentido, el primer bono soberano de Fiji activará el potencial económico de su economía azul.
El aumento del nivel del mar en los PEID complica los desafíos, ya que las precipitaciones se tornan cada vez más impredecibles. Los recursos de agua dulce se ven sometidos a una mayor presión debido al uso excesivo de este bien, así como la contaminación. La escasez de agua afecta la salud, la seguridad alimentaria y los medios de vida de los habitantes de las islas.
Con financiamiento del Fondo Verde para el Clima, la mitad de las Comoras pronto se beneficiará de infraestructura hídrica nueva y resiliente al clima. El Departamento Australiano de Asuntos Exteriores brinda apoyo a las comunidades pesqueras de Mauricio mediante tanques de recolección de agua de lluvia y la diversificación de los ingresos fruto de la avicultura. Seychelles se encuentra trabajando con el Programa de Pequeñas Donaciones del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (SGP FMAM por sus siglas en inglés) con el objeto de abordar la contaminación marina por plásticos.
A través del Desafío de Innovación para el Océano, en el PNUD hemos producido diversas tecnologías exitosas de nueva creación, incluida la vigilancia marítima desde el espacio en tiempo real para detectar actividades de pesca ilegal en Mauricio, y un nuevo plan para poner fin al ciclo de residuos de plásticos en Maldivas. Asimismo, somos socios fundadores del Fondo Mundial para los Arrecifes de Coral dedicado a activar la inversión pública y privada en pro de mejorar la salud de estos recursos marinos tan preciados y vitales.
Para redoblar estos y otros esfuerzos, en el PNUD, junto a nuestros organismos hermanos de las Naciones Unidas, inauguramos la iniciativa The Blue and Green Island Integrated Programme (programa integrado sobre islas azules y verdes) dotado de 135 millones de USD durante la conferencia SIDS4.
Con financiamiento del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM), la mayor inversión en los PEID suministrará recursos a 15 naciones insulares para fomentar la diversificación económica mientras buscan cumplir sus objetivos para convertirse en grandes Estados oceánicos con una pujante economía azul.
En este sentido, nueve países del Caribe están ya trabajando en el proyecto EnGenDER, el cual fortalece la seguridad alimentaria y fomenta la participación de las mujeres en la agricultura.
"Los PEID están en la primera línea del cambio climático y la escasez de recursos naturales. Ya están haciendo frente a desafíos extremos como el del aumento del nivel del mar, los eventos climáticos impredecibles y la degradación ambiental; retos a los que millones de personas adicionales se enfrentarán mañana. Sin embargo, los PEID también están a la vanguardia, demostrando hoy lo que es posible para lograr un cambio global hacia un futuro próspero para la naturaleza. Este nuevo programa será un trampolín para que los PEID aprovechen el potencial que tienen como grandes Estados oceánicos y ofrezcan inspiración, ideas e innovación escalables para sectores y países de todo el mundo. El PNUD está entusiasmado por trabajar con estos gobiernos pioneros, junto con nuestros valiosos socios, incluido el FMAM".
– Achim Steiner, Administrador del PNUD
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