Durante nueve meses de trabajo, se llevaron a cabo siete encuentros con vecinos, niños y organizaciones aliadas para identificar los desafíos y las oportunidades para lograrlo. El resultado fue la intervención en una intersección crítica para la ciudad, incorporando tres soluciones clave:
Más seguridad vial = mejor movilidad
Se ha habilitado una senda exclusiva para peatones, así como una calzada de tránsito mixto con prioridad para las bicicletas y velocidad máxima de 30 kilómetros por hora.
No motorizado = menos riesgo
Se han construido tramos unidireccionales en ambos lados de un canal para disfrute exclusivo de bicicletas, patines y otros medios de movilidad no motorizados, siendo estos los primeros en el país en contemplar este tipo de movilidad urbana.
Seguridad + accesibilidad + participación = ciudad para sus ciudadanos
Se ha proyectado un gran espacio peatonal diseñado a partir de dibujos que escolares hicieron sobre su barrio, unido a siete cruces y sendas peatonales, el cual mejora la seguridad y la accesibilidad a la zona.
La operación fue resolutiva, de bajo costo y de rápida implementación, lo que simplificó el proceso y lo acercó aún más a los vecinos.
“Necesitaba sentir que hacía algo por mi barrio”, concluye Pierina.